Por Ethel Arredondo
Torreón, Coahuila.- En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, ciudadanos y activistas se manifestaron la tarde de este viernes frente al Palacio Federal de Torreón, ubicado sobre la avenida Morelos, frente a Plaza Mayor, para expresar su rechazo al fracking y sumarse a una jornada nacional de movilizaciones que exige al Gobierno Federal prohibir de manera definitiva esta técnica de extracción de hidrocarburos.
Con pancartas con mensajes como “No al fracking”, “El agua es vida” y “Coahuila sin fracking”, los participantes realizaron una protesta pacífica para llamar la atención sobre los posibles impactos ambientales de esta actividad y la necesidad de proteger los recursos hídricos de la región.
La movilización formó parte de una jornada realizada de manera simultánea en Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Veracruz, donde comunidades, organizaciones civiles, juventudes y pueblos indígenas exigieron a la presidenta Claudia Sheinbaum cumplir su compromiso de prohibir el fracking en México y abandonar cualquier intento de impulsar lo que denominaron como un supuesto “fracking sustentable”.
En el pronunciamiento difundido por las organizaciones, se señala que en Coahuila, tanto en Saltillo como en Torreón, se realizaron acciones para manifestar el rechazo a esta técnica y advertir sobre los riesgos que, aseguran, representa para una entidad que enfrenta condiciones de estrés hídrico. Además, sostienen que es falso que el fracking pueda desarrollarse utilizando únicamente agua tratada.
Los manifestantes también dirigieron un llamado al Comité de Científicos encargado de analizar el tema para que actúe con independencia y no utilice argumentos técnicos para legitimar una actividad que, desde su perspectiva, resulta incompatible con la protección del medio ambiente y el derecho humano al agua.
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De acuerdo con el documento, el concepto de “fracking sustentable” constituye un eufemismo para una práctica que implica el consumo masivo de agua, el uso de sustancias químicas y la generación de emisiones de gases de efecto invernadero, además de profundizar la crisis climática, destruir economías locales y generar conflictos sociales. Por ello, las organizaciones consideran que dicho término busca maquillar con lenguaje técnico una actividad que históricamente ha provocado contaminación y degradación ambiental.
Las organizaciones también señalaron que la ciencia no debe utilizarse para justificar actividades extractivas bajo el argumento de la soberanía energética. En su posicionamiento, afirmaron que el Comité Científico tiene una responsabilidad histórica al evaluar esta técnica, pues sus recomendaciones deberán responder, dijeron, a la protección de la vida y los ecosistemas y no a los intereses de la industria de los combustibles fósiles.
Entre los datos difundidos durante la movilización, las organizaciones afirmaron que cada pozo de fracking puede requerir entre 8 y 80 millones de litros de agua, volumen que consideran incompatible con la situación de sequía y escasez que enfrentan diversas regiones del país. Asimismo, sostuvieron que los impactos del fracking son acumulativos y pueden persistir durante décadas, al generar residuos contaminantes, modificar el paisaje de las comunidades, afectar viviendas por sismicidad inducida y contribuir al cambio climático.
En el pronunciamiento también se hace referencia al Compendio de hallazgos científicos, médicos y de medios de comunicación que demuestran los riesgos y daños del fracking, en su novena edición de 2023, elaborado por el Concerned Health Professionals of New York, el cual —según las organizaciones— concluye que no existe evidencia de que esta técnica pueda realizarse de una manera que no represente una amenaza para la salud humana ni para la estabilidad climática.
Por ello, las organizaciones exigieron a la presidenta Claudia Sheinbaum decretar la prohibición inmediata, total y definitiva del fracking en todo el territorio nacional; al Comité de Científicos de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación aplicar el principio precautorio en su análisis y actuar con independencia, y a los gobiernos estatales detener cualquier proyecto que favorezca esta actividad.
La protesta en Torreón concluyó con un llamado a privilegiar la protección del agua, los ecosistemas y el derecho de las futuras generaciones a un ambiente sano, al considerar que “México no necesita un fracking sustentable, sino políticas que garanticen la conservación de sus recursos naturales y de la vida”.
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