Por Ana Castañuela
La esperanza de más de 100 estudiantes de la Carrera Técnica en Enfermería, de ejercer en el sector de la salud, se vio frustrada tras ser víctimas de un fraude académico a manos del Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios (CBTIS) 54 de Acuña.
Las irregularidades y deficiencias, que van desde la falta de maestros calificados y aulas inadecuadas hasta la negación del certificado como técnico en enfermería, derivaron en una demanda millonaria contra las autoridades educativas federales por daño moral en contra de los estudiantes.
Sueños rotos
Con la ilusión de ejercer como enfermero, en 2021 “Z” inició sus estudios de bachillerato bajo la especialidad de Técnico en Enfermería en el CBTIS 54 de Acuña. Sin embargo, su sueño se vio frustrado pocos meses antes de graduarse, cuando la institución le negó su título de estudios tecnológicos debido a que el propio plantel escolar no le dio su certificado para llevar a cabo su servicio social.
Actualmente “Z” trabaja como mesero en dos establecimientos distintos para poder juntar dinero suficiente y continuar con sus estudios superiores, pues no puede ejercer en el sector salud.
“Con los sueños rotos, la salud mental al borde, con crisis de ansiedad y depresión, yo trabajo en dos partes de mesero para conseguir un salario digno y continuar mis estudios (…) Volver a empezar no es fácil”, declara “Z”.
“P”, quien también aspiraba a ser enfermera, tuvo que dejar su sueño y trabajar en una maquiladora mientras estudia una ingeniería, una decisión que su madre confiesa “le costó tomar porque quería ser enfermera”.
“G” no ha podido encontrar trabajo desde que terminó sus estudios como técnico en enfermería por la falta de un certificado que avale sus estudios y tuvo que ingresar a una licenciatura en Derecho.
“Mi hijo acaba de entrar a estudiar Derecho. No lo hizo el año pasado ya que confiamos en que la especialidad de enfermería del CBTIS 54 estaría al terminar el ciclo escolar de 2024 y no aplicó en ninguna universidad ni nos preparamos económicamente. No ha podido encontrar trabajo y mucho menos ejercer como enfermero ya que no está titulado”, relata la madre de “G”.
“Z”, “P” y “G” no son los únicos afectados por las faltas e irregularidades del CBTIS 54 de Acuña, pues alrededor de 130 alumnos que cursaron el bachillerato con especialidad técnica en enfermería no recibieron su certificado de estudios técnicos, por lo que no pueden ejercer y han decidido tomar otro camino.
De promesas a irregularidades
En 2021 el CBTIS de Acuña ofertó por primera vez la Carrera Técnica en Enfermería, a la que en agosto de ese año ingresaron más de 100 alumnos.
Desde el comienzo los estudiantes y padres de familia detectaron una serie deficiencias e irregularidades en el uso de los recursos, entre ellas la falta de maestros calificados y aulas de clase adecuadas, además de las malas condiciones en las que se encontraba el plantel pese a que los alumnos eran obligados a pagar una “cuota voluntaria” para su mantenimiento.
Peor aún, aunque el plan curricular de la institución contempla casi mil horas de prácticas clínicas, el plantel no contaba con los convenios necesarios para que los alumnos hicieran sus prácticas y servicio social, requisito obligatorio para ejercer la enfermería.
Pese a que los padres de familia y estudiantes dieron seguimiento a las anomalías, fue hasta febrero de 2024 que, meses antes de recibirse, las autoridades escolares les hicieron saber a los más de 100 alumnos que no iban a recibir su acreditación como técnicos en enfermería por no haber hecho el servicio social y únicamente se les entregaría el certificado de bachillerato.
Demanda millonaria y represalias
Derivado de la falta de respuesta, a principios de febrero de 2024 un grupo de padres de familia y alumnos se manifestaron en las instalaciones del CBTIS 54, y 17 de las familias afectadas comenzaron un procedimiento de Responsabilidad Patrimonial del Estado contra la Secretaría de Educación Pública (SEP), derivado de las actuaciones irregulares del CBTIS, además del incumplimiento de obligaciones de la Dirección General de Educación Tecnológica Industrial y de Servicios (DGETI) y la Subsecretaría de Educación Media Superior (SEMS), todas dependencias de la SEP.
Sin embargo, la SEP no ofreció respuesta alguna dentro el límite establecido y en agosto de ese año se inició un proceso contencioso administrativo ante el Tribunal de Justicia Administrativa de Torreón que fue recibido hasta enero de 2025 y actualmente se encuentra en curso.
La demanda contra la autoridad educativa asciende a 218 millones de pesos y busca indemnizar a las familias por el daño moral y patrimonial causado.
“En varias de las familias iban a ser el primer graduado, otros no era el caso, pero contaban con esa preparación para empezar a ganar dinero. Algunos tenían la aspiración de irse a Estados Unidos para ejercer, otros tuvieron que empezar una carrera desde cero o comenzar a trabajar de otra cosa, entonces el daño moral y patrimonial es por el daño que se ha hecho al proyecto de vida de estas personas que es muy grave”, explicó el abogado Arturo Valdez, quien junto a Blas Reynosa representa a los afectados.
Ambos defensores exponen que, en un intento de evitar responsabilidades, el CBTIS prometió a los alumnos darles el servicio social de manera extemporánea, pese a que no habían recibido las casi mil horas de campo clínico requeridas.
“Ello implica que la misma autoridad, con tal de no salir lastimada en el procedimiento, está empujando un riesgo para la salud pública al querer colocar a estos alumnos en el mercado y los servicios de salud pública”, considera Blas Reynosa.
Además, los alumnos aseguran que, durante el inicio del proceso de acciones legales contra el centro de estudios, comenzaron a ser víctimas de acoso por parte de la directora del plantel, Martha Julieta Rodríguez García, quien utilizó las redes sociales del CBTIS para publicar los nombres de los estudiantes que interpusieron la demanda con el supuesto fin de “citarlos en su oficina y dialogar”.
Aseveran que constantemente les enviaba cartas a sus domicilios e incluso la madre de uno de los afectados, que era miembro del personal educativo, fue despedida.
En agosto de 2025 el despacho de abogados que lleva la demanda de las familias afectadas recibió una contestación tardía de la SEP al primer procedimiento emitido en agosto de 2024 en el que la institución educativa se determinó incompetente y afirmó que el asunto le correspondía al CBTIS pese a que la institución de estudios técnicos pertenece a su estructura orgánica.
“Básicamente la SEP respondió que no eran responsables, que no iban a pagar, y básicamente señala que la responsabilidad cae en el CBTIS”, explicó Arturo Valdez.
Pese a las anomalías y la denuncia interpuesta el CBTIS 54 continúa ofreciendo la carrera técnica en Enfermería, aunque no aparece en la oferta educativa de la página web oficial de la institución, y hasta el momento la Comisionada Estatal de la DGETI en Coahuila, María del Rosario Linares Yeverino, no ha emitido un comunicado ni se ha acercado con los afectados.





