Foto: Presidencia Piedras Negras.

Lluvias exponen grandes desigualdades en las ciudades

junio 16, 2026
1 min de lectura

POR CEDIL

Las intensas lluvias registradas esta semana en Coahuila dejaron a su paso vialidades cerradas, vehículos varados, viviendas afectadas y operativos de emergencia en distintos municipios. Aunque el fenómeno meteorológico ocupó los titulares, sus consecuencias vuelven a exponer que el riesgo no se distribuye de manera uniforme dentro de las ciudades.

La lluvia cae sobre todos por igual, pero sus efectos no. Mientras algunas personas observan la tormenta desde la seguridad de sus hogares, otras enfrentan inundaciones, pérdidas materiales o dificultades para desplazarse. Las precipitaciones ponen a prueba la infraestructura urbana y evidencian las desigualdades acumuladas en el territorio desde que el mismo fue creado.

En Saltillo, como en otras ciudades del estado, existen zonas con diferentes niveles de vulnerabilidad frente a fenómenos hidrometeorológicos. Factores como la cercanía a cauces naturales, la insuficiencia de infraestructura pluvial, la expansión urbana acelerada y la impermeabilización del suelo pueden incrementar significativamente el riesgo de inundación en determinados sectores.

La forma en que crecen las ciudades también influye. Cuando el desarrollo urbano avanza sin planeación, aumentan las superficies cubiertas por concreto y pavimento, disminuye la capacidad del suelo para absorber el agua y se incrementa la presión sobre los sistemas de drenaje. El resultado suele hacerse visible durante las tormentas más intensas.

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Para algunas familias, una inundación representa molestias temporales; para otras, puede significar la pérdida de muebles, electrodomésticos, herramientas de trabajo o parte de su patrimonio. En estos casos, los daños trascienden el evento climático y se convierten en un problema económico y social.

Ante los pronósticos que advierten lluvias intensas para la región, la atención suele concentrarse en la emergencia inmediata. Cada temporada de precipitaciones nos hace preguntarnos si el problema es la intensidad de las tormentas o la forma en que se ha construido y distribuido la ciudad.

La temporada de lluvias pasará, pero las condiciones que hacen a unos sectores más vulnerables que otros permanecerán. Reconocer estas diferencias es un primer paso para entender que la gestión del riesgo no depende únicamente del clima, sino también de las decisiones urbanas que se toman mucho antes de que aparezcan las nubes.

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