Círculo Rojo: Crisis en la bancada

marzo 19, 2026
minutos de lectura

Será por la decepción de no ir a reelección, por la irresponsabilidad que les ha caracterizado o por una falta de liderazgo en la bancada oficialista que coordina Carlos Robles Loustaunau, pero ayer en el Congreso del Estado, no dieron una.

Por principio de cuentas, la presidenta Marimar Treviño estaba puntual a la sesión, pero tuvo que salir por una emergencia y su lugar no pudo ser ocupado porque la vicepresidencia al relevo no llegó. Por primera vez debieron ceder la presidencia al morenista Alberto Hurtado, el siguiente en prelación.

La presidenta de la Junta de Gobierno, Luz Elena Morales, así como la secretaria de la Mesa Directiva, Olivia Martínez, lucían desencajadas y no era para menos. Como nunca, las licencias al también morenista, Antonio Attolini Murra, se tradujeron en registro crítico. 

El gesto de descortesía política o estrategia para hacerle el vacío, dejó la mayoría de las curules del lado oficialista, es decir, las del PRI y PAN, vacías excepto por Raúl Onofre Contreras, quien probablemente estaba dormido.

Hizo y dijo lo que quiso el de la mascada, pero no fue todo. Y es que Tony Flores, el del PT, llevó a tribuna el asunto de los presuntos actos vandálicos sobre propaganda cuatroteísta, exhortando a las oficialías del INE de Miguel Castillo, y del IEC, de Óscar Daniel Rodríguez, así como a la fiscalía electoral de Beatriz Rodríguez, para que tomaran conocimiento de los hechos y, en resumen, no se hicieran ojo de hormiga con las denuncias.

La pifia legislativa

Dicen que los diputados del PRI usan la M pero no de Mejora, sino de Montessori. El tema de Flores Guerra tocaba directamente a la bancada oficial, a la que acusan –con razón o sin ella– de estar detrás del vandalismo en propaganda. Y como era de esperarse (justo ayer decíamos que a Tony Flores no le aprobaban nada) los oficialistas votarían en contra, nada más que devino el error.

La panista acuñense, Claudia Aldrete, se equivocó y votó a favor, consiguiendo así que las bancadas opositoras ganaran. Como había pocos legisladores –inclusive, antes, Attolini tuvo que suspender una vez su participación por falta de quórum– la corrección fue infructuosa y quedó en empate.

Finalmente se pidió repetir la votación y, aunque pudo no hacerlo por procedimiento, Hurtado cedió y ya ganaron los oficialistas.

Pero la cuestión es ¿de qué sirve tener mayoría si ésta se ve en riesgo de derrota? Mucho “pa`delante” y verde chaleco, pero en lo que a su función toca, cada vez peor de mal quedados los del PRI y el PAN. Desde las curules opositoras, la burla fue inevitable. 

Y claro, entre los presentes ni siquiera estaba el coordinador priísta, Robles Loustaunau, ni el panista Gerardo Aguado.

Por lo demás le fue bien a Hurtado, quien puede presumir su foto en funciones de presidente ahora que se le viene el silencio de intercampaña.

Regaño para Centeno

La agenda del rector Octavio Pimentel Martínez, estuvo saturada el sábado, cuando debió recibir en el despacho y luego asistir al acto relativo al examen de admisión para aspirantes al bachillerato.

Nadie sabe cuál fue el asunto de Adriana Centeno, quien llegó al despacho del rector poco antes del evento del examen. Pero salieron juntos de ahí y la conversación se prolongó, dejando a quienes los vieron a la expectativa de que concluyeran su diálogo.

La conversación se percibió tensa y, aunque no hubo gritos ni sombrerazos,  los rostros desencajados denotaron que algo andaba mal con la Dirección de Asuntos Académicos de manera que, entre quienes los vieron y le entienden a la política universitaria, surgió la duda ¿qué habrá hecho (o dejado de hacer) Adriana Centeno?

Uno por violencia y otra por narco

Hay a quienes el conflicto de Piedras Negras les tiene sin cuidado. Tan lejos y tan fronterizo que pocos desde la capital y menos aún desde la Laguna, voltean a ver el desastre. Pero el conflicto entre el alcalde morenista Jacobo Rodríguez y el petista gerente del Simas, Lorenzo Menera, está sacando lo peor de la 4T.

Ayer, la jurídica municipal, Ariana Denisse García Bosque, informó que se abrió un proceso para destituir al regidor Juan Carlos Álvarez, petista y leal a Menera quien ha sido particularmente crítico de la gestión de Jacobo. Hace casi una semana, el regidor fue acusado de violencia familiar y sexual. Dicha denuncia abrió la posibilidad de que Jacobo pueda deshacerse de él, e inclusive, conseguir su inhabilitación.

Ni tardos ni perezosos, salieron los recuerdos sobre la morenista y leal a Jacobo, Erika Vanessa Gallegos Flores, acusada de traficar con 12 kilogramos de cocaína y confesa en una corte de San Antonio Texas en 2012, durante una operación encubierta de la DEA.

Álvarez se ha proyectado como un luchador político mientras que Erika Vanessa como una activista por los desaparecidos en su calidad de víctima que es de la desaparición de su esposo. Ahora, el primero es denunciado como violentador y agresor sexual, mientras que ella como narca.

Y la cuestión es ¿qué otras sorpresas nos dejará el pleito intra 4T? 

Pero hay más

El alcalde Jacobo Rodríguez lanzó una alerta a la población para que no consuma agua potable. Para sustentar su dicho, mostró en video un recorrido por la potabilizadora para decir que se distribuye a los domicilios el agua no tratada del Río Bravo.

Menera reaccionó rápido, citó a medios para mostrar análisis que prueban según él niveles de cloro normal y dentro de la norma, con especialistas que avalaron la salubridad del agua que llega a los domicilios.

El intercambio provocó alarma entre la población y dudas perfectamente explicables sobre el agua. El desastre político tiene costos sociales y, en este caso, el costo es el miedo derivado de un pleito que por lo visto desde hace tiempo es inconciliable.

El Modelo Coahuila en DC

Ayer, el fiscal general Federico Fernández Montañez se reportó desde Washington D.C. donde participó en la Homeland Security Week.

El momento de compartir experiencias, políticas y rutas de trabajo, parece contribuir al prestigio del Modelo Coahuila en un momento en el que las autoridades estadunidenses han radicalizado su visión sobre México y los diferentes estados en los que la inseguridad campea.

Basta voltear a ver el retiradero de pasaportes en Baja California, que llegan hasta al marido de la gobernadora Marina del Pilar, para advertir que ahí como en otros estados no sólo no los invitan sino que ya ni los dejan entrar al vecino país.

TE RECOMENDAMOS LEER: 

Edición Impresa

Lo último de

Don't Miss