Por Kristel Reyes
Saltillo, Coahuila. – A pocos días que la presidenta Claudia Sheinbaum comentara en la “Conferencia del Pueblo” la presunta transición de la Región Carbonífera hacia un modelo basado en la extracción de gas; en Saltillo las alarmas se encendieron para las organizaciones, activistas, jóvenes y académicos de la ciudad, quienes se dieron cita este domingo en Casa Tiyahui para dialogar sobre los riesgos de la fracturación hidráulica (fracking), técnica que calificaron como una “condena ambiental” bajo la promesa de un aparente “progreso”.
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El foro, que congregó a diversos colectivos de la ciudad, ellos se dijeron preocupados por la emergencia climática, el diálogo surgió como una respuesta directa a las declaraciones presidenciales en el que afirmó se reactivará o potenciará la extracción de gas en Coahuila.
Freddy Fernández, del grupo Alternativa Socialista, fue contundente, pues mencionó que al ver la noticia de que el fracking se perfilaba en la agenda declaró “supe que teníamos que hacer algo por que nos va a atravesar de forma estructural”.
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Durante la exposición técnica, se informó que el proceso de extracción consiste en la inyección a presión de millones de litros de agua mezclada con arena y más de 750 sustancias químicas (muchas de ellas tóxicas y cancerígenas como el benceno) para fracturar la roca y liberar hidrocarburos. En Coahuila, esta práctica genera una preocupación crítica debido a que los acuíferos de la región se localizan a profundidades de entre 50 y 300 metros, lo que según lo expuesto los vuelve extremadamente vulnerables a filtraciones y contaminación por los químicos utilizados en las perforaciones.
Una de las expositoras explicó que, para extraer el gas de la formación rocosa conocida como lutita (o shale en inglés), se requiere un volumen de agua que oscila entre los 9 y 15 millones de litros por pozo.
“Es una técnica agresiva que utiliza el agua que no tenemos en el semidesierto” señaló, además de recordar que algunos de los daños que se han presentado en otras regiones donde ya se practica esta técnica se han reportado daños a la salud como malformaciones congénitas, problemas respiratorios o problemas ambientales como la sismicidad inducida, un problema que ya se ha documentado en el estado desde 2015 cuando comenzaron algunas perforaciones en el subsuelo.
Los activistas destacaron que, mientras el discurso oficial se centra únicamente en el crecimiento económico, la realidad en regiones de Texas y Nuevo México muestra que los beneficios son para unos cuantos, mientras que las comunidades locales heredan pozos contaminados y suelos poco fértiles, la preocupación, mencionan que no solo es ambiental, sino también democrática, el activista de Alternativa Socialista, enfatizó que estas políticas se perciben como decretos arbitrarios.
“El problema es estructural, no involucran al pueblo ni a las personas que seremos afectadas, no hay seguridad de que el gobierno se ocupará de quienes enfermen o de las comunidades desplazadas” dijo Fernández.
Un tejido de miedos y resistencia
A través de una dinámica, los participantes formaron una red simbólica con estambre en donde cada uno de los presentes compartieron sus temores, donde mencionaron desde la pérdida de la soberanía alimentaria por la contaminación del ganado, la pérdida de los recursos naturales, el acceso al agua saludable, las afectaciones en la salud respiratoria que la contaminación del aire puede ocasionar, hasta su miedo a morir sin haber luchado lo suficiente.
“Me perturba que la esencia de lo público se pierda, que el acceso al agua sea un privilegio y no un derecho”, comentó una de las asistentes.
El llamado a la acción
Ante este panorama, las organizaciones y ciudadanos presentes luego de una mesa de diálogo sostenida en grupos pequeños, iniciaron la creación de una Declaratoria Estatal para exigir transparencia y frenar el avance de la industria del gas no convencional en Coahuila, en donde el llamado es claro de parte de los colectivos, la transición energética debe ser justa y construida desde lo local, no impuesta desde la visión centralista que ignora la fragilidad hídrica del norte de México.
“No podemos dejar que esto pase como un simple decreto. Tenemos la información y tenemos que organizarnos ahora” finalizaron.





