Por CEDIL
Coahuila.- Mientras gran parte del país registró un marzo más lluvioso de lo habitual, en el norte la historia fue distinta. Coahuila, junto con otros estados de la región noreste, se mantiene entre las zonas más afectadas por la sequía, evidenciando un contraste climático cada vez más marcado dentro del territorio nacional.
De acuerdo con el reporte más reciente del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), marzo de 2026 cerró con un 22.8% más de lluvia a nivel nacional. Sin embargo, esta cifra esconde una desigualdad regional: mientras el sur y sureste del país registran precipitaciones por encima de años anteriores, el norte presenta déficits importantes. En el caso del noreste, la caída fue crítica, con 72.3% menos lluvia respecto al promedio histórico, uno de los niveles más bajos registrados.
En Coahuila, las condiciones de sequía persistieron y se intensificaron durante el mes, alcanzando categorías de sequía severa a extrema (D2-D3) en distintas zonas del estado. El dato resulta aún más contrastante si se considera que, a nivel nacional, el 87.5% del territorio se encuentra libre de sequía, de acuerdo al SMN.
A la falta de agua se le suma otro factor: el calor. El mes de marzo de 2026 se posicionó como el 4to más cálido a nivel mundial, y el más cálido en México desde 1953 (1.8°C arriba del promedio nacional), con temperaturas particularmente elevadas en los estados del norte, donde se registraron valores dentro de los percentiles más altos del historial climático. En Coahuila no solo llueve menos, sino que el calor agrava las condiciones de estrés hídrico.
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Mientras algunas regiones del país recuperan humedad, el norte enfrenta una combinación persistente de sequías y altas temperaturas, parte de un patrón cada vez más contrastante en el país.
En las ciudades más grandes del estado como Saltillo, el impacto no se vive igual para todos. La desigualdad urbana se refleja en la falta de áreas verdes en algunas zonas y en el crecimiento de desarrollos que impermeabilizan el suelo, reduciendo la capacidad de absorber agua. Lejos de prepararse para condiciones climáticas más extremas, la ciudad avanza en sentido contrario.
En otras ciudades se ha demostrado que es posible implementar modelos sostenibles de planeación urbana como el modelo de “ciudades esponja” los cuales han resultado efectivos para mitigar el calor y reducir los índices de sequía. Resultaría conveniente que Coahuila empiece a implementar estrategias similares para que así no solamente la ciudad crezca entre industrias, fraccionamientos y concreto, sino en un entorno verde y respirable.
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