Monclova, Coahuila.- Valentín Bustos Cabrera, director del centro “Fe, Esperanza y Amor”, denunció la existencia de múltiples anexos en Monclova que funcionan en condiciones irregulares, con hacinamiento y sin cumplir las normas básicas de operación para centros de rehabilitación.
El pastor cristiano señaló que es alarmante ver cómo se habilitan casas de interés social para albergar hasta 60 personas, ignorando las distancias mínimas de seguridad y los perfiles profesionales requeridos para el tratamiento de adicciones.
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“Muchos establecimientos funcionan en domicilios particulares que no cuentan con áreas recreativas ni la separación física necesaria; la norma es clara al exigir que la cocina esté a diez metros de los dormitorios, pero aquí vemos un desorden total que nadie parece supervisar adecuadamente”, afirmó.
Uno de los puntos más críticos es la mezcla indiscriminada de poblaciones, práctica común en centros irregulares que pone en peligro especialmente a los menores de edad. El director explicó que el tratamiento debe ser diferenciado por edad y género.
“No podemos permitir que se mezclen menores con adultos que tienen largos historiales de consumo o procesos legales pendientes, es una irresponsabilidad que genera más daño que beneficio”, sentenció.
Bustos Cabrera lamentó que muchos jóvenes lleguen a su institución con secuelas psicológicas derivadas de castigos severos y dinámicas de disciplina mal aplicadas en otros centros.
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Con información de Periódico Zócalo





