Por Hiroshi Takahashi
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, conocidísima como la CNTE, estiró tanto la liga que terminó por romperla a unas horas del silbatazo inaugural del Mundial de Futbol.
Los últimos minutos de negociación eran cruciales para el magisterio al que le ofrecieron sin éxito un acuerdo económico por demás significativo para que cesaran las protestas; eso generó disgusto en Palacio Nacional por el esfuerzo que habría representado en las finanzas públicas. Cientos de millones de pesos estaban a disposición.
El ambiente de tensión impidió que la presidenta Claudia Sheinbaum llevara a cabo los planes en su agenda para ver el partido inaugural en el Fan Fest instalado en el Zócalo capitalino, pues la principal exigencia de la CNTE era una reunión con la mandataria nacional y su aparición en la plaza era de riesgo.
Según se sabe, querían reclamarle en persona el incumplimiento de las promesas hechas en campaña sobre echar atrás la ley de pensiones. Los maestros también quieren escuchar una disculpa pública. La Presidenta optó por asistir al Deportivo Los Galeana en la GAM a ver el partido México contra Sudáfrica.
La CNTE también quería reprocharle los “malos tratos” que les dan ahora, pues hicieron campaña abierta en 2018 entre sus agremiados para lograr el triunfo de la autollamada Cuarta Transformación con el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador. A cambio, se les prometieron al menos mil millones de pesos para aumentos y pago de incidencias administrativas, cancelar inmediatamente la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto, y echar atrás la Ley del ISSSTE.
Los negociadores del gobierno federal no lograron un acuerdo en las múltiples reuniones que se llevaron a cabo. La situación se tensaba cada vez más entre los líderes magisteriales y el secretario de Educación, Mario Delgado, la titular de Segob, Rosa Icela Rodríguez, el director del ISSSTE, Martí Batres, y demás representantes de la administración cuatroteísta. La CNTE entonces decidió volver a las calles a protestar y esas escenas ahora le dan la vuelta al mundo.
Con la Coordinadora “arruinando la fiesta” inaugural, el gobierno habría decidido ya cambiar de estrategia y no ceder.
Las ofertas a los maestros disidentes están ya en el bote de la basura; pues la decisión para llegar a un acuerdo y despejar la capital debían tomarla antes del silbatazo inicial.
De los millones de pesos que la 4T estaba dispuesta a dispersar entre el magisterio, dicen que ahora no verán un peso.
El esfuerzo de la Secretaría de Hacienda iba a ser titánico, como un gesto de buena voluntad de la administración de Claudia Sheinbaum para responder a las exigencias del magisterio. Según cuentan, la instrucción ahora es retirar la oferta y tomar las medidas necesarias para atender las múltiples manifestaciones que se espera lleven a cabo. Por lo pronto, las autoridades cuentan también con el apoyo de los habitantes del área metropolitana, pues ya están hartos de que violen la ley todos los días y nadie les haga nada.





