Buenas noticias para la oposición

julio 27, 2026
minutos de lectura

Por Alejandro Páez Varela

Durante mucho tiempo, por las razones que sean, generar un proyecto de Nación ha sido un dolor de cabeza para los diversos grupos opositores en México. En septiembre de 2023, con Xóchitl Gálvez como candidata, Jorge G. Castañeda escribió un texto memorable que tituló: “No distraerse en pendejadas”. En él recomendaba que “el énfasis debe ser uno: la historia personal de Xóchitl, las gelatinas, el mensaje es la mensajera”.

Lo que aconsejaba al PRI, PAN y PRD es que no se preocuparan por conciliar un plan para la República. Él y muchos imaginaban un golpe de efecto, un triunfo tipo Vicente Fox, con mentiras bien tejidas y efectistas. Así lo siguen imaginando, de hecho: en eso confían cuando invocan a Donald Trump. Como si el Presidente de Estados Unidos pudiera restaurar los ratings a sus televisoras; como si pudiera regresarle los “apapachos” a las élites intelectuales y reinstalar el poder en el espacio físico de Los Pinos, sólo porque así lo desean ellos.

Castañeda pedía al Frente Amplio “perfeccionar su discurso para el llamado círculo rojo. No se trata de un plan de Gobierno completo, ni de la estupidez de un ‘proyecto de Nación’. Pero sí de tres o cuatro ideas básicas, de preferencia sobre seguridad, educación, salud y crecimiento (nada más), que puede machacar en cada uno de los eventos o las entrevistas dirigidas a esa audiencia, sin confundir nunca a los destinatarios”.

Sin embargo, la “estupidez de un ‘proyecto de Nación’” –como lo llamaba Castañeda– ha resultado más importante de lo que los opositores quisieran. La izquierda ha soportado una campaña como nunca se ha visto; ataques desde todos los frentes, a todas horas y en todos los canales. Esta campaña negra no sólo no ha respetado a la Presidenta Claudia Sheinbaum, sino que se ha centrado en ella, al punto de faltarle a su investidura. Y hay mucho de menosprecio a sus capacidades y todo se macera en un caldo hediondo de misoginia. Sin embargo, lo que ha hecho la diferencia en Morena es el cimiento. Es el proyecto de Nación. Con ese escudo se ha librado hasta de sus propios errores, como el peligroso pragmatismo con el que se autoriza para sumar a cuanta basura se encuentra en el camino.

La acusación de narcopartido, narcogobierno y narcotodo habría hecho alguna mella en la izquierda si la izquierda no hubiera preparado un proyecto de Nación con tanto tiempo de ventaja. “Proyecto alternativo de Nación, Hacia un cambio verdadero”, el libro clásico de Andrés Manuel López Obrador, fue registrado en 2004 por Grijalbo y seguramente se empezó a escribir dos años antes, en 2002. Es decir, tiene un cuarto de siglo. Y sigue siendo un muro y un escudo. Lo que ese conjunto de ideas dice es que muchas veces se tiene que lidiar con malos servidores públicos; que muchas veces se cuelan políticos corruptos, pero hay un ideal y que ese ideal está por encima y es la cura de la llaga podrida. Políticos corrompidos hay en todos lados, caray; empezando con Estados Unidos y con su Presidente, un corruptazo de clase mundial. Pero si no hay proyecto, entonces todo se va al carajo.

No quiero contradecir al tan (en su tiempo) celebrado Castañeda, pero, sin proyecto de Nación, los opositores son como tribus sin bandera y sin sentido, gritando maldiciones y desesperadas por el ayuno de poder. O, mejor aún, los imagino como multitudes de zombies en un centro comercial abandonado de alguna escena apocalíptica, oliendo cerebros a la distancia y dando gruñidos porque no tienen acceso a ellos.

Pero todo eso ha cambiado, dramáticamente. El liderazgo de facto de Ricardo Salinas Pliego sobre la oposición mexicana; la consolidación de TV Azteca como órgano de difusión de su movimiento de ultraderecha y el movimiento mismo, han permitido dar un paso al frente.

Al aceptar al dueño de Elektra como su líder, la oposición ha reconocido en él capacidades de ideólogo. Y tienen razón porque este ideólogo sí tiene proyecto de Nación. Hay un abismo entre él y Xóchitl Gálvez, Ricardo Anaya y José Antonio Meade. Obvio está por encima, de los mediocres de Jorge Romero y Marko Cortés; por encima de Alejandro Moreno y Dante Delgado; por encima de Claudio X. González y sus rosados. Ricardo Salinas Pliego tiene un proyecto de Nación y esa es la primera buena noticia para los opositores en mucho tiempo.

No se si les servirá para ganar elecciones, pero de que es un cambio de fondo, lo es. Y vale la pena enunciarlo.

Proyecto ultraderechista de Nación

Hasta donde puedo advertir, por lo que le escucho en las entrevistas que da, Ricardo Salinas Pliego es un analfabeta funcional que ha leído, si es que lee, algunos libros del tipo “diez pasos para el éxito” o “quién se robó mi queso”, o como se llamen, de mesas de novedades de las librerías de aeropuertos.

A ese pastiche les ha pegado ideas de su padre, Hugo Salinas Price, y algunas propias para armar un compendio de puntadas empresariales o atrevimientos que resaltan “su arrojo”. Con lo que existe de su “ideario empresarial” (y le doy nombres demasiado rimbombantes), alguien bien podría mal administrar una empresa, como lo vemos con Grupo Salinas, porque sus claves se basan en el egoísmo, la chapuza, el pobre es pobre porque quiere y el echaleganismo. Fuera de eso hay poco rescatable, pero lo suficiente para un proyecto de Nación que represente a todos los opositores. Digo, antes de los abonos chiquitos no había nada: lo que aporte “Don Ricardo” se volverá un todo.

Algunas de sus ideas, las que defiende con mayor ahínco, sí dan para alterar tanto el Presupuesto de Egresos de la Federación como la Ley de Ingresos. Si Salinas Pliego ganara la Presidencia en 2030, Alejandro Moreno Cárdenas, Jorge Romero, Claudio X. González o cualquiera que quede como Secretario de Hacienda tendrá que estar negociado con la nueva legislatura del Senado y de la Cámara de Diputados, desde agosto, un primer presupuesto que refleje sus ideas.

De aquí nacen dos cambios importantes que son la base del pensamiento teveazteco:

A) Adiós impuestos. Tendrán que cambiar la Constitución para permitir la condonación de impuestos, primero, y posteriormente hacerlo Ley. Eliminar los impuestos ha sido el grito de batalla de todos ellos. Sin esa promesa cumplida, no hay Salinas Pliego. Yo creo que lo hará o lo debe hacer, si gana la Presidencia.

Ahora, la recaudación es de 10.19 billones de pesos y los impuestos principales aportan 5.83 billones de pesos del total. Ese dinero hace funcionar absolutamente todo un país. Salinas Pliego tendría que buscar la manera de compensar ese boquete. Eso nos lleva al siguiente punto grueso de su ideario:

B) El fin de la seguridad social. Lo ha predicado por años y sus seguidores, como Vicente Fox, lo apoyan. Adiós a los programas sociales es adiós a los programas sociales. No se negocia. Lo que reparte Bienestar entre los mexicanos (niños, familias, mujeres y adultos mayores, principalmente) significan un billón de pesos. La Pensión para Adultos Mayores y las becas educativas son los rubros principales de este gasto y tendrían que recortarse de tajo.

Pero aquí hay un problema. Terminar con el gasto de Bienestar, como tanto sueñan, compensa apenas el 10 por ciento de los 10.19 billones de pesos de recaudación total, o 20 por ciento de los impuestos principales, que aportan 5.83 billones. Lo que el empresario deberá hacer es no recortar los impuestos a todos. Tendrá que ajustar el beneficio sólo para los grandes empresarios.

Los grandes contribuyentes de México aportan más del 52 por ciento de todos los ingresos tributarios del país. Ni recortando todo el gasto social se puede compensar lo que aportan al Estado. Entonces, el beneficio de no pagar impuestos se debe otorgar a menos empresas y empresarios. A la élite empresarial.

El Gobierno federal calcula que los programas para el Bienestar benefician de manera directa a 42.8 millones de personas, que reciben uno o varios apoyos gubernamentales; más del 80 por ciento de los hogares en el país se verían afectados, pero no importa: se cumplen dos promesas importantes dentro del proyecto ultraderechista de Nación: acabar con los programas sociales y enseñarle a la gente a pescar (cualquier cosa que eso signifique), y acabar con los impuestos para las élites empresariales. Suena intenso, pero si se trata de cumplir el sueño de la ultraderecha, se debe hacer.

Que los ancianos de la Montaña de Guerrero, las familias de la Tarahumara de Chihuahua o los miserables de Chiapas le echen ganas. Es la manera de salir adelante, según Salinas Pliego. Hasta puso una universidad para enseñar ese principio que enorgullecería a Augusto Pinochet y a Margaret Thatcher, y que enorgullece hoy a Donald Trump y a Javier Milei.

Morralla del pensamiento teveazteco

Y bueno, si se resuelve cancelar las ayudas sociales y compensar a los grandes empresarios, entonces lo demás es morralla. Pero debe aplicarse. Sin eso, no hay proyecto de Nación. Enumero algunos temas importantes del pensamiento teveazteco o salinasplieguista que seguramente acompañarán el sexenio 2030-2036 si es que ganan.

C) Adiós IMSS, ISSSTE y salud pública

El pensamiento de derecha rechaza la idea de una salud pública digna. En su lugar, dice, el sector privado debe ofrecer servicios a la población. Los más radicales de ultraderecha –como Salinas Pliego– plantean cero inversión en el rubro y desincorporar los hospitales para que los empresarios los compren, administren y los vuelvan negocio.

El plus del dueño de TV Azteca es su idea sobre las pandemias y seguramente sobre las vacunas. Recuerde que en sus empresas no hubo descanso durante la pandemia de COVID y seguramente acabará con el sistema de vacunación, como pasa hoy en Estados Unidos.

D) Adiós educación pública

¡Que viva la (universidad de la) libertad, carajo! La derecha apuesta a que los privados provean la educación; la ultraderecha va más lejos: desaparecer por completo la educación pública. Salinas Pliego lo ha promovido durante décadas así. Ahora sería realidad.

El plus del pensamiento teveazteco podría ser que la SEP sea un ente facilitador para que los privados pongan los kínderes, primarias, secundarias y preparatorias que dejen dinero, y que la Universidad Salinas Pliego de la Libertad-Letras Libres sea una franquicia disponible para todo el país. La educación no llegará a los sectores marginales porque no son negocio. Los libros de texto desaparecen; quizás sea buen momento para recomendar las lecturas de Salinas Pliego, sus “diez pasos para el éxito” o su “quién se robó mi queso”, o como sea, de mesa de bestsellers de Sanborns.

Obvio que el pensamiento de Ricardo Salinas Pliego es muy complejo. Y trae más ideas. Todavía no se sabe cuáles, pero seguramente vendrán conforme se acerque la campaña presidencial. Me muero de ganas por escuchar sus planes para seguridad, baches y generación de empleo, que son temas recurrentes de él. Ya vendrán. Lo importante es que los núcleos opositores ya se reconocieron en su nuevo ideólogo. No son todos, pero seguramente lo harán. Mi ruego es que el Partido Verde y el Partido del Trabajo se unan al bloque. Ya tienen proyecto de Nación: seguramente les irá bien porque son iguales. Pero si los números no se mueven, como cerraba Castañeda su gran artículo de 2023, Houston we have a problem…

SinEmbargo

Alejandro Páez Varela

Periodista, escritor. Fue subdirector editorial de El Universal, subdirector de la revista Día Siete y editor en Reforma y El Economista. Actualmente es director general de SinEmbargo.mx

Edición Impresa

Lo último de

Agente Kim reactivado

Por Luciano Campos Garza Agent Kim reactivated (2026) Netflix Esta serie coreana de 10 capítulos de acción y espionaje es una delicia

Máquina de guerra

Por Luciano Campos Garza War Machine (2026) Netflix El mejor elogio que se le pueda hacer a esta producción es por su

Don't Miss