Es de Coahuila | Ellas también llevan serenata

junio 10, 2026
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Por Emiliano Gil

La serenata con mariachi suele imaginarse de forma casi automática: hombres ataviados con traje de charro en su versión de gala –sombrero de ala ancha con cuatro pedradas, chaquetilla corta, pantalón ajustado, botones relucientes y detalles bordados– con instrumentos afinados y canciones dedicada al pie de una ventana. 

Durante años, esa estampa ha formado parte del imaginario popular mexicano. 

Pero en Saltillo Aroma de Mujer ha construido otra manera de contar esa misma historia: con violines, vihuela, guitarrón, trompetas y voces femeninas, la agrupación ha encontrado en el mariachi no sólo una forma de interpretar música regional mexicana, sino también una manera de abrirse paso en un ambiente que históricamente ha sido dominado por hombres.

Desde esa postura, Lucero Salais resume una de las ideas que distingue al grupo: “Las mujeres también llevamos serenata”.

La frase no es menor. Para ellas, llevar serenata no tiene por qué ser una muestra de amor reservada para los hombres. En su experiencia, una gran parte de su clientela son mujeres que las contratan para cantarle a sus novios o esposos, rompiendo con la idea de que sólo ellos deben tomar ese papel.

Ahí, en esa escena que cambia de voz, Aroma de Mujer ha encontrado una de sus principales cartas de presentación: mujeres cantando para otras mujeres, mujeres cantando para hombres y mujeres defendiendo su lugar dentro de una tradición que también les pertenece.

El origen de la agrupación está ligado al amor por la música regional mexicana y a una formación cultural que comenzó desde la infancia. Varias de sus integrantes crecieron cerca del canto, la danza y las tradiciones, impulsadas por sus familias, quienes les inculcaron desde pequeñas el gusto por la música y las raíces mexicanas.

Ese camino las llevó al Grupo Folklórico Zenzontle, espacio en el que coincidieron desde niñas y donde comenzaron a compartir una misma sensibilidad por la cultura mexicana. Ahí se conocieron, crecieron y encontraron una base común que, años después, volvería a reunirlas.

Con el paso del tiempo, cada una tomó su propio rumbo. Algunas estudiaron, otras comenzaron a trabajar y otras se dedicaron a distintos proyectos. Sin embargo, hace cinco años volvieron a encontrarse con una misma inquietud: formar un mariachi femenino en Saltillo.

Primero comenzaron bajo el nombre Mariachi Femenil Voces de México. Tras una renovación de integrantes, decidieron cambiar la identidad del grupo. Así nació Aroma de Mujer, una agrupación que desde entonces ha buscado consolidarse no sólo como una propuesta distinta, sino como un proyecto musical sostenido por el trabajo, la constancia y la interpretación. 

Aroma de Mujer está integrada por Paulina Salais, en el guitarrón; Lucero Salais, Alondra Padilla y Daniela Degollado, en los violines; Camila Padilla, en la vihuela; y Daphne Silva y Sherlyn Tarin, en las trompetas. Uno de los rasgos más particulares de la agrupación es la diversidad generacional de sus integrantes: sus edades van de los 13 a los 38 años.

Su primera presentación formal en un escenario fue durante un Festival del Mariachi organizado por el Grupo Folklórico Zenzontle en el año 2022. Para esa ocasión se prepararon durante varios meses, pues compartirían el espacio con otros mariachis. Destacaron en aquel evento. Fue el único mariachi femenil.

Ese momento marcó uno de los primeros pasos de una trayectoria que también ha significado enfrentarse a prejuicios. En ese sentido, Alondra asegura: “Las mujeres también podemos, las mujeres tenemos talento, las mujeres tenemos capacidades”.

Celo masculino

Abrirse camino no ha sido sencillo. Las integrantes reconocen que, en Saltillo, el mariachi continúa siendo un espacio donde la presencia masculina ha tenido mayor peso. Por eso, su llegada también ha implicado enfrentar comparaciones, comentarios y cierta resistencia social.

“No ha sido fácil porque cuando hemos tenido festivales en Saltillo, siempre ha estado el celo de los mariachis”, señala Lucero 

Ese “celo”, explican, no sólo aparece en la música. También se manifiesta en la atención hacia lo que hacen, lo que innovan, sus trajes y la manera en que han logrado mantenerse activas dentro del mercado artístico.

Aun así, aseguran que el respaldo del público les ha permitido prevalecer. Para ellas, seguir trabajando, transformarse y mejorar ha sido una manera de responder a quienes todavía ven el mariachi como un oficio exclusivamente masculino.

Las críticas también han llegado desde redes sociales. Algunas personas han cuestionado la fuerza de sus voces o han puesto en duda que un mariachi integrado por mujeres pueda escucharse con la misma intensidad que uno conformado por hombres.

“No contrates mariachi de mujeres porque no cantan fuerte, no se escucha”, fue uno de los comentarios que Daniela recuerda. 

Lejos de detenerlas, ese tipo de señalamientos las ha llevado a demostrar su capacidad desde el escenario y desde sus redes sociales. Para Aroma de Mujer, la diferencia no está únicamente en la potencia de una voz, sino en la forma de interpretar.

Cuando una mujer canta canciones que tradicionalmente se escuchan en voces masculinas, consideran que cambia el sentimiento. En cada presentación buscan cantar con amor, emoción y entrega, para que el público no sólo escuche una canción, sino que también la sienta.

Por eso, al hablar de su manera de interpretar, Alondra explica: “La música tiene que poner la piel chinita”.

Su repertorio conserva las tradicionales canciones regionales, pero también se ha abierto a las peticiones del público. Sus integrantes han adaptado temas de banda al estilo de mariachi y han interpretado canciones de artistas como José José y Mon Laferte. También han recibido solicitudes de música cristiana e incluso canciones en inglés.

Sin embargo, tienen claro que no todo puede resolverse de un día para otro. Cuando un cliente pide una canción con muy poco tiempo de anticipación, prefieren ser honestas si no pueden prepararla como se debe. La piedra angular de la agrupación es la calidad ante el cliente.

Dentro de su amplio repertorio, hay una canción que se ha convertido en su insignia: “Serenata”, de Lupita Infante. Elegida porque la letra habla directamente de una mujer que también lleva serenata, una idea que conecta con el grupo como anillo al dedo.

Para ellas, “Serenata” no puede faltar porque representa una manera distinta de vivir el romanticismo. Llevar una canción también puede ser una forma de demostrar cariño desde la voz de una mujer.

“Creo que es parte también del romanticismo, es parte también de demostrar todo el cariño que se tiene”, agrega Alondra

Detrás del escenario 

Antes de cada presentación hay una parte del trabajo que el público no alcanza a ver. Aroma de Mujer no sólo llega, toca y canta. Detrás de cada serenata hay ensayos, traslados, cobros, redes sociales, atención a clientes, organización de horarios, revisión de ubicaciones y decisiones que toman entre todas.

Sus integrantes también tienen otras responsabilidades fuera del mariachi. En la agrupación hay profesionistas, maestras, estudiantes y madres. Por eso, coordinar ensayos y eventos implica ajustar tiempos, entender prioridades y organizarse de acuerdo con las posibilidades de cada una.

Normalmente ensayan una vez por semana durante dos horas, aunque en ocasiones buscan reunirse más. Para lograrlo, tienen que encontrar un día en el que todas puedan coincidir.

Esa coordinación también se extiende a la operación diaria del grupo. Algunas se encargan de contestar mensajes, otras de redes sociales, otras de la tesorería, del cobro de serenatas, de repartir pagos o de revisar direcciones para llegar al lugar correcto.

Al hablar de esa dinámica interna, Daniela recalca: “Además de ser un equipo de trabajo, hemos aprendido a ser una familia”.

En fechas fuertes para el mariachi, como el 10 de mayo, pueden pasar varios días juntas, ir de un evento a otro, volver a casa apenas para bañarse o descansar y salir nuevamente a cumplir con las presentaciones.

El trabajo también implica resolver problemas en el camino. A veces las ubicaciones que les envían no coinciden con las direcciones. Otras veces deben trasladarse fuera de Saltillo, a ejidos, ranchos o lugares cercanos. Por eso, revisar rutas y organizar el transporte se vuelve parte fundamental del oficio.

Sobre esa parte invisible del trabajo, Lucero explica: “No nada más es tocar lo que la gente ve; atrás es la logística, el transporte, si tenemos que irnos a otro lugar, el tiempo”.

Pero detrás del escenario no sólo hay organización. También hay riesgos.

Las integrantes reconocen que salir a trabajar de noche, trasladarse por la ciudad y acudir a lugares que no conocen representa una situación de vulnerabilidad, especialmente por ser un grupo de mujeres.

“Nos exponemos también a cierta inseguridad: manejar de noche, ir a colonias peligrosas y ser puras mujeres las que vamos”, advierte Daniela. 

A veces se mueven juntas; otras, de manera individual. Esa dinámica forma parte de una realidad que el público pocas veces observa cuando contrata una serenata. Y aun con esos retos, Aroma de Mujer busca que cada presentación deje una experiencia agradable. Para ellas, una serenata no termina cuando acaba la canción, sino cuando la persona que las contrató siente que valió la pena.

Una recomendación, dicen, puede abrir la puerta a nuevos eventos. Por eso, cada presentación representa también una oportunidad para seguir creciendo y mantenerse en el gusto del público.

A futuro, Aroma de Mujer quiere consolidarse como uno de los mejores mariachis femeniles. Reconocen que en México hay agrupaciones de gran nivel y aspiran a compartir escenario con ellas, ser consideradas para más eventos y acompañar a artistas de mayor proyección.

El grupo ya ha recibido invitaciones para presentarse fuera de Coahuila, entre ellas al Festival del Globo en León, Guanajuato. También han tenido invitaciones para viajar a Europa junto a un grupo folklórico, aunque por cuestiones de trabajo y logística no han podido concretarlo como agrupación.

Aun así, mantienen esa meta como una posibilidad para los próximos años.

Mientras tanto, Aroma de Mujer sigue avanzando entre ensayos, serenatas, traslados y escenarios. Su historia no sólo habla de una agrupación musical, sino de mujeres que encontraron en el mariachi una forma de hacerse escuchar dentro de una tradición que durante años no tuvo espacio para ellas.

Al mirar hacia lo que han construido juntas, Paulina concluye: “Nos hemos esforzado por alcanzar esos sueños, esas metas que tenemos, no nada más personalmente, sino como equipo”.

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