STUAC, fondos mermados y propiedades sin utilidad 

diciembre 15, 2025
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Por Valeria Cämun

Dos cabañas en construcción en el ejido de Cuauhtémoc, unas oficinas en Torreón, un “centro recreativo” en obra negra y una casa en la colonia Praderas en Saltillo son algunas de las propiedades del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Coahuila (STUAC) que fueron adquiridas con las cuotas sindicales sin consentimiento de los trabajadores. 

Durante su toma de protesta el pasado 25 de noviembre, la nueva secretaria general del STUAC, Nora Mireya Ramírez Sánchez, exigió a su antecesor, Rubén Favela Torres, aclarar la situación de estos bienes inmuebles para ponerlos a la venta y devolver el dinero a los cuatro mil 806 sindicalizados… bueno, a unos cuatro mil 600 ya que no entrarán en la repartición directivos, académicos, funcionarios y administrativos de la universidad. 

Desde las nuevas oficinas del STUAC, construidas en un terreno que la máxima casa de estudios estatal le dio como parte del pago de una deuda que hace tres años ascendía a 90 millones de pesos y ahora va en unos 15 millones de pesos, la enfermera Nora Mireya Ramírez afirma que ha detectado irregularidades en las cuentas del sindicato, y que tomará las medidas necesarias para aclararlas. 

“Encuentro al sindicato con fondos mermados; sí me encontré con que se mermaron cuentas”, asegura. “Nosotros tenemos dos cuentas específicas para préstamos de los trabajadores: FOVI, que es préstamo a la vivienda, y el préstamo del ahorro. En el FOVI sí encontramos que falta un recurso”. 

Precisa: “La administración anterior ocupó un fondo que ellos llamaron FOVI Express, un fondo que no lo marca ni el contrato ni el estatuto… y en una cuenta que por lo regular manejábamos de 30 a 34 millones de pesos me la entregan con 500 mil pesos”. 

Aunque todavía no puede acceder a todas las cuentas, debido a que están en los trámites para actualizar su firma ante los bancos, Ramírez Sánchez ya detectó imprecisiones que, en su momento, Rubén Favela tendrá que explicar. 

Por la libre 

Para que el secretario general tome decisiones que afectarán a todos los trabajadores tiene que presentar una propuesta al congreso del STUAC, formado por representantes y delegados, y debe de ser aprobada antes de ponerse en marcha. Favela Torres no siguió este camino ni para el uso de los recursos ni para hacer tratos con la universidad. 

“Nos encontramos que hay bienes inmuebles, que son las cabañas adquiridas sin el consentimiento del congreso. Se compraron estas cabañas, están en Cuauhtémoc, ya fui a verlas, creo que son dos cabañas equipadas, pero resulta que no están saldadas; o sea, el comité anterior tiene un adeudo de 800 mil pesos”, explica Ramírez Sánchez. 

“En pocas palabras no hay título de propiedad”, subraya. “Fincaron, hicieron un trato, un convenio de compraventa, según los documentos a los que he tenido acceso se dio un anticipo, pero no se liquidó”. 

La secretaria general explica que las cabañas, ubicadas en dicho ejido a 50 minutos de Saltillo, en un terreno al que sólo es posible acceder en camionetas todoterreno, nunca se promocionaron ni se pusieron a la renta de los trabajadores, y que la administración anterior contrató a un habitante del ejido para que las cuidara, pagándole con recursos del STUAC. 

“Estoy investigando a nombre de quién están. No me gusta hablar si no tengo las pruebas en la mano, pero a nombre del sindicato no están. No hay título de propiedad, jamás se rentaron a los trabajadores, nunca se puso a disposición del congreso la compra de estas cabañas, que no sé cuándo se adquirieron, me imagino que en 2023 o 2024, y no sé qué uso les daban”, señala. “Todo esto es lo que estoy investigando, y voy a legalizarlas para ponerlas a la venta, porque yo no puedo sostenerlas”. 

Las cabañas ya están construidas, casi terminadas, pero aún no son habitables. Tienen cuatro cuartos, un baño, cocina, espacio para sala y chimenea. Entre ambas cabañas hay una palapa con asador, pero lo impresionante es el tamaño del terreno: fácilmente caben cinco cabañas más con suficiente espacio entre ellas y lugar para vehículos. La vista de las montañas es maravillosa, dice.

Mientras tanto, en Torreón, hay un terreno al que Rubén Favela llamó “centro recreativo”, pero a decir de la nueva secretaria, está en obra negra.

“Es un terreno que nada más pusieron unas palmitas y una alberca que parece una pila, y una casetita que no tiene puertas ni nada. Él le dice centro recreativo, pero no es. A mí me tocará levantarlo, pero ahorita no tiene nada, y sí estoy viendo que según ellos le invirtieron varios millones de pesos, no sé en qué”, comenta.

Este “centro recreativo” se ubica en un predio amplio y descuidado. Tiene tres estructuras tipo palapas, una alberca mediana y una pequeña. Está bardeado, pero tiene huellas de que ingresan personas sin hogar. El plan es levantarlo y rentarlo a los trabajadores. 

También en Torreón las oficinas ubicadas en la calle Victoria de la Zona Centro, adquiridas en 2012 por el entonces secretario Modesto Pedro Rosales, nunca se escrituraron a nombre del STUAC, por lo que ahora tienen que pagar a la dueña anterior, hacer las escrituras y ponerse a la venta. Estas oficinas quedaron solas desde 2023, cuando el sindicato se cambió a un terreno otorgado como pago por la universidad.

En la opacidad 

La UAdeC tiene un adeudo permanente con el sindicato, que hace tres años, cuando empezó la administración de Rubén Favela, ascendía a unos 90 millones de pesos. 

Con la llegada de Octavio Pimentel a la rectoría, de Josué Elí Garza como oficial mayor y Evaristo Alférez como tesorero, las negociaciones empezaron a fluir y los pagos comenzaron a llegar, a tal punto de que hoy la máxima casa de estudios debe sólo alrededor de 15 millones de pesos al STUAC.

Es una cifra aceptable, dice Nora Mireya Ramírez. Lo que considera no aceptable es que se hayan hecho tratos “en lo oscurito”, sin haberle consultado a la base trabajadora. 

“El comité anterior tomó bienes inmuebles a cuenta de la deuda de las cuotas de los trabajadores, pero eso no fue aprobado porque nunca se les informó que se había tomado la decisión de tomar bienes inmuebles a cuenta de la deuda”, señala.

Se refiere a una casa ubicada en la colonia Praderas de Saltillo. Era de la Universidad, pero en 2023 se escrituró a nombre del STUAC. Por eso la van a mandar valuar para también ponerla a la venta: primero ofrecerla a los trabajadores y, si no la compran, comercializarla a través de una inmobiliaria. Cuando la vendan, se regresará el dinero a los sindicalizados. 

“No sé para qué la usaban; la casa está sola”, explica Nora Mireya. “El secretario anterior decía que era cuando venía gente de Torreón, como él; no sé si la intención era ocupar esa casa, pero a mí no me sirve para nada, y no costea tenerla y pagar luz, predial, agua, para ocuparla unas cuatro veces al año”. 

Ramírez Sánchez tiene más de diez años en el Sindicato, fue secretaria de Finanzas, de Conflictos, de Organización y ahora es la secretaria general. Se apega enteramente al estatuto, y por eso consultó con la base trabajadora, con quienes llegó al acuerdo de vender los bienes inmuebles que no sean de utilidad. Tal es el caso de las antiguas oficinas ubicadas en Rafael de Cepeda, en Saltillo, que sí están escrituradas y están valuadas en cuatro millones de pesos.

Al hacer cuentas, esos cuatro millones de pesos, más un millón por la casa de Praderas, aproximadamente; más las oficinas de Victoria, en Torreón, de alrededor de dos millones; y lo de las cabañas, que no tiene idea de cuánto sea, pero pueden ser más de un millón, daría un total aproximado de ocho millones de pesos, dividido entre cuatro mil 600 agremiados, les tocaría a cada uno aproximadamente mil 739 pesos. 

“Ellos me dicen que si les corresponden 50 pesos, pues 50 pesos les regrese; y se los vamos a regresar porque son de sus cuotas”, afirma. 

Este 16 de diciembre se realizará en Torreón el Congreso Ordinario del STUAC. Ahí la secretaria general expondrá el tema de las cabañas y de las otras propiedades, así como la propuesta de escriturarlas y ponerlas a la venta.

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