Por Jaime Martínez Veloz
1. El testimonio: una escena que habla
Ayer, en Saltillo, entre montañas de fibra dorada y el zumbido de máquinas que resisten el olvido, fui testigo de una escena que merece ser contada. En una cooperativa de trabajadores del ixtle, hombres y mujeres transforman la lechuguilla traída desde Ramos Arizpe en bultos perfectamente organizados, listos para exportarse a ciudades de México y Estados Unidos. Las cajas de 25 kilos, la maquinaria especializada, el orden meticuloso del proceso… todo habla de oficio, dignidad y esperanza.
Don Eusebio, con sus manos curtidas por décadas de fibra, me mostró cómo se limpia, se organiza y se embala el ixtle. No como mercancía, sino como legado. Como posibilidad.
2. La herida: una industria en riesgo
Pero esta escena, tan viva, está rodeada de amenazas.
* Los ejidatarios reciben apenas unos cuantos pesos por kilo.
* La talladora se detiene por cortes de energía.
* No hay compradores directos: el coyotaje persiste.
* No existe una política pública que reconozca al ixtle como recurso estratégico.
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Mientras el litio y el silicio acaparan titulares, el ixtle espera en silencio su lugar en la historia. Y sin apoyo, esta fibra corre el riesgo de desaparecer, llevándose consigo empleos, saberes y territorios.
3. La visión: el ixtle como símbolo de futuro
El ixtle no es solo una fibra vegetal. Es una herencia viva que puede transformarse en:
* Cepillos industriales y domésticos
* Cordones resistentes para agricultura y construcción
* Empaques biodegradables
* Textiles artesanales y ecológicos
* Filtros, aislantes, diseño sustentable
Su versatilidad lo convierte en un recurso estratégico para una era que exige sustentabilidad, identidad y justicia territorial.
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Así como Jalisco convirtió el agave en tequila y marca país, Coahuila puede convertir el ixtle en símbolo de innovación verde. Ya se exporta, pero sin marca, sin narrativa, sin valor agregado. ¿Y si lo convertimos en diseño ecológico con sello coahuilense?
4. La ruta: propuestas concretas
Coahuila tiene la oportunidad de hilar su futuro desde sus raíces. Propongo:
* Declarar al ixtle como recurso estratégico estatal, con protección legal y estímulos fiscales.
* Crear una industria estatal de transformación, que convierta el ixtle en productos comerciales de alto valor.
* Impulsar cooperativas con electrificación garantizada, maquinaria moderna y canales de exportación directa.
* Diseñar una marca colectiva: Fibra Coahuila, que dignifique al productor y posicione al estado como líder en economía verde.
* Integrar al ixtle en programas de innovación, diseño y sustentabilidad, desde universidades hasta ferias internacionales.
5. La llama: un llamado a la acción
Gobierno estatal, universidades, diseñadores, inversionistas: el ixtle los espera.
No como recurso olvidado, sino como fibra viva de nuestra identidad.
El ixtle no es pasado. Es posibilidad. Y Coahuila está listo para hilar su dignidad en cada fibra.
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