La estrategia de seguridad implementada por el gobierno de Claudia Sheinbaum comienza a mostrar signos concretos de efectividad. Aunque desde el gobierno del presidente Donald Trump persisten cuestionamientos sobre la velocidad del avance, los datos más recientes sugieren una tendencia sostenida de mejora en varios indicadores clave del combate al narcotráfico.
De acuerdo con estadísticas oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), los decomisos de drogas ilegales en 2025 crecieron de forma significativa en comparación con el año anterior. La metanfetamina encabeza este repunte, al haberse incautado 54,633 kilogramos, frente a los 19,808 registrados en 2024, lo que implica un aumento del 176%. A esto se suman incrementos en las confiscaciones de marihuana (de 43,790 a 49,255 kilogramos), heroína (de 56 a 102 kilos) y goma de opio (de 248 a 575 kilos). En cuanto al fentanilo, el aumento fue del 64%, al pasar de 340 kilos decomisados a 559.
En contraste, en Estados Unidos se reportó una fuerte disminución en el volumen de fentanilo asegurado en su territorio. Cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) indican que entre enero y noviembre de 2025 se incautaron 4,550 kilogramos, una reducción del 52% respecto a los 9,525 kilos del año anterior.
El fenómeno también tiene un correlato en el ámbito sanitario. Las muertes por sobredosis vinculadas a opioides sintéticos, que en 2022 superaron las 73,000, descendieron a 47,735 en 2024, lo que representa una baja del 35%, de acuerdo con datos preliminares de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Esta tendencia se ha mantenido durante 2025.
El gobierno federal ha atribuido estos resultados a una combinación de acciones operativas, inteligencia estratégica y presencia institucional. Desde octubre de 2024, con el inicio de la actual administración, se puso en marcha la “Operación Frontera Norte”, centrada en atacar las estructuras logísticas y financieras del crimen organizado.
Según cifras obtenidas por El País, entre octubre de 2024 y diciembre de 2025 fueron destruidos cerca de 1,900 laboratorios clandestinos, incautadas 1.8 toneladas de fentanilo y detenidas casi 41,000 personas vinculadas a organizaciones criminales, incluidos líderes de alto perfil tanto del Cártel de Sinaloa como del Cártel Jalisco Nueva Generación.
A estas acciones se suma un reforzamiento en la presencia territorial. En febrero de 2025, el despliegue de 10,000 efectivos de la Guardia Nacional en la frontera norte tuvo efectos visibles, tanto en la contención del tráfico de drogas como en la migración irregular. En ese año se detuvo a 4,305 migrantes, una caída del 95% frente a las 96,563 detenciones de 2024.
Los homicidios dolosos también registraron un descenso. Datos del gobierno federal apuntan que en 2025 se contabilizaron 22,415 asesinatos, lo que representa una disminución del 27% frente a los 30,063 casos de 2024. Se trata de la cifra más baja registrada en la última década.
Estos indicadores parecen apuntalar la narrativa oficial de un cambio de rumbo en la política de seguridad. La administración Sheinbaum ha insistido en un enfoque basado en inteligencia operativa, coordinación interinstitucional y resultados verificables. Incluso desde el gobierno de Estados Unidos, el embajador en México, Ronald Johnson, ha reconocido públicamente los avances. Sin embargo, desde la capital estadounidense no cesa la exigencia de una mayor contundencia.
Desde Palacio Nacional, la presidenta Sheinbaum ha reiterado que México ha cumplido con su responsabilidad en la lucha contra el narcotráfico, y ha subrayado que el combate al consumo y a las redes internas de distribución en Estados Unidos debe ser una prioridad compartida.





