El Estadio Guadalajara vibró con la esperanza y nerviosismo que solo una Copa del Mundo en casa puede provocar.
México sufrió a momentos ante Corea del Sur en un duelo que prometía ser la confirmación del buen paso del Tricolor, pero que terminó dejando más interrogantes que certezas en un partido trabado y, por momentos, agónico.
El ambiente fue inmejorable en el estadio Guadalajara. El equipo de Javier Aguirre salió buscando ese gol que lo catapultara al liderato definitivo del Grupo A. Sin embargo, Corea del Sur, disciplinada y férrea, cerró los espacios y planteó un duelo físico que complicó la transición de los locales.
La lucha por el medio campo marcó el tamiz del partido. México dominó la posesión, pero careció de la profundidad necesaria para desarmar el bloque defensivo asiático. Cada intento de ataque se diluía en los últimos metros, frente a una defensa coreana que, fiel a su estilo, nunca bajó los brazos y se mostró organizada.
Al final, uno siempre quiere ver ganar a su selección y eso fue lo importante para el aficionado mexicano. Con este resultado la selección mexicana afirma el liderato del Grupo A y se puede permitir concesiones en su último encuentro de la fase de grupos.
El júbilo mexicano tendrá lugar esta noche para soñar, quizá, con una actuación histórica en un mundial en casa.
TE RECOMENDAMOS LEER:





