Por Valeria Cämun
“Cuando la policía te da permiso de rayar las paredes, algo está mal”, afirma Alma, activista feminista que prefiere omitir su apellido por temor a represalias.
“Y cuando te tienes que cuidar de las mujeres que organizan la Marcha del 8M, las mismas que invitaron al agrupamiento Violeta, entonces algo está terriblemente mal”.
Alma fue una de las más de 10 mil saltillenses que marcharon este 8 de marzo para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, en busca de justicia para las que ya no están, el cese a la violencia machista, para exigir entornos seguros, para poder interrumpir su embarazo sin ser criminalizadas, por la paridad salarial, para garantizar que, cuando salga de su casa, regrese, y no sea asesinada o desaparecida sólo por el hecho de ser mujer.
Pero se topó con lo impensable: una valla humana de policías mujeres pertenecientes al agrupamiento Violeta, colocadas detrás de una manta que rezaba “Aquí termina Marcha 8M 2026 Saltillo. No pudieron apagarnos”, organizada por colectivos separatistas que pidieron la intervención de las autoridades para impedir el paso a las colectivas trans incluyentes.
Y sí: desde días antes ellas solicitaron la presencia policial, como ya lo confirmó el gobernador Manolo Jiménez Salinas, al decir que hubo trabajo de coordinación con colectivas y que, por tal motivo, la marcha sólo quedó en pintas a monumentos históricos.
Atrás de las policías venían otras miles de mujeres, la mayoría ajenas a los conflictos que existen entre colectivos, sin entender por qué no podían pasarse adelante, sin saber por qué la policía protegía a “las de allá” como si “las de acá”, no sólo no merecieran ser cuidadas, sino que incluso, podían ser empujadas, agredidas o humilladas.
“La policía siempre ha estado presente, pero marchaban a los lados o atrás, e incluso de infiltradas, vestidas de civiles, pero este año fue la primera vez que lo hizo desde adentro”, señala Alma.
“Y muchos no entienden por qué estamos en contra de ese pacto con la policía, y no lo entienden porque nunca han sido atravesados por la violencia de las instituciones, que te niegan levantar un acta, que te criminalizan, que obstaculizan la justicia, que se burlan de ti cuando les llamas porque tu marido te está golpeando, o que de plano no llegan, no llegan a tu llamado de auxilio, pero ahí sí en la foto muy formadas, es una burla, es un insulto”.
“Tú no eres mujer”
La marcha terminó con “saldo blanco”, según informaron las autoridades, y gran parte de la sociedad civil agradeció la participación de las policías estatales y municipales, ya que sin ellas, hubiera podido “descontrolarse” como en el 2025, cuando el contingente que llegó al Congreso del Estado, que incluía a mujeres trans, no binarias, pero también a mamás acompañadas de sus hijos pequeños, sufrieron la represión de las corporaciones, quienes lanzaron gases y detuvieron a varias integrantes por hacer iconoclasia.
Este año no hubo detenciones y la fuerza pública no sacó los gases: las policías permitieron a las integrantes del bloque negro hacer pintas en el puente que conecta Venustiano Carranza con Allende… pero existió violencia física, emocional y psicológica.
“Tú no eres mujer”, se escucha en uno de los muchos videos que circulan en redes sociales para denunciar lo vivido dentro de la manifestación, “sí soy mujer”, responde a quien le impiden pasarse a la marcha de adelante, “mujer biológica”, le espetan, y la chica masculinizada responde: “¿Quieres que me baje los calzones?”
Personal de la Comisión de los Derechos Humanos de Coahuila estuvo presente en la marcha para observar y documentar casos, e incluso, repartieron folios para dar seguimiento a su denuncia: la activista Issa Ruiz fue una de las que levantó un acta.
“Eran 20 policías en hilera, yo me salgo un poco del contingente para irlas grabando en vivo, y en eso se desprenden cuatro de una hilera y una me dice “venimos todas estas sólo para ti”, eso es algo completamente amenazante, intimidatorio sobre todo en cuestión de que nosotras somos civiles, ellas iban armadas, y hay pruebas de que iban armadas algunas de sus elementos”, asegura Issa, del colectivo Madres Coahuilenses contra la Violencia Vicaria.
“Cuando me dicen eso de ‘venimos todas estas nada más por ti’, estaba enfrente de ellas una persona de Derechos Humanos y estaba grabando absolutamente todo. Ahí en el video se escucha cuando le digo a la oficial ‘déjame pasar porque voy con derechos humanos’ y se ve donde me tiene contra la pared hasta que por fin me deja pasar, pero pues obviamente ya después de qué, ¿por qué tuve que haber pedido permiso para pasar?”.
Issa Ruiz levantó su acta de hechos y espera que notifiquen a la Policía Violeta para que responda por la represión.
El 8M continúa
Las voces en contra y a favor de la presencia policiaca en la manifestación, siguen presentes en las redes sociales: unas acusan de represión y otras defienden su integridad.
“Están desarticulando el movimiento para blanquearlo y hacerlo aceptable; nosotras no queremos aprobación ni permiso, queremos justicia”, afirma Teresa Meza activista feminista.
El Colectivo Red Aborto Seguro Saltillo también se pronunció en contra, al afirmar que la función de la policía es proteger el orden social y la autoridad estatal, incluso cuando ese orden reproduce desigualdad, racismo, clasismo y violencia patriarcal.
“De ahí surge una consigna que se volvió global en los movimientos sociales: ACAB (All Cops Are Bastards). No se trata de individuos, es una crítica estructural a la institución policial y al papel que cumple dentro de un sistema de control”, explican.
“Meter a la policía dentro de una marcha feminista no es protección, es introducir dentro de la protesta a la institución encargada de vigilarla, contenerla y disciplinarla –señalan–, hay que decirlo con claridad: un feminismo cómodo para el Estado deja de ser una amenaza para el patriarcado”.
Por su parte, Furia Coahuila, uno de los colectivos organizadores de la Marcha Feminista 8M 2026 Saltillo, lanzaron un comunicado en argumentan que solicitaron la presencia del agrupamiento Violeta debido “al riesgo de que varones violentos pudieran presentarse y desestabilizar”, y “entendimos que no era posible mantener lejos al agrupamiento Violeta y le solicitamos que nos apoyaran haciendo presencia la final de la marcha separatista, para prevenir y/o evitar cualquier agresión hacia cualquier compañera de nuestro contingente”.
Aseguran que las líderes de los movimientos Madres Coahuilenses contra la Violencia Vicaria, acompañantes de aborto y una agrupación LGBT, insultaron y agredieron a los elementos policiacos “sin medir o ponerse a pensar que una reacción de dicho agrupamiento hubiera derivado en un conflicto muy serio y riesgoso para todas”.
Sin embargo, la misma colectiva Furia Coahuila desmintió lo dicho por Manolo Jiménez.
“No señor gobernador, el movimiento feminista, compañeras del bloque negro, familiares y víctimas de violencia machista y feminicida, no hemos necesitado nunca su permiso ni lo necesitaremos”.
“No puede venir y decir que es ‘el gobernador de las mujeres’, que es un aliado nuestro y peor aún, que usted nos da permiso o instrucciones sobre qué es lo que se puede o no puede hacer desde el feminismo”, aseveran, aunque reconocen que solicitaron presencia policial.
Aprender sobre la marcha
“Lo importante es reconocer que el movimiento feminista es complejo, profundo y está en constante aprendizaje, y no debemos olvidar nunca que el único enemigo es el patriarcado; no hay que diluir la lucha, hay que fortalecerla desde las lecciones que nos dejan los errores, porque al final, se aprende sobre la marcha”, señala Alma.
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