Devanhi Muñeca Bella: Peligros y sueños de una sexoservidora trans

marzo 7, 2025
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Por Ana Castañuela

A temprana edad la influencer trans Devanhi Muñeca Bella comenzó a dedicarse al sexoservicio. Desde entonces ha enfrentado los peligros y los estigmas que aún existen respecto de esa labor. 

Todos los días Devanhí despierta y revisa los mensajes o llamadas en su celular para ver si alguno de sus clientes le marcó o le escribió. Trabaja de manera independiente. Ella decide quiénes son sus clientes, los horarios en que los atiende y las tarifas que, asegura, son elevadas. 

Comenzó a dedicarse al sexoservicio a los 14 años, cuando vivía en Apatzingán, Michoacán, de donde es originaria; lo hizo después de que dejó la secundaria debido a que sufría bullying y de que inició un tratamiento de hormonas.

“Me salí de tercero porque yo ya me quería dejar crecer mi cabello. A mí me encantaba, lo que yo quería era andar vestida de mujer (…) Yo pensé que destapándome ya no me iban a decir groserías o no me iban a faltar el respeto, pero cuando yo ya decidí salir fue más feo, más agresión, más burlas”, recuerda.

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A escondidas de su familia y con mentiras, Devanhí salía de su casa a trabajar con el fin de aportar dinero, pues, aunque no se lo exigían, ella “quería apoyar”. 

“Yo le decía a mi mamá que me iba a dar la vuelta a un jardín. Ella no sabía que yo me iba a trabajar. Le decía: ‘Mamá, voy a ir con mis amigas’». 

Su “oficina nocturna” era una plaza pública de Apatzingán a la que le llamaban “el jardín”, en donde mujeres trans se reunían durante la noche y esperaban a que un cliente “las escogiera”. Le pagaban entre 100 y 150 pesos por su servicio, y a veces lograba conseguir un poco más. 

“Me iba al jardín y me hablaban hombres en camionetas y me decían ‘ay, ven, ven’. Y pues ya no me veían tanto como por gusto, si no como un objeto sexual, la verdad”, dice Devanhi. 

Explica que las carencias no fueron lo único que la llevó a dedicarse al trabajo sexual, sino también porque quería que “todos la vieran de mujer”. 

La violencia en Apatzingán y el deseo de reunirse con su familia de nuevo llevaron a Devanhi a mudarse a Saltillo en 2017, en donde inició su transición con cirugías y continuó con su trabajo como sexoservidora.  

“Mi familia se vino primero. Yo me quedé viviendo con mi abuelita, pero allá está muy fea la delincuencia, por eso tuve que migrar hasta Coahuila”, dice.  

El miedo 

“Las sexoservidoras estamos expuestas desde que salimos de nuestra casa para ir a trabajar, y no sabemos si vamos a regresar o no”, subraya Devanhi. 

Comparte que en diversas ocasiones ha sido víctima de violencia, y recuerda que cuando tenía 16 años fue incluso amenazada de muerte por un hombre que regularmente le daba dinero a ella y a sus compañeras para comer. 

“Era un amigo que pasaba y nos dejaba 50 pesos sin hacer nada para que nos compráramos una Coca o unas Sabritas (…) Un día pasó por el jardín y me dijo ‘súbete, vamos a dar la vuelta’. Me subí y me llevó a un hotel a las orillas de la ciudad, a unos 30 minutos del pueblo, pero no hicimos nada, yo le decía que ya me quería regresar”, relata. 

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Alrededor de las tres de la mañana y cuando iba de regreso, el hombre le aseguró que iría a recoger un dinero para dárselo a ella. Sin embargo, tomó otro camino y la llevó atrás de una colina, ubicada a pocos kilómetros antes de llegar al pueblo. 

Narra: “Ya faltaban como cinco minutos para llegar a la entrada del pueblo. Cuando pasamos por atrás de la montaña me dijo: ‘Bájate de la camioneta que te voy a matar’. Abrió la puerta de la camioneta, se bajó y empezó a buscar algo. Me acuerdo de que como pude lo aventé cuando estaba la puerta abierta, abrí mi puerta y me puse a correr. 

“Él me alcanzó y me empezó a golpear en la cabeza (…) No supe ni cómo me desabroché los tacones, pero me los quité y no supe de dónde saqué tanta fuerza, pero lo empujé y volví otra vez a correr hasta llegar a un balneario y ahí me quedé. Llegué bien cansada, con toda mi cara arañada, sangrando y todo”. 

Añade: “Dicen muchas personas que ‘yo ando acá, yo me lo busco’, pero todas salimos para buscar dinero. Sí, existe el miedo, pero tenemos que aguantarnos, no hay más”. 

Devanhi está “acostumbrada” a que su cuerpo sea visto como un objeto. Lo considera como algo “normal”. 

“Porque no nos buscan para otra cosa. Si estamos en una página y nos buscan, no nos van a buscar para pedirnos matrimonio, la verdad, ya somos como objetos”. 

Estigmas 

Pese a que Devanhi asegura que la sociedad es cada vez más abierta respecto del sexoservicio, las burlas aún están presentes en su vida. 

“Se va con muchos hombres”, “sabrá Dios que haya chupado”, “no tomes en el vaso donde toma ella” o “limpia bien eso, ponle cloro”, son algunos de los comentarios que Devanhi ha llegado a escuchar. 

Comparte también que durante su trabajo ella y sus amigas fueron víctimas de transfobia por parte de policías, quienes cargaban con toallitas húmedas y removedor de esmalte para acercarse a quitarles el maquillaje y despintarles las uñas. 

Apasionada de la moda y la música, la modelo webcam y sexoservidora trans ha incursionado en las redes sociales y actualmente cuenta con casi 14 mil seguidores en Instagram y 24 mil en TikTok.

A diario hace videos en vivo en Youtube y TikTok mientras platica con sus seguidores, se maquilla o se arregla. Comparte que dichas plataformas le han servido como “terapia psicológica”, pues la saca de la rutina y la distrae de la espera de llamadas de sus clientes. 

“Gracias a YouTube y a TikTok he evolucionado mucho en mi cerebro, porque antes de estar en esas plataformas mi mente estaba ocupada en pensar que me voy a despertar, revisar el celular, voy a llamar a un cliente, o no me llama un cliente (…) como que mi rutina era lo mismo, siempre igual”, explica. 

Su objetivo es triunfar en redes sociales para comprar una casa para su mamá y a su vez dejar de dedicarse al sexoservicio.  

“Ese es mi objetivo, mi prioridad. No nada más quiero meterme porque quiero ser famosa. Desde que hice mi primer video, yo dije: ‘Me voy a meter aquí porque yo quiero comprar una casa para mi mamá y ya no estar rentando’”. 

El 8 de marzo grabará el video de su primer sencillo Muñeca Bella, y en próximas semanas anunciará el lanzamiento de su canción en redes sociales. 

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