Coahuila, en sexto lugar en mayor esperanza de vida, pero con retos en salud

abril 18, 2026
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CEDIL

De acuerdo a cifras del INEGI, Coahuila se ubica como el sexto estado con mayor esperanza de vida al nacimiento en México, un indicador que, en apariencia, refleja mejores condiciones de salud y bienestar. Sin embargo, detrás de este dato positivo persiste un panorama más complejo, marcado por el crecimiento de enfermedades crónicas y una prevención aún limitada.

En la entidad, para 2026 la esperanza de vida alcanza aproximadamente los 80 años en mujeres y 74 años en hombres, una diferencia de alrededor de seis años que replica la tendencia nacional. Factores como una menor exposición a muertes violentas en mujeres, así como una mayor atención a la salud, explican parte de esta brecha.

Sin embargo, vivir más años no necesariamente implica hacerlo en mejores condiciones. De acuerdo con el boletín epidemiológico del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, hasta la semana 13 de 2026 se han registrado más de 136 mil casos de diabetes y cerca de 160 mil casos de hipertensión en el país, padecimientos que se mantienen en aumento y que tienen un impacto directo en la calidad de vida de la población.

En Coahuila, estos problemas no son ajenos. La diabetes, las enfermedades del corazón y otros padecimientos crónicos continúan entre las principales causas de muerte, mientras que la obesidad, que afecta a alrededor del 37% de la población adulta, perpetúa un entorno donde el riesgo de desarrollar estas condiciones es constante.

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A diferencia de otros problemas de salud, estas enfermedades no dependen de brotes temporales. Se desarrollan de forma progresiva y están estrechamente vinculadas con hábitos cotidianos, acceso a alimentación saludable y condiciones de vida.

Es decir, Coahuila destaca a nivel nacional por una mayor esperanza de vida; por otro lado, enfrenta una carga creciente de enfermedades que, en muchos casos, son prevenibles. Esto revela una tensión en el sistema de salud: se ha logrado extender la vida, pero no necesariamente garantizar que esos años se vivan con bienestar.

El estado entonces tiene un reto: más que seguir aumentando la esperanza de vida, el desafío real para la entidad está en mejorar la calidad y las condiciones durante ese periodo de vida, lo que implica fortalecer la prevención, atender los factores estructurales y reducir la incidencia de enfermedades crónicas que hoy siguen acumulándose.

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