El recinto parlamentario es un espacio solemne. Lo es por ser sede de la soberanía popular y por ser el espacio cívico en el que se toman las decisiones más importantes para el estado. Claro que para eso hay que tener principios democráticos, conocer y respetar las reglas escritas y no escritas, así como tener capacidad de apreciar el valor histórico del Palacio del Congreso.
Lo ocurrido ayer, sin ser ilegal, sí representa una afrenta a la solemnidad del recinto legislativo. La presencia del militante del Partido Verde, Límbar Valdez, inmerso en la consabida disputa con el diputado petista Tony Flores, consistió en su ingreso a la herradura parlamentaria, donde identificó la curul asignada al legislador en período ordinario (no ahora que es tiempo de la Diputación Permanente y el asiento es de Zulma Guerrero) y colocó una cobija a manera de burla hacia un representante popular ausente.
El episodio no es imputable a Límbar, sino a quienes siendo diputados y diputadas, permitieron la acción y peor aún, a quien conversó alegremente con él sin la más mínima incomodidad por la falta de respeto al Salón de Sesiones: el diputado priísta Álvaro Moreira.
Tony al banquillo
Hay una serie de conductas que bien podrían encuadrarse en delito si es que los afectados por Tony Flores Guerra decidieran denunciarlo. En concreto se trata de amenazas, por ejemplo, las proferidas contra el subsecretario Francisco Tobías.
Hubo un abuso de funciones al presionar como lo hizo a Feliciano Díaz, el alcalde de Sabinas, para que levantara la clausura de una obra, hecho que detonó su ira y las baladronadas que nos han traído hasta aquí.
En lo tocante al quehacer legislativo, dice el Artículo 24 de la Ley Orgánica del Congreso, en su fracción XI, que los diputados deben conducirse en todo momento con apego a principios que privilegien el diálogo, la tolerancia y el respeto mutuo, como valores que sustenten su desempeño en la representación popular.
Luego, la Fracción XII, mandata que deben salvaguardar el principio de legalidad, despeñándose con probidad, lealtad y decoro en el cargo. Y luego, el XVII, que deben guardar el debido respeto y compostura propios de su investidura, aún fuera de los recintos legislativos.
Habría que ver cuáles son las sanciones y las posibilidades de desafuero e inhabilitación, no sólo para el servicio público sino también para la contratación de negocios públicos.
El único llamado a la calma
Fue el diputado morenista, Antonio Attolini Murra, quien se animó a realizar el único llamado a la calma en la 4T y en la clase política en general.
Aunque sin ser crítico de los hermanos Tania y Tony Flores Guerra –la primera su compañera de partido– dejando de lado el origen del conflicto, Attolini fue especialmente duro con el Verde, Límbar Valdez, y aprovechó para recordarle al tricolor que también por sus rumbos se les va la lengua.
En concreto, hizo memoria de aquel discurso del presidente del PRI en Coahuila, Carlos Robles Loustaunau, a.k.a. “Don Carlos”, quien exclamó vehemente en un discurso que a Morena le partirían su madre, expresión esta última que retomó el fin de semana el alcalde de Matamoros, Miguel Ángel Ramírez, “El Charro”.
Repasadas a parte, el llamado fue a la cordura y la civilidad.
Otro conflicto de intereses en la UAdeC
El asunto por sí mismo no sería de abordaje periodístico, de no ser porque la amistad de la pareja tiene una cuestión de interés público: al ser Josué Garza Carrales el responsable de las plazas universitarias y las relaciones laborales, se puede configurar un favoritismo en la asignación de profesores en el Ateneo Fuente.
¿Qué tanto? Pues de acuerdo a la estadística educativa 911 -que es de consulta pública- se puede saber el número de docentes frente a la cantidad de estudiantes ilustra en parte que el Ateneo recibe mejor trato que otros bachilleratos de gran tamaño.
El Ateneo tiene mil 603 alumnos y 80 profesores, mientras que la Preparatoria Venustiano Carranza, de Torreón, tiene mil 573 alumnos pero 72 profesores. Pero la diferencia es más notable con la Preparatoria Número Uno, de Saltillo, cuya matrícula es de mil 190 estudiantes pero con casi la mitad de los maestros, pues apenas tiene 44.
El indicio es obvio y faltaría saber a partir de cuándo se asignaron las plazas. Luego, esta historia sigue.
La ANUIES alerta
Ayer, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), lanzó un grito de alarma porque el incremento de 1.79% para las universidades estatales y de 3% para las federales, aprobado en el presupuesto federal 2026, será insuficiente. De entrada, el incremento será rebasado por la inflación.
Se trata del más bajo nivel en el que han caído los presupuestos universitarios desde 2018, cuyas condiciones se han agravado en los últimos dos años.
Además, el presupuesto no contempla la política salarial que se ubica en 4% de incremento y 2% más en prestaciones para los trabajadores.
Para la UAdeC, no estará nada fácil la situación este año.
Priísmo lagunero
Ayer continuaron las fiestas priístas en sectores populares de Torreón, con dos posadas, o roscas de reyes, o todo junto que lo importante es apapachar en las colonias. El priísmo anduvo de plácemes con la presencia del gobernador Manolo Jimñenez y la asistencia estelar de la diputada Olivia Martínez y su par, Felipe González, quienes fueron primero a la Mesa de Seguridad, donde también se dio amplia asistencia de funcionarios.
Esta vez no anduvieron por ahí los Mario Cepeda, padre e hijo, quienes sí se apersonaron en similar encuentro antier, con buena mano izquierda del alcalde Román Alberto Cepeda, quien parece tener la idea de purificación y reenacusamiento al redil para el clan.
Como sea, la clase política priísta –que se las sabe todas– optó por saludar de lejitos, o de rapidito, o si te vi ni me acuerdo, que bien se sabe que contraer la roña puede ser contagioso hasta que se suministre el remedio sexenal.
Por cierto que a Felipe González ya le apodan “El todas las candidaturas en la bolsa”.
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