Por Arturo Rodríguez García
Durante el mes de febrero arreciaron las protestas por falta de agua en diversos sectores de Saltillo. Desde enero diversos sectores de Piedras Negras se quedaron sin agua o el surtido de ésta se realizó con baja presión. En marzo vecinos de Torreón realizaron manifestaciones a causa del desabasto, inclusive de las purificadoras en sectores populares.
En cada caso las autoridades ofrecieron a los colonos diferentes justificaciones, pero en el fondo el origen es el mismo: sistemas que operan bajo presión, con problemas financieros y el registro de una sequía que empieza a causar estragos.
Saltillo, punto de quiebre
Ya desde 2023, cuando Aguas de Saltillo (Agsal) y su entonces gerente, Jordy Bosh, intentaban renovar el contrato con la ciudad para mantener el esquema de inversión público privado, el panorama era desalentador, pues el reporte de la paramunicipal fijó un consumo de 154 litros por habitante, alcanzados el 18 de junio de ese año, colocándose por encima de la recomendación de Naciones Unidas que establece un máximo de 100 litros por habitante.
El punto de quiebre, establecido en esa fecha, junto con las condiciones de sequía y el crecimiento de la ciudad, según los informes de Agsal, obligaban a implementar un Plan Emergente y, para realizarlo, se debía llevar a cabo la renovación del contrato con la compañía francesa Suez Concesiones de México, que posee el 45% de las acciones de la empresa paramunicipal.
José María Fraustro Siller, entonces presidente municipal de Saltillo, dijo a El Coahuilense Noticias que el punto de quiebre de junio de 2023 pudo ocurrir 21 años antes si el esquema público privado no se hubiera realizado.
La gestión de Aguas de Saltillo implicó durante poco más de dos décadas hacer eficiente el sistema, reducir las fugas y mejorar la cobranza de manera que se requería del Plan Emergente, presentado por Jordy Bosh en octubre del 2023, que esencialmente implicaba la renovación de la sociedad con Suez Concesiones.
En noviembre siguiente el Congreso del Estado aprobó la ampliación del contrato hasta el año 2034, en lugar de finalizar en octubre de 2026. Se establecieron entonces las condiciones para que el Plan Emergente fuera implementado por la nueva gerencia encabezada por el relevo de Bosh, Iván José Vicente.
No se volvió a tener alarma ni desabasto notable hasta este 2025. Así como en el 2000 y 2001, cuando se buscaba la asociación público privada, y en 2023 cuando se realizó la ampliación del contrato, el desabasto en sectores populares regresó cuando Aguas de Saltillo inició el cabildeo y la petición de un crédito para el mencionado Plan Emergente, solicitado el pasado 20 de marzo: una inversión de 519 millones de pesos, de los cuales 150 millones serían obtenidos mediante un crédito. La autorización del cabildo se votó una semana después.
El argumento fue precisamente el previsto por Jordy Bosh en 2023: cambio climático, crecimiento acelerado de la ciudad y 11 permisos de extracción de agua subterránea para la industria y agricultura, lo que demandaba 90.2 millones de pesos en equipamiento y conexión de la red de pozos; 361.8 millones de pesos para equipamiento y conexión de pozos que se van a perforar y 67 millones para la construcción de un depósito y, finalmente, diversificar zonas de extracción.
No hubo más información, no se socializaron los detalles finos, la participación ciudadana fue nula y, en una semana, en fast track, el proyecto fue aprobado en el cabildo que presiden el alcalde Javier Díaz, y la sola oposición de los regidores y síndico de Morena, que reclamaban precisamente la falta de transparencia.
Torreón, sin garantía de abasto
A diferencia de Saltillo, el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento de Torreón (Simas-Torreón) es enteramente público y las condiciones propias de La Laguna son de carácter histórico debido a la sobreexplotación de los acuíferos que han provocado impactos a la salud desde hace casi 50 años.
El mega proyecto lopezobradorista Agua Saludable para La Laguna pretendía resolver el problema. Sin embargo, como ocurrió con otros proyectos del tabasqueño, inauguró la obra aún inconclusa.
El 24 de agosto del año pasado, como parte de su gira de despedida, estuvo acompañado de la entonces presidenta electa, Claudia Sheinbaum, para informar que la segunda etapa del proyecto estaba concluida.
La realidad es que las obras del proyecto realizadas hasta ahora no posibilitan la introducción de agua en Torreón, donde existe un problema grave en la obsolescencia de la red de distribución que, de conectarse a Agua Saludable, la presión del líquido que tiene el proyecto provocaría un riesgo de desastre en infraestructura e, inclusive, en viviendas, de acuerdo con proyecciones técnicas a las que El Coahuilense Noticias tuvo acceso.
Las deficiencias en Agua Saludable para la Laguna se pudieron advertir, por ejemplo, el pasado 26 de marzo, cuando un error en la introducción de una tubería de Agua Saludable para la Laguna provocó la fractura de un canal de riego en el ejido El Jaboncillo, de Francisco I Madero. El desbordamiento del canal inundó parcelas aledañas, afectó el camino y devino en la suspensión del miniciclo agrícola que había iniciado el 21 de marzo.
Según técnicos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) consultados a condición de reservar sus identidades, el problema es que la tubería no contó con el reforzamiento de un túnel o lumbrera que evitara el colapso del canal y podría no ser el único caso.
Como anticipó El Coahuilense Noticias en su edición 53, del pasado 15 de diciembre, la sequía provocó una reducción drástica en los volúmenes de agua para riego: en 2023, los campesinos laguneros dispusieron de 900 millones de metros cúbicos; al año siguiente, fueron 800 millones de metros cúbicos, lo que resintieron en su producción. Pero para este 2025, sólo alcanzó para la mitad, 400 millones de metros cúbicos, de los cuales 70 millones son para Agua Saludable para la Laguna.
La disminución de la disponibilidad de agua para riego es reflejo de la disminución general de agua que, el pasado 27 de marzo, se planteó alarmante.
Roberto Escalante, gerente del Simas Torreón, dio a conocer que no está garantizado el abasto de agua para los meses de calor intenso en la ciudad. El sistema demanda, para la solución más inmediata, la perforación de pozos (como en Saltillo), pero una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación mandata que ya no se puede perforar en La Laguna (a diferencia de Saltillo).
La corrupción, el mal principal
La situación crítica de Saltillo y la aún peor situación de Torreón, las dos grandes urbes de Coahuila, no son las únicas con problemas de abasto.
En la misma Comarca Lagunera, los municipios enfrentan un problema grave. San Pedro de las Colonias, por ejemplo, tiene una infraestructura tan desvencijada que en la tercera semana de marzo debió suspender el servicio por el colapso de una tubería que, presuntamente, se fracturó por la vibración de la carretera.
La corrupción, el mal principal de la mayoría de los sistemas de agua, se patenta como en ninguna otra parte en el Simas Rural, un sistema intermunicipal que abastece las zonas rurales de Torreón, Matamoros y Viesca. El adeudo de Simas Rural, por ejemplo, con la Comisión de Federal de Electricidad, fue declarado impagable por José Antonio Gutiérrez Jardón, el nuevo gerente quien informó el 5 de marzo que la deuda asciende a 270 millones de pesos, además de haber encontrado adeudos millonarios con proveedores fantasma y un hueco grave en la cobranza.
Desde el año pasado, la sequía afecta, por ejemplo, al Simas Monclova-Frontera. Aunque los pozos están en el segundo municipio, fue el más afectado el año pasado. Para este período el gerente Eduardo Campos aseguró que se tiene el abasto garantizado. Como se sabe, la mayor parte del estado, pero destacadamente Monclova, Torreón y la frontera, tienen temperaturas extremas en verano que oscilan entre los 40 y hasta los 50 grados centígrados de temperatura; aun así, la Región Centro parece estar en condiciones de enfrentar la canícula.
Piedras Negras anunció una serie de acciones que, sin embargo, dejaron más dudas que respuestas. En la muy peculiar “mañanera” que realiza el alcalde Jacobo Rodríguez, del pasado 22 de marzo, el munícipe y varios funcionarios del sistema de agua anunciaron una serie de medidas para enfrentar la escasez. Al ser cuestionados con preguntas básicas por parte de la prensa, los funcionarios evidenciaron la falta de datos. Los técnicos ni siquiera pudieron responder preguntas sobre datos básicos como las cantidades de agua que demanda dicha ciudad fronteriza.
En lo que va del año, el problema ha sido notable en Arteaga, Ramos Arizpe y Parras, en el sureste. Se han registrado protestas por desabasto en Nueva Rosita, mientras que en Múzquiz se han desatado conflictos por un proyecto de enero a la fecha. En la Región Carbonífera apenas en febrero se creó un sistema intermunicipal de agua, una apuesta que resulta difícil de evaluar a un mes de su constitución.
El 2025 es un año de sequía severa en Coahuila, pronosticó la Secretaría de Agricultura y la Conagua desde octubre pasado y, los visos de conflictividad social por el desabasto empiezan a advertirse tanto en el sector agropecuario como en la escasez para el abasto humano.
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