Por Gonzalo Villanueva
Paraguay sufrió de más ante la selección turca en un encuentro marcado por la tensión táctica y el dramatismo. A pesar de que los sudamericanos se adelantaron tempranamente en el marcador al minuto 2′, su esquema de juego y su ventaja se vieron seriamente comprometidos por la expulsión de Miguel Almirón al minuto 45+3, justo antes del descanso.
En la segunda mitad, los turcos no pudieron capitalizar la superioridad numérica. A pesar de mantener un dominio abrumador con más del 80% de la posesión del balón, se estrellaron repetidamente contra un muro. Los paraguayos se afianzaron en un bloque defensivo extremadamente compacto, priorizando el orden sobre cualquier intento de contragolpe, logrando así defender su mínima ventaja hasta el pitazo final.
Con este resultado, Turquía es señalada como la primera gran decepción del Mundial 2026. Tras una ausencia de 24 años en la máxima cita del fútbol, su regreso ha sido amargo; esta derrota se suma a la sufrida previamente ante Australia por 2-0, donde tampoco pudieron reflejar su dominio en el marcador. Su participación será recordada por la falta de contundencia frente al arco rival.
Para Paraguay, estos tres puntos son vitales y mantienen viva la esperanza de clasificar a los dieciseisavos de final. El conjunto guaraní sueña con asegurar al menos un tercer lugar en el Grupo D, quedando a la expectativa de la combinación de resultados en la última jornada de la fase de grupos. Además, este triunfo refuerza la competitividad de la CONMEBOL en sus enfrentamientos directos contra las selecciones de la UEFA.
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