La epopeya científica de Coahuila

marzo 24, 2026
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Por Ana Castañuela

En su obra Sembrar conocimiento en tierra árida: El desafío científico en Coahuila el ingeniero Salvador Hernández Vélez, exrector de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) y fundador del Centro de Investigación y Docencia de Matemática Educativa, realiza un recuento detallado sobre la evolución científica del estado. 

El autor traza un recorrido que parte desde el surgimiento de la educación superior hasta la consolidación de los centros de investigación actuales, cuya evolución fue impulsada por diversos perfiles pioneros de la ciencia regional. 

La historia de la investigación científica en Coahuila está ligada a la geografía del estado, sus recursos y su economía. 

Antes de la consolidación de las universidades, el motor de la economía estatal era la actividad minera y agropecuaria, lo que en 1923 impulsó la creación de la Escuela Regional de Agricultura Antonio Narro –hoy la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro–, antes de la constitución formal de la Universidad de Coahuila.  

Al mismo tiempo el crecimiento industrial estatal generó una necesidad de innovación tecnológica, impulsada por el surgimiento del Grupo Minero Metalúrgico Peñoles, SAB de CV, en La Laguna durante 1887, el auge de la industria textil en la región sureste, con la Fábrica Textilera de Bella Unión en 1889, y la consolidación de la Compañía Industrial Fundidora del Norte, SA (CIFUNSA), durante la década de los treinta. 

Posteriormente en el norte y centro del estado surgió la actividad minera con la llegada a Monclova de Altos Hornos de México, SA (AHMSA), en 1942. 

A la par del desarrollo económico, agrícola, minero, comercial, industrial y de servicios en las distintas regiones de Coahuila, se iniciaron las primeras actividades de investigación científica.

Pioneros

Hernández Vélez atribuye el origen de la investigación científica en Coahuila a la labor de diversas figuras clave, quienes “motivados por convicciones individuales y un gran esfuerzo personal aportaron a la construcción de las vías institucionales correspondientes’. 

Entre ellos destaca el doctor en Ciencias Agrarias Egidio Gaetano Rebonato, reconocido por sentar las bases científicas de la educación agrícola en la entidad. 

En los años treinta el doctor Egidio Gaetano llegó de Italia a Saltillo para trabajar en la Dirección General de Educación del Gobierno estatal, y después en lo que hoy es la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN). 

Inició sus actividades de investigación antes de que la Escuela de Ciencias Químicas fuera facultad y previo a la creación de importantes centros de investigación de la región, como el Centro de Investigación Regional Norte Centro Campo Experimental La Laguna, el Centro de Investigación en Química Aplicada en 1976 y el Instituto Mexicano de Investigaciones Siderúrgicas. 

Eso posicionó a la UAAAN como la primera institución de educación superior en desarrollar actividades científicas en el estado; y al doctor, como el primer investigador científico en los años cuarenta. 

Egidio Gaetano Rebonato se destacó por su trabajo con frutales y hortalizas, principalmente la uva. 

Otro de los precursores fundamental es el químico farmacobiólogo Rafael Gámiz Izurieta, promotor de la investigación en la Facultad de Ciencias Químicas de la UAdeC, fundada en 1946. 

Gámiz Izurieta destacó por ser el primero en el mundo en lograr sintetizar la penicilina en aceite con su producto “Penol”, y fue pionero en estudios de hidroponía y contaminación del plomo en las hojas de plantas. 

En la Región Laguna el químico-bacteriólogo y parasitólogo Bulmaro Valdez Anaya impulsó la investigación biomédica durante los años setenta. 

Mediante sus investigaciones, Bulmaro Valdez alertó sobre la contaminación ambiental por plomo, arsénico y otros metales en La Laguna, además del DDT (diclorodifeniltricloroetano) concentrado en el ambiente. 

Asimismo el ingeniero agrónomo Lorenzo Martínez Medina fue uno de los primeros dentro del campo de la ciencia agrícola en 1952. 

Contribuyó con el mapa genético de cromosomas del trigo, además del aprovechamiento óptimo de configuraciones topográficas agrestes para impulsar el desarrollo de los recursos naturales y realizó una investigación en genética vegetal sobre la roya de la hoja del trigo, el hongo de chahuistle que en su tiempo fue una amenaza para los productores de trigo. 

Investigación histórica en Coahuila 

El autor de Sembrar conocimiento en tierra árida: El desafío científico en Coahuila no se limita a la ciencia química o agropecuaria, también dedica un espacio a la historia como ciencia, bajo la premisa de que gracias a esa disciplina puede comprenderse el presente, los cambios sociales, políticos y económicos que forman a la entidad. 

Rescata la labor de diversos historiadores destacados y sus aportaciones, entre ellos Esteban Luna Portillo, cuyo trabajo en el Departamento de Estadística del Gobierno estatal documentó la historia, economía y sociedad de la región. 

El historiador, quien dedicó 25 años de su vida a la investigación, es autor de los libros: Anuario coahuilense para 1886, El catecismo geográfico, político e histórico de Coahuila de Zaragoza y Apuntes para la Historia Antigua de Coahuila y Texas, que más tarde sirvieron de fundamento para otros historiadores como Vito Alessio Robles. 

Entre las investigaciones del abogado, diplomático, escritor e historiador mexicano Carlos Hilario Pereyra Gómez destaca su obra Historia de Coahuila, donde resalta el extermino de la población nativa coahuilense. 

Además, es autor de otros escritos, entre ellos: Juárez discutido como director y estadista, Hernán Cortés y la epopeya de Anáhuac, Historia del pueblo mejicano y La doctrina Monroe, entre otros. 

El periodista político e historiador Eduardo Guerra Peña es reconocido como uno de los precursores del periodismo regional.  

Luego de regresar de Estados Unidos, donde se estableció tras culminar su cargo como presidente municipal de Torreón durante el periodo 1919-1920, volvió a La Laguna para dedicarse a la investigación histórica. 

De ahí surgieron las obras literarias Torreón, su origen y fundadores y La Historia de La Laguna.

Hernández Vélez otorga en su libro un lugar especial al ingeniero, militar, político, académico, escritor e historiador José Vito Alessio Robles, a quien considera el “Padre de la historiografía del norte de México”.

Tras perder la elección para gobernador de Coahuila en 1929, Vito Alessio Robles se exilió en Austin, Texas, donde se dedicó a la investigación histórica. Su primer libro, Bibliografía de Coahuila, histórica y geográfica, fue publicado en 1972. 

Mediante una exhaustiva investigación en archivos y monumentos históricos, Vito Alessio Robles logró reconstruir episodios clave de la historia estatal. 

Su aportación más significativa fue el esclarecimiento de la fundación de Saltillo, pues mediante pruebas documentales el historiador comprobó que el verdadero fundador de la capital estatal fue Alberto del Canto y no Francisco Urdiñola, como se creía. 

Entre algunas de sus obras destacan: Comunicaciones de campaña, Franciso de Urdiñola y en norte de la Nueva España, Coahuila y Texas en la época colonial y Saltillo en la historia y la leyenda. 

Un legado en transformación 

Lo que comenzó como un esfuerzo individual de profesores y entusiastas, motivados por sus propias convicciones y necesidades, se consolidó en una estructura institucional sólida.

Este camino, asegura Hernández Vélez en su libro, se ha fortalecido mediante la creación de departamentos, cuerpos académicos y centros de investigación apoyados por políticas públicas y recursos del extinto Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y ahora por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI). 

Un ejemplo de esta evolución es la Facultad de Ciencias Químicas de la UAdeC, que logró transformarse en una facultad de investigación. 

El autor concluye que Coahuila debe mantener una agenda de investigación en ciencia y tecnología con el fin de contribuir a la solución de problemas del estado y la nación. 

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