Puente Político | Prohibir también mata

marzo 31, 2026
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Por Laura Puente

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Prohibir no es prevenir. En algunos casos, prohibir también mata. Hoy existen alternativas al cigarro que no implican combustión —la principal fuente de sustancias tóxicas— y que han demostrado reducir riesgos en comparación con fumar. Ahí están el tabaco calentado, que evita quemar el tabaco; los vapeadores, que eliminan la combustión al vaporizar líquidos; las bolsas de nicotina, que prescinden incluso del tabaco; y el snus, un producto oral regulado con bajos niveles de compuestos dañinos. Ninguno es inocuo, pero todos comparten algo clave: son menos dañinos que el cigarro tradicional.

La evidencia lo respalda. Suecia está cerca de convertirse en el primer país “libre de humo”, con una prevalencia de fumadores cercana al 5%. No lo logró con prohibiciones, sino con una política pragmática, permitir, regular y fomentar alternativas para quienes no logran dejar de fumar. El resultado es menos humo, menos enfermedades, menos muertes.

México decidió hacer exactamente lo contrario. El 16 de enero de 2026, el país dio un giro hacia una de las políticas más restrictivas del mundo. La prohibición total de vapeadores y cigarrillos electrónicos, que no solo se prohibió su venta, sino también su importación, distribución y comercialización, con sanciones que pueden ameritar hasta prisión. Al mismo tiempo, el tabaco calentado enfrenta fuertes barreras regulatorias, el snus simplemente no existe en el mercado legal y las bolsas de nicotina sobreviven en un limbo.

El resultado es un contrasentido sanitario, porque se bloquean las alternativas, pero se mantiene el cigarro. Mientras el Estado cierra la puerta a productos potencialmente menos dañinos, el producto más letal —el cigarro combustible— sigue disponible. Y los datos lo evidencian: en México, existen cerca de 15 millones de personas que fuman tabaco, de esto, adolescentes de entre 12 a 17 años son fumadores activos, es decir el 4.6%, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública. Para ser claros, el problema no está resuelto. Está vigente. Y en muchos casos, comenzando desde edades tempranas.

La pregunta es inevitable: ¿prohibir reduce el consumo… o solo lo empuja a la informalidad? La historia reciente sugiere lo segundo. Cuando se prohíbe sin ofrecer alternativas, el mercado no desaparece, solo se vuelve ilegal, opaco y sin control sanitario. Exactamente lo contrario de lo que debería buscar una política de salud pública. El fondo del debate no es ideológico, debe ser práctico. No todos los productos de nicotina tienen el mismo nivel de riesgo. Equipararlos bajo una lógica de “todo o nada” no protege a la población, la deja sin opciones, y en ese vacío, gana el cigarro.

Suecia entendió algo que México parece ignorar, que la gente no deja de consumir por decreto, pero sí puede migrar a opciones menos dañinas si éstas existen, son accesibles y están reguladas.

Cuando se prohíbe sin entender el problema, sin ofrecer salidas y sin diferenciar riesgos, la política pública deja de ser solución y  se convierte en parte del problema. Porque sí, en materia de tabaco, prohibir también mata.

Ruido empresarial

Tal y como lo hemos documentado en este espacio, en Nuevo León ya no se habla solo de inseguridad, sino de extorsiones que presuntamente se asoman incluso en trámites y desde oficinas públicas. Organismos como la Canaco Monterrey, que preside Jaime Herrera Casso, han empezado a presionar para endurecer sanciones y crear un marco legal específico contra este delito, al tiempo que advierten que el problema estaría creciendo con rapidez en los últimos meses. En ese ambiente, nos dicen, varios empresarios se preguntan si en el gobierno estatal que encabeza el gobernador Samuel García ya dimensionaron el impacto que este clima puede tener sobre la inversión en uno de los motores industriales del país.

Mientras tanto, la discusión ya trascendió las fronteras locales. En días recientes, la revista británica The Economist advirtió que algunos de los retos económicos que enfrenta México provienen de problemas internos como la inseguridad, la presión sobre empresas y el debilitamiento de instituciones regulatorias, más que de factores externos. La referencia ha comenzado a circular en conversaciones empresariales y políticas en el norte del país. Por lo pronto, nos dicen que en Monterrey más de uno se pregunta si desde el Palacio de Cantera se tomará nota de estas señales o si el ruido seguirá creciendo en los pasillos empresariales. Porque cuando las alarmas empiezan a sonar al mismo tiempo en cámaras empresariales, medios internacionales y círculos políticos, pocas veces se trata de coincidencias.

Prudencia corporativa

En México, la estabilidad económica también se construye desde el sector privado, donde FEMSA, bajo la dirección de Jose Antonio Fernández Garza-Lagüera, adopta una postura que contrasta con la narrativa tradicional de expansión constante y apuesta, en cambio, por una lógica de rentabilidad sostenida y disciplina operativa reflejada en su Informe Integrado 2025. El crecimiento de 7.6% en ingresos confirma la solidez de la compañía, aunque también deja ver una moderación estratégica que se acentúa con la desaceleración en Chile y los ajustes en Brasil, movimientos que evidencian cautela frente a riesgos regulatorios en la región y que, al mismo tiempo, fortalecen su resiliencia ante escenarios inciertos. Este enfoque implica un liderazgo con visión de largo plazo y capacidad de adaptación constante, al tiempo que abre el debate sobre el papel del empresariado frente a políticas públicas cambiantes y su influencia en la estabilidad económica del país.

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