CDMX.- En lo que va del año se han registrado 831 riñas en penales estatales y federales, casi el doble a las registradas en el mismo periodo de 2025 cuando hubo 470, según cifras de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal (SSPC).
De acuerdo con la dependencia, el incremento de los incidentes de violencia es principalmente por los ajustes entre grupos del crimen organizado, tras la muerte, detención o extradición a Estados Unidos de los líderes del narcotráfico.
🗞 | Suscríbete aquí al newsletter de El Coahuilense Noticias y recibe las claves informativas del estado.
La SSPC documenta, por ejemplo, el motín en el Centro Integral de Justicia Regional de Puerto Vallarta, registrado tras el abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, el 22 de febrero pasado en Tapalpa, Jalisco, que derivó en la fuga de 23 reos de alta peligrosidad y la muerte de un policía penitenciario. El penal, de acuerdo con la información, ha permanecido en relativa calma con al menos cuatro riñas que han podido ser controladas.
Desde la captura de Joaquín El Chapo Guzmán, en enero de 2016, y sus hijos, Los Chapitos, se han reportado diversas riñas y disturbios en penales mexicanos, a menudo relacionados con la inestabilidad en el liderazgo del Cártel de Sinaloa y la reacción de grupos rivales.
💬 | Únete a nuestro canal de WhatsApp para que recibas las noticias y trabajos destacados de El Coahuilense Noticias.
De acuerdo con la información, el Penal de Aguaruto, una cárcel de alta peligrosidad ubicada en Culiacán, Sinaloa, ha sido escenario de múltiples irregularidades, riñas y fugas masivas, incluyendo la que ocurrió en 2019 durante el primer Culiacanazo, cuando se reportó la fuga de 51 reos tras la detención y posterior liberación de Ovidio Guzmán.
Desde entonces el penal ha registrado al menos 17 riñas entre grupos rivales, ligados al Cártel de Sinaloa, e intentos de amotinamientos.
Los cuatro centros penitenciarios con los que cuenta Sinaloa, son los que más riñas han registrado este 2026, 16, aunque en la mayoría han sido menores. A Sinaloa le siguen Chihuahua, el Estado de México, Jalisco, incluido el de Puente Grande, y Sonora.
De acuerdo con el Cuaderno Mensual de Información Estadística Penitenciaria Nacional, Jalisco es el estado de la República en el que más presos se involucran en riñas y amotinamientos. Solo en el mes de febrero, 602 reclusos se vieron involucrados en riñas y motines en el estado.
El último incidente de violencia se registró el lunes pasado dentro del Módulo 5 del Cereso 1, de Aquiles Serdán, Chihuahua, donde personal de custodia localizó a un interno, identificado con las iniciales L. E. M. G., con heridas en las piernas producidas por armas punzocortantes, mismas que le provocaron daño vascular y shock por hemorragia.
Desde enfrentamientos entre grupos antagónicos hasta motines y decomisos de artículos prohibidos, los centros de reinserción social del país se han convertido en “bombas de tiempo” que ponen en riesgo la seguridad de los internos y del personal de custodia, señala el especialista en temas de seguridad, David Saucedo.
En entrevista explicó que las prisiones, en estos momentos, son un reflejo de lo que sucede en las calles del país por el control del territorio para la venta y tráfico de droga. ”Es muy sabido que 65 por ciento de los penales estatales en México están controlados por grupos criminales, que más de la mitad de los reclusos están relacionados a los cárteles de la droga y que desde las cárceles los líderes del narcotráfico han controlado el negocio por décadas”, explicó.
“Las organizaciones criminales operan imperios del contrabando y la extorsión dentro de las cárceles en México y en los países infestado por el narcotráfico. Estos grupos controlan el tráfico de drogas, la extorsión y la violencia tanto dentro como afuera”, agregó.
De acuerdo con el experto, al interior de las prisiones, incluso, el negocio del narcotráfico resulta mucho más lucrativo que afuera, ya que la droga se vende hasta 20 veces más cara que en las calles. “A menudo los presos que no reciben ingresos de su familia venden droga a los demás para obtener dinero para pagar, simplemente, los servicios básicos, incluida la comida”, destacó.
De acuerdo con el Cuaderno Mensual de Información Estadística Penitenciaria Nacional, hasta febrero pasado había un total de 261 mil 388 personas en prisiones de todo el país, de los cuales, 245 mil 22 son hombres y el resto, 16 mil 336, mujeres.
TE PUEDE INTERESAR:





