Por Julieta I. Carabaza González
Quedamos de vernos en la Facultad de Comunicación, donde las dos habíamos coincidido en las aulas, ella como estudiante y yo como maestra, allá por el año 2011. Era un día lluvioso y llegó a tiempo. Bajo el paraguas descubrí sus facciones e inmediatamente la recordé en el aula, pero ahora se veía más madura, segura de sí misma y realizada, con ese brillo en sus ojos llenos de alegría e ilusión, como hace algunos años. Iniciamos nuestra charla dentro del auditorio, porque la lluvia no paró.
Daniela es la hija mayor de una familia de cinco integrantes. Sus padres siempre han estado involucrados en el sector educativo y sus dos hermanas menores también son profesionistas. Una es psicóloga, otra es arquitecta y ella comunicóloga. Es oriunda de Saltillo y su preparatoria la realizó en el Colegio Ignacio Zaragoza. Ahora vive en la Ciudad de México.
Proviene de una familia unida; justo el encuentro para esta entrevista se da en un espacio entre sus actividades laborales y los preparativos para su próximo viaje a España para reunirse con su hermana y pasar unos días con ella.
Además, comparte que entre los pasatiempos que han tenido en familia, está el seguir los deportes por televisión. Esto le abrió uno de los gustos que le definirían más tarde la profesión que ahora desempeña. Argumenta que este gusto se da porque a su mamá le gustan los deportes; en especial le gusta el box, la lucha libre y el beisbol. Le gustaban los juegos de las Grandes Ligas.
Al preguntarle por qué había elegido estudiar Comunicación en la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), aseguró: “Siempre me ha gustado escribir y esa era mi meta”. Narra que su mamá suele recordarle que, cuando era pequeña y veía en la televisión un programa con mesas redondas, ella decía: “Un día voy a estar ahí, pero no a cuadro, como escritora”. Y afirma: “Siempre decía que me iba a dedicar a estar a cuadro. Mi ideal era escribir, escribir y escribir guiones, libros; me gustaban mucho los cuentos”.
Por lo tanto, ingresar a la Facultad de Ciencias de la Comunicación fue su objetivo. Su estancia en ella fue agradable y un espacio en donde pudo construir amistades que hasta hoy siguen presentes en su vida, pero también reconoce que fue un espacio que le proporcionó experiencias de aprendizaje y formación.
Cuando le pregunté sobre cuáles habían sido sus experiencias académicas más y menos gratas, tras una sonrisa, responde: “La que menos me gustó fue todo el segmento de investigación que tenía el plan de estudios”.
Y remarca: “Siempre decía que odiaba las partes de la investigación; que mi plan de estudios haya sido de investigación era algo que no me gustaba”. Pero también recuerda que las materias de Periodismo, impartidas por el maestro Javier Villarreal, fueron fundamentales, pues fue uno de los profesores de quienes más aprendió en este ámbito; la guiaba con sus correcciones y la animaba constantemente a seguir adelante.
Sin embargo, con una sonrisa amplia y segura, agrega: “Lo mejor que viví fue la oportunidad que me dio la universidad para participar en el programa de movilidad nacional. Fui a la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG)”. Durante este tiempo, afirma, tuvo muchas experiencias, entre ellas, participar en el Festival de Cine de Guadalajara, en donde también realizó sus prácticas.
En ese lugar conoció a muchas personas con las que sigue teniendo contacto. Esta experiencia le terminó de abrir el panorama de la carrera de la Comunicación y le ayudó a seguir construyendo sus sueños. También participó en el programa “Líderes Éticos”, viviendo la experiencia de viajar a la Universidad de Texas en Austin, en donde tuvo experiencias positivas y conoció a personas con las que aún se relaciona.
Sobre cómo transita a su vida profesional con estos sueños en mente, Daniela cuenta que al egresar en el 2015 ingresó como coeditora de deportes. Ya durante sus estudios había ido definiendo que esa era la línea que quería seguir en su trabajo profesional, en el periódico Calibre 57, del Grupo Zócalo, bajo la dirección de otro egresado de esta facultad: Alejandro Pérez Nerio.
Ahí trabajó en dos períodos diferentes: en el 2015, cuando ya había concluido sus créditos en la universidad, y en el 2017.
Con cariño, recuerda a quien le abrió las puertas al trabajo de campo del periodismo, Alejandro Pérez Nerio, y comenta: dicen que, ahora sí, la escuela está “allá afuera”, a pesar de las bases que te da la universidad. Con él aprendí lo que es el verdadero periodismo, a sentarme a trabajar durante horas y el por qué salía hasta las tres de la mañana. Debido a él se me abrieron las puertas; gracias a él yo empecé en el periodismo.
En el 2016, al año de colaborar en Calibre 57, se fue a probar suerte a Querétaro, donde trabajó de freelance, colaborando como community manager de una revista dedicada a las mujeres, project manager en una agencia canadiense y hasta host de un restaurante, y de ahí partió a la Ciudad de México, en donde siguió colaborando de project manager de la agencia canadiense en la que había trabajado en Querétaro, pero a partir del terremoto del 2017, cuya experiencia le afectó emocionalmente, decidió regresar a Saltillo y de nueva cuenta entrar a Calibre 57, en donde colaboró otro año.
Con ilusión y añoranza cuenta: “Cubrí el Mundial de Rusia 2018, aquí en Calibre”, y eso le revive las ganas de seguir haciendo periodismo deportivo desde otros ámbitos, ampliar su experiencia, vivirlo en el lugar de los hechos. De esta manera, siguió en su mente su objetivo de escribir sobre deportes. Su gran sueño, para ese momento, era trabajar en Televisa Deportes, y esto implicaba ir más allá de las fronteras de Saltillo. Así, volvió a buscar trabajo en la capital del país.
Así, en 2018 enfocó todas sus energías en alcanzar sus metas y, a través del contacto con otro egresado, Ángel Mario Martínez —quien ya se encontraba en la Ciudad de México trabajando para Noticieros Televisa en la página de deportes Los Pleyers—, logró concretar esa oportunidad.
Daniela ya tiene siete años viviendo en la Ciudad de México, desempeñándose en el mundo del periodismo deportivo. Cuenta que es un espacio difícil, un mundo machista, y asegura que en dicha ciudad ha sufrido más este tipo de conductas que en Saltillo.
Además, en algunos momentos también ha sentido violencia por parte de las mismas mujeres, con el fin de minimizar su presencia para que no salga a cuadro. No obstante, ella nunca ha querido estar al frente, sino escribiendo y trabajando desde la producción, creando. Comenta que su carácter norteño y el no quedarse callada para contraargumentar le ha valido en este mundo tan competitivo.
Así mismo, señala que no todo ha sido agresión, sino que también ha recibido apoyo e impulso por parte de sus editores, cuando la presentan en distintos eventos de beisbol o futbol: “Ella es Daniela, nuestra creadora de contenido, nuestra periodista”. Y asegura que ellos la impulsan muchísimo: “Te abren todos los caminos y te facilitan los contactos. Eso ha sido la parte más bonita del periodismo deportivo”.
Con la satisfacción dibujada en su semblante, Daniela afirma que hasta ahora ha cumplido sus sueños, trabajar en TUDN (Televisa Deportes, en México, y Univisión Deportes, en Estados Unidos); cubrir el clásico nacional a pie de cancha en el que Henry Martín emuló el polémico festejo de Cuauhtémoc Blanco, del cual posteriormente se disculpó.
También ha cubierto los juegos del América. Al respecto, dice: “Conozco el estadio (Azteca) muy bien, casi es mi casa. Conozco cada rincón, a los jugadores. Sé dónde hay mejor internet”.
Posteriormente, cubrió al Cruz Azul y más tarde a los Pumas. Finalmente, cubrió el Clásico Regio: Rayados-Tigres. “¡Cumplí mi sueño!”, exclama.
Después de haber transitado por Televisa Deportes, que era un trabajo estresante, decidió —por salud mental— terminar su relación laboral con dicha empresa y ahora colabora para Sport Illustrated México, una revista de Estados Unidos especializada en deportes que acaba de iniciar su circulación en México y en cuyas portadas presentan a deportistas destacados, como el boxeador “Canelo” Álvarez, el futbolista Santi Giménez y el ciclista Isaac del Toro.
Durante el transcurso de nuestra charla, le pregunto sobre cuáles fueron las herramientas que le dio la Facultad y la UAdeC para desempeñarte profesionalmente en este ámbito.
Recuerda con nostalgia: “La universidad me dio herramientas a través de las experiencias de intercambio”. Además, señala que aprendió a cocinar, a mantenerse de manera independiente, a manejar un presupuesto a partir de una beca, porque: “No es lo mismo vivir con tus papás, que te dan todo, a vivir de una beca”.
Para finalizar nuestro encuentro, le solicito un mensaje para los estudiantes de Comunicación: “Si les gusta el periodismo, háganlo. No se hacen ricos de esto. Ese también es otro tema; es una profesión mal pagada. Te van a decir que vives del sueño. No todo es cierto. Sí hay lugares donde te van a pagar lo que vale tu trabajo, eso sí es cierto, pero el inicio es de sacrificio, de ceder. Pero vale la pena”.
Ha dejado de llover y también hemos concluido nuestra entrevista. Nos vamos caminando hacia el coche y le doy raid a donde tendrá una reunión de amigos. Nos despedimos. Ella en dos días partirá de nuevo; ahora a España, a encontrarse con su hermana. Seguirá trabajando en el periodismo deportivo y en alistarse para el Mundial 2026, otro sueño por cumplir.
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