Las autoridades federales anticipan la interconexión de lumbreras en la mina Pasta de Conchos, en Nueva Rosita, Coahuila, para el próximo 20 de diciembre. Esta obra clave facilitará el acceso a la zona PST 1, donde la bitácora de la mina registra la presencia probable de al menos 13 restos humanos. Hasta el momento, las labores en este tramo recuperaron solo un cuerpo, lo que mantiene la tensión entre las viudas y familiares que exigen resultados concretos tras casi dos décadas de espera.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social confirmó que las exploraciones en los tramos PST 1 y PST 2 permanecen suspendidas por razones de seguridad. Sin embargo, el equipo reactivará los trabajos en el descabece de PST 1, una sección remota que se ubica lejos de la entrada original y de las áreas intervenidas recientemente.
Esta zona representa el frente más distante del desastre de 2006, cuando una explosión de gas sepultó a 65 mineros y dejó suspendidas las operaciones de rescate en 2007 por inestabilidad estructural.
Elvia Martínez Espinoza, viuda de Jorge Vladimir Muñoz, uno de los trabajadores fallecidos, expresó la expectativa colectiva de las familias. “La PST-1 y PST-2 continúan detenidas; sin embargo, se prevé que la exploración se reactive en el descabece de PST-1, donde se presume podría haber restos”, detalló la Secretaría en su informe reciente.
Esta reactivación depende de la validación previa de las condiciones internas, un paso que las familias supervisarán en la reunión programada para el 23 de diciembre, última del año.
Otras intervenciones pendientes incluyen la colocación de elevadores y el vertido de concreto para reforzar las galerías, con un plazo estimado hasta febrero de 2026. Estas medidas aseguran la estabilidad antes de la extracción activa, que iniciará en enero próximo. El proceso responde a la complejidad geológica del sitio y busca evitar nuevos riesgos, aunque genera críticas por las demoras acumuladas desde el incidente que marcó la historia minera mexicana.
Las familias de las víctimas ven en estos progresos un atisbo de cierre emocional, especialmente con el aniversario 20 del colapso que alteró sus vidas. Autoridades judiciales y gubernamentales insisten en la transparencia del procedimiento, mientras las viudas preparan interrogantes sobre plazos y garantías. El rescate integral de los restos no solo honra a los mineros, sino que cuestiona las responsabilidades corporativas en un sector plagado de vulnerabilidades.





