Arteaga, Coahuila.- La grieta que apareció en el camino vecinal del ejido Tierras Prietas podría avanzar con el paso del tiempo hasta alcanzar la zona habitada, dependiendo del comportamiento de las lluvias en los próximos años, señaló el doctor en Ciencias Geológicas Jesús Antonio Blanco Moreno.
La fractura, que mide aproximadamente 200 metros de longitud y alcanza hasta 2 metros de profundidad, constituye un fenómeno que requiere seguimiento técnico para conocer su evolución y determinar el nivel de riesgo para la comunidad.
El investigador de la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) explicó que las precipitaciones registradas el fin de semana no originaron la grieta, sino que hicieron visible un proceso geológico que ya se desarrollaba en el subsuelo desde tiempo atrás.
Añadió que aún es necesario realizar estudios especializados para establecer el origen de la fractura. Entre las posibles causas mencionó la sobreexplotación de los acuíferos, movimientos sísmicos y las características geológicas del terreno, factores que pueden generar riesgos de tipo geotectónico.
El especialista también advirtió que la aparición de esta fractura podría indicar la existencia de otras grietas en la misma zona, por lo que consideró indispensable ampliar la evaluación del terreno y no limitar las revisiones al punto donde ocurrió el desprendimiento.
Otro de los aspectos que recomendó atender es la inspección de las viviendas cercanas, debido a que este tipo de procesos puede favorecer la formación de cárcavas o socavones, con posibles afectaciones a la infraestructura.
Como parte de las medidas de vigilancia, señaló que los habitantes deben reportar cualquier cambio visible en sus inmuebles, como grietas diagonales en paredes, hundimientos del terreno o daños en las tuberías, ya que estos pueden ser indicios de movimientos en el subsuelo.
Además del monitoreo visual, planteó la necesidad de medir periódicamente la longitud, el ancho y la profundidad de la grieta para conocer si registra crecimiento tras cada temporada de lluvias y generar un historial de su comportamiento.
El investigador subrayó que el seguimiento debe complementarse con perforaciones geotécnicas, análisis granulométricos y estudios de deformación del terreno, con el fin de obtener información técnica que permita definir las acciones preventivas para la comunidad.
Con información de Zócalo





