Luisa Fernanda, víctima de todas las violencias

junio 4, 2026
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Por Kristel Reyes

En la madrugada del 12 de mayo Sandra Luna encontró sin vida a su hija Luisa Fernanda, de 27 años, en la vivienda que ésta ocupaba en la colonia Bellavista, de Saltillo. En sus primeros reportes las autoridades dijeron que se trató de un presunto suicidio derivado de “problemas personales”. 

Dichos problemas supuestamente estaban relacionados con las constantes discusiones que Luisa Fernanda sostenía con su pareja sentimental, Aarón “N”.

Según los primeros reportes, vecinos de la calle Constitución, entre General Charles y Carlos Fuero, señalaron que durante la noche escucharon una fuerte discusión en la vivienda de Luisa Fernanda; no llamaron a las autoridades, pues aseguraron que este tipo de situación era recurrente. 

Horas antes, Luisa Fernanda se comunicó con su madre por medio de mensajes. Le decía que “estaba mal”. Cuando la madre acudió al domicilio la encontró en una de las habitaciones. El cuerpo tenía una soga en el cuello. Cerca de las 4:40 de la madrugada Sandra solicitó ayuda al sistema de emergencias 911. Momentos después, paramédicos de la Cruz Roja acudieron al lugar. Confirmaron que Luisa Fernanda ya no contaba con signos vitales.

El 15 de mayo colectivos feministas y familiares de Luisa se manifestaron frente a la Delegación Sureste de la Fiscalía General del Estado (FGE), en Saltillo, para exigir justicia por la muerte de la joven. Demandaron que el caso fuera investigado con perspectiva de género. Debido a los antecedentes de violencia familiar que sufría la joven, Sandra acusó públicamente a Aarón “N” de la muerte de su hija. 

Con pancartas y gritos de “¡Justicia para Luisa!” y “¡Fue feminicidio!”, los manifestantes respaldaron a Sandra Luna, quien afirmó que desde hace años su hija sufría agresiones físicas y psicológicas, por lo que de manera continua levantaban reportes ante el Centro de Empoderamiento de la Mujer en Saltillo.

“Mi hija vivía con miedo y aislada. Siempre fue violentada mientras estuvo con él”, dijo la madre de Luisa Fernanda durante la protesta.

Ante la insistencia de los manifestantes, el delegado de la Fiscalía en la Región Sureste, Julio Lorea, informó que la carpeta de investigación permanecería abierta y que el caso sería revisado bajo el protocolo para muertes violentas de mujeres.

De suicidio a presunto feminicidio 

El pasado 23 de mayo, en punto de las 16:48 horas, el reclamo social por la muerte de Luisa Fernanda no sólo paralizó el tráfico vehicular del bulevar Fundadores en ambos sentidos, sino que también evidenció algunas de las contradicciones en los peritajes iniciales realizados por la Fiscalía.

En el lugar, colectivos feministas, integrantes de la Red Arcoíris en Resistencia (RAR) y activistas acompañaron a la familia de Luisa Fernanda para exigir que el caso fuera investigado bajo el protocolo de feminicidio. Entre las inconsistencias más graves señaladas por las colectivas destaca la presencia de rastros de sangre en la escena, los cuales no concuerdan con la reconstrucción de los hechos ni con la posición en la que fue localizado el cuerpo de la joven.

“A mi hija la mataron. Ella amaba la vida, sonreía, iba al gimnasio, estudiaba y trabajaba. Yo sé que ella no se suicidó, a ella le quitaron la vida”, declaró entre lágrimas Sandra Luna. 

Durante la protesta expuso que de manera inicial el agresor fue detenido durante 24 horas tras la muerte de la joven; sin embargo, fue liberado con el argumento de que su detención se debía a un delito distinto, relacionado con amenazas. Además, la familia denunció que la Fiscalía los acusó de no haber acudido a denunciar formalmente los hechos durante las primeras horas, pese a que en ese momento se encontraban realizando el sepelio de Luisa Fernanda.

Tras la presión ejercida por los manifestantes, alrededor de las 18:22 horas acudió al lugar la representante de la Fiscalía Especializada de la Mujer y la Niñez de Coahuila, San Juanita Morales, quien informó que el caso sería turnado a esta fiscalía para ser investigado con perspectiva de género. Asimismo señaló que se contemplaba la exhumación del cuerpo y la realización de un nuevo peritaje forense para esclarecer las circunstancias de la muerte de Luisa Fernanda.

Violencia reiterada 

A mediodía del pasado 26 de mayo, bajo la causa penal 911/2026, la jueza Sandra Juárez dictó el auto de vinculación a proceso de Aarón “N” por violencia familiar, en su modalidad de violencia física y psicológica, con la agravante de lesiones graves que dejan cicatriz permanente. Asimismo se determinó que el imputado llevaría el proceso en libertad con un dispositivo electrónico de geolocalización mientras se cumple el plazo de investigación complementaria de dos meses.

Durante el desahogo de pruebas, Issa Ruiz, integrante del colectivo Madres Coahuilenses Contra la Violencia Vicaria, señaló que uno de los momentos más impactantes de la audiencia fue la exposición de las lesiones documentadas en el cuerpo de Luisa Fernanda durante la autopsia.

De acuerdo con la activista, la Fiscalía presentó durante varios minutos la descripción de contusiones, moretones y heridas que presuntamente correspondían a distintos episodios de violencia ocurridos semanas e incluso días antes de la muerte de la joven. Ahí se aseguró que varias de estas lesiones coincidían con testimonios previos de familiares y vecinos sobre agresiones ejercidas por Aarón “N”.

“Fue algo muy duro porque toda la sala estaba en silencio mientras solamente describían lesiones. Había heridas recientes, otras en proceso de sanar. Eso habla de una violencia reiterada que nunca se detuvo, pese a que Luisa tenía mucho tiempo de no vivir con Aarón”, expresó.

En la audiencia se informó que, poco tiempo después de haber iniciado su relación sentimental con Aarón “N”, el 16 de mayo de 2021, Luisa presentó ante el Centro de Empoderamiento de la Mujer la primera denuncia en su contra. Esto ocurrió luego de que ambos asistieran a una fiesta y comenzaran una discusión que, según la declaración presentada por ella, derivó en que él le diera una bofetada y le pidiera retirarse del lugar. Posteriormente, en el trayecto a su domicilio, presuntamente la golpeó en diversas partes del cuerpo en reiteradas ocasiones.

Según el testimonio de Sandra Luna, de esa relación la joven quedó embarazada y tuvo una hija: Miranda. Durante el embarazo Luisa Fernanda descubrió que padecía el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). De acuerdo con la declaración de su madre, la joven le comentó que el contagio se habría derivado de su relación con Aarón “N”.

Dicha condición, según la declaración de Gloria González, abuela de Luisa, fue utilizada por el hombre para violentarla en múltiples ocasiones. Gloria relató que Aarón la esperaba afuera de los lugares en que ella conseguía trabajo y advertía a los empleadores que no la contrataran ni se acercaran a ella porque tenía VIH.

“Luisa, antes de embarazarse, no sabía que él era portador porque, aunque él lo sabía, no se lo dijo; incluso después de mantener al menos un año de relación. Su amiga me dijo que él le decía directamente: ‘Nadie te va a querer’. Yo siento que para él fue una forma de marcarla y chantajearla con que ‘si no era de él, no era de nadie’”, dijo Issa Ruiz.

Meses previos a su muerte, Luisa y Aarón aparentemente habían retomado su relación después de un periodo de separación. Ambos se mudaron nuevamente al domicilio ubicado en la colonia Bellavista; sin embargo, tiempo después volvieron a separarse.

María del Rosario, vecina de Luisa, declaró que la noche del 26 de abril escuchó “ruidos extraños”, gritos y el llanto de la menor, por lo que acudió al domicilio para ver si podía ayudar. Relató que escuchó a Miranda, de seis años, gritarle a Aarón: “Ya no le pegues a mi mami”.

La vecina ofreció llevarse a la menor a su domicilio mientras ellos “arreglaban sus cosas”. Sin embargo, recibió una negativa por parte de Luisa Fernanda, quien le pidió que se retirara porque “todo estaba bien” y al mismo tiempo, según el testimonio, Arón le gritó: “Ya le dijimos que estamos bien”.

Ese día, según declararon familiares de Luisa Fernanda, Aarón “N” acudió al domicilio para ofrecerle distribuir droga y, tras negarse, comenzaron nuevamente los maltratos. 

Durante la audiencia, la defensa de Aarón sostuvo que, tras la discusión, el hombre se trasladó a la casa de un amigo en Ramos Arizpe. De acuerdo con la declaración presentada, Aarón le comentó que necesitaba un lugar donde quedarse porque había discutido con su pareja y sus padres ya no lo querían en su casa. El amigo le prestó un domicilio ubicado en la colonia Mirasierra. Según el testimonio de otro de sus conocidos, cuando Aarón llegó al lugar lo invitó a fumar cristal y permanecieron ahí durante toda la noche.

Después de que la jueza de control, Sandra Juárez, dio lectura a las pruebas presentadas por ambas defensas, dictó el auto de vinculación a proceso en contra de Aarón “N”, al considerar que existían elementos suficientes para acreditar el delito de violencia familiar. También señaló que la joven vivía en un entorno de violencia física y psicológica constante ejercida por el hombre, lo que, aseguró en la audiencia, le causó una severa afectación emocional que derivó en la decisión de quitarse la vida.

Inconsistencias 

Issa Ruiz cuestionó las inconsistencias en la investigación inicial llevada a cabo por la Fiscalía, particularmente después de que, presionada por la protesta encabezada por familiares y colectivas feministas, se realizó una segunda pericial dentro del domicilio de Luisa Fernanda.

Ruiz criticó que el inmueble no hubiera sido asegurado desde el inicio de la investigación y cuestionó que Aarón “N” fuera liberado menos de 24 horas después de los hechos. 

Aseguró que el caso de Luisa Fernanda no puede entenderse únicamente como un hecho aislado de violencia familiar, sino como parte de una serie de omisiones institucionales que, afirmó, dejaron a la víctima en un estado de indefensión durante años.

La activista sostuvo que, además de las agresiones físicas presuntamente ejercidas por Aarón “N”, existieron omisiones reiteradas por parte de las autoridades. Según explicó, familiares y amistades cercanas a Luisa Fernanda solicitaron apoyo policial en distintas ocasiones sin que se generaran detenciones o reportes formales.

“Estamos hablando de una situación reiterada que todo mundo veía y que nunca fue frenada. La familia llamaba a la policía, llegaban, lo retiraban y después lo soltaban inmediatamente. No había una consecuencia real y eso también es violencia institucional”, dijo.

Issa consideró que el caso debió analizarse bajo el enfoque de violencia vicaria, al señalar que existían patrones de control psicológico, económico y familiar ejercidos contra Luisa a través de su hija. Según expuso, Aarón “N” presuntamente utilizaba amenazas relacionadas con quitarle a la menor para mantener control sobre su vida, además de impedirle trabajar, hostigarla y ejercer agresiones frente a la niña.

Además, sostuvo que incluso bajo la hipótesis de suicidio planteada de manera inicial por la Fiscalía, el caso tendría que investigarse con perspectiva de género y contemplar un análisis por violencia vicaria, al considerar que una situación prolongada de agresiones puede llevar a una víctima a un estado extremo de vulnerabilidad.

“En Coahuila muchas mujeres viven este tipo de situaciones y muchas veces las autoridades minimizan las denuncias o sólo actúan cuando ocurre algo más grave. No se puede analizar el caso aislando todo el contexto que vivió Luisa Fernanda”, finalizó la activista.

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