Por Kristel Reyes
Salir a ejercitarse o acudir a un gimnasio no sólo debería ser un acto cotidiano, también saludable y, sobre todo, seguro.
Sin embargo, para muchas mujeres en Coahuila ese hábito se ha convertido en una experiencia riesgosa, de acoso verbal y físico, así como de miradas incómodas que son el pan de cada día.
Pese a que aún no existen cifras oficiales de la autoridad local sobre el acoso dentro de los gimnasios en Coahuila, datos obtenidos por el Centro de Estudios y Divulgación para la Libertad, AC (CEDIL), Saltillo, basado en cifras de enero último del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), revelan que en el estado se iniciaron 49 carpetas de investigación por acoso sexual.
Ese delito está tipificado en el artículo 399 del Código Penal estatal, ahí se establecen “de uno a tres años de prisión y multa, a quien con fines lascivos asedie, acose o solicite favores de naturaleza sexual a cualquier persona, para sí o para un tercero… Será punible el acoso sexual cuando el sujeto activo pueda causar un daño personal, laboral, educativo, profesional o patrimonial…”
De acuerdo con el CEDIL Saltillo y la SESNSP en Coahuila, durante 2024 hubo 481 denuncias por acoso sexual, de las cuales 179 pertenecen a Saltillo, 139 a Torreón, 40 a Acuña, 21 a Monclova, 16 a Sabinas y 10 a Matamoros, principalmente.
Mientras que durante 2025 en todo el estado el mismo delito sumó 510 denuncias y carpetas de investigación; Saltillo encabeza esa lista con 173 denuncias, Torreón con 123, Piedras Negras con 43, Acuña con 28, Monclova con 21, Ramos Arizpe con 17 y Sabinas y Matamoros con 14 denuncias cada uno, principalmente.
Mensajes, insinuaciones…
De acuerdo con la Encuesta Nacional Pública Urbana (ENSU) realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante el cuarto trimestre de 2025 y el corte de enero de 2026, dentro del rubro “Acoso personal y violencia sexual”, 15% de la población de 18 años y más reoportó haber enfrentado alguna situación de acoso o violencia sexual en lugares públicos, de ese total 22.3% fueron mujeres y 7.8% fueron hombres.
Se detalla que la manera más común de violencia sexual en espacios públicos es la intimidación que, según la encuesta, contempla situaciones como recibir piropos ofensivos o comentarios sexuales sobre el cuerpo, mensajes, comentarios o publicaciones con insinuaciones o insultos sexuales enviados vía celular o redes sociales; este rubro fue reportado por 14.2 % de la población adulta, denuncias correspondientes a todo 2025 y hasta enero de 2026.
Le siguen el abuso sexual, con 4.4 % en el mismo lapso, mientras que el acoso/ hostigamiento sexual se mantuvo alrededor de 1.5 % durante 2025, y enero de 2026 se registró 1.6 %; en menor medida el intento de violación o violación registró 0.8 % durante el primer semestre y 0.9 % el segundo semestre de 2025.
Las formas más frecuentes de acoso y violencia sexual en espacios públicos se relacionan con comentarios ofensivos de carácter sexual; durante el segundo semestre de 2025 y enero del año en curso 10.3% de la población mayor de 18 años reportó haber recibido piropos o comentarios sexuales ofensivos sobre su cuerpo.
En segundo lugar aparecen los mensajes o comentarios con insinuaciones sexuales enviadas por celular, correo electrónico o redes sociales reportadas por 5.5% de las personas encuestadas.
El envío de contenido sexual ofensivo se registró con 3.9%, los tocamientos sin consentimiento o acercamientos físicos con fines sexuales tuvo un registro de 2.5%, entre otras agresiones.
Dichas cifras reflejan que la mayoría de las agresiones sexuales reportadas ocurren mediante comentarios, insinuaciones, mensajes o conductas intimidatorias, formas de violencia que suelen normalizarse en espacios públicos.
Ropa holgada, un escudo
A escala estatal, El Coahuilense Noticias entrevistó a usuarias de distintos centros de entrenamiento en Saltillo, entre ellos el Planet Fitness, Smart Fit y Ultra Gym Club. Por su seguridad, quienes accedieron hablar sólo serán identificadas con iniciales en el presente texto.
Los testimonios exponen que, aunque no todas las mujeres han padecido situaciones de acoso dentro de estos espacios, si existe la percepción compartida de incomodidad por miradas, comportamientos invasivos o comentarios fuera de lugar.
Dos de las entrevistadas en Planet Fitness reconocieron que hasta ahora no les ha tocado vivir una experiencia directa de acoso dentro del gimnasio. En cuanto a la forma de actuar en caso de un reporte de acoso en los lugares de entrenamiento, una de ellas aseguró que no existen carteles o señalamientos que te indiquen qué es lo que puedes hacer en ese tipo de casos.
“La verdad no he visto nada relacionado a eso. Bueno, sí hay un botón en el baño de mujeres, pero nada más”, dice ALE.
Otro caso es el de EO, quien comenzó a asistir al gimnasio cuando tenía 16 años; en ese momento entrenaba en Drive Fitness Saltillo. La joven recuerda que durante sus primeras semanas solicitó asesorías de un instructor del lugar, quien en ese entonces tenía entre 18 y 19 años.
“Las primeras veces que pedí asesoría si hubo respeto y distancia, pero después empezaron los acercamientos y pues tocamientos raros. Cuando hacía sentadillas o pesos muertos me agarraba mucho la cadera o la cintura”. denuncia.
Con el paso del tiempo, expone, el instructor comenzó a invadir cada más su espacio personal. “Siempre me buscaba y hasta agarraba mi celular; invadía mucho mi espacio personal y eso me hacía sentir muy incómoda”.
Ante la situación que estaba viviendo EO decidió dejar de asistir al gimnasio. Sin embargo, eso no detuvo al entrenador, pues él siguió acosándola fuera del establecimiento. “Me buscó en Facebook y me mando muchos mensajes, me decía que se había enamorado de mí, me invitaba a salir. Yo siempre le daba la vuelta, fue una experiencia que no me gustó”.
Para K, una joven de 24 años, que tiene poco más de dos años asistiendo al Smart Fit, el acoso en gimnasios suele manifestarse más en miradas incómodas que en acercamientos directos; aunque reconoce no haber vivido una situación grave dentro del espacio donde entrena, advierte que es algo que muchas mujeres han padecido.
K cuenta que antes de llegar a su gimnasio actual asistía a uno “más de barrio” y ahí fue donde aprendió a tomar ciertas precauciones cuando entra o sale del lugar, como vestirse con ropa holgada.
“Creo que todas lo hemos presenciado. Yo, por ejemplo, vengo de entrenar pierna y antes de salir siempre salgo bien tumbada, antes me tocaba caminar de mi casa al gimnasio y lo que hacía era ponerme una sudaderota, entre más hombre me viera, mejor. Ya dentro del gym entreno normal con mi top y todo”.
Agrega que ha preferido entrenar por su propia cuenta o con personas de confianza para evitar situaciones incómodas con entrenadores.
F, de 17 años, tiene cuatro meses asistiendo al gimnasio, dice que sí ha experimentado situaciones incómodas fuera del establecimiento. “Había veces que venía caminando para acá y carros se acercaban o iban más lento y me decían cosas, no te podría decir exactamente qué, porque no me acuerdo, pero sí me pasaba mucho eso y pues yo venía con ropa normal”.
Derivado de esas experiencias, F decidió dejar de caminar sola hacia el gimnasio y ahora le pide a su mamá que la lleve y espere afuera hasta que acaba su rutina. “Deberíamos poder venir vestidas como queramos y caminar tranquilas, pero por acciones de los demás hay que tener esas precauciones”.
JG, usuaria del Ultra Gym Club Sendero Sur, relata que, aunque para ella el gimnasio es un espacio importante para su desarrollo personal, en diversas ocasiones ha experimentado miradas incomodas mientras entrena.
Según su experiencia, esta situación puede darse cuando realiza ejercicios de pierna o glúteo que implican cierto grado de inclinación.
Relata que uno de los casos más fuertes que le ha tocado escuchar, fue el de su entrenadora, quien a su vez enfrentó acoso por parte de su instructor. Después de rechazar una invitación personal la entrenadora comenzó a experimentar hostigamiento, difamación y acoso.





