Por Ana Castañuela
Saltillo, Coahuila.- Documentos entregados de manera anónima a la redacción de El Coahuilense Noticias exponen una presunta estrategia de coordinación entre organizadoras de la marcha del 8M en Saltillo y autoridades estatales, señalando tácticas de exclusión y transfobia en la organización del evento.
Mediante capturas de pantallas de chats internos, la denuncia sostiene la existencia de un plan coordinado que presuntamente pretende utilizar a elementos de la Policía Violeta como una herramienta de segregación política.
El objetivo explícito, aseguran, ‘es separar a los contingentes interseccionales y enviarlos a la retaguardia para facilitar su control y posible encapsulamiento’, repitiendo tácticas de represión del 2025.
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Pese a que en redes sociales se ha responsabilizado a estos grupos de provocar los incidentes del año pasado, las denunciantes compartieron evidencia documental que demuestra cómo las autoridades reprimieron y atacaron a las manifestantes en el Congreso del Estado.
Así mismo señalan que existe una vigilancia activa sobre quienes organizan el bloque interseccional, espacio en el que participan mujeres y hombres transgénero.
La denuncia sostiene que el término “separatismo” está siendo utilizado como una herramienta de segregación que vulnera el derecho a la libre manifestación y a la identidad de género.
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“Mientras una organización se alía con la fuerza pública para decidir quién tiene derecho a marchar, la otra organización apuesta por la autogestión de la seguridad y el cuidado colectivo entre mujeres, hombres trans y disidencias, reconociendo que el machismo nos violenta a todas y todos por igual”, puntualiza el documento.
Quienes denuncian explicaron que se ha utilizado el dolor de víctimas y niñas como escudo para justificar la exclusión, sin embrago, advierten que esta postura ignora que el machismo y la misoginia nacen del mismo sistema opresor que violenta a las identidades diversas.
“El transodio y la transmisoginia no son solo posturas ideológicas, sino ejes de una estrategia de segregación política y riesgo físico para las manifestantes”, señalan.
Las filtraciones registran el uso deliberado de términos transfóbicos, misgendering (malgenerizar) y deadnaming (el uso de nombres anteriores), así como burlas sobre procesos de transición y salud.
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