El Espectador | El secuestro que apareció después de la herencia

abril 10, 2026
1 min de lectura

Por Hiroshi Takahashi

¿Es posible estar secuestrado durante nueve años y, al mismo tiempo, aparecer sonriente en fotografías familiares y pagar las cuentas de lujo de los propios hijos que, años más tarde, presentarán la denuncia? 

El caso de Rosa María Rubio Zepeda es un recordatorio de cómo el sistema de justicia penal en México puede ser instrumentalizado como una tercera instancia de cobranza cuando los tribunales civiles no otorgan la razón. 

Durante seis años, la disputa entre la viuda del empresario Carlos de Jesús Aguirre Gómez y los hijos de su primer matrimonio se desarrolló en los tribunales civiles. 

Allí se discutió la validez del testamento del empresario. Y allí también se resolvió. El 27 de marzo de 2026, los tribunales confirmaron la voluntad del empresario y ratificaron a su esposa como heredera universal.

Apenas cuatro días después de la sentencia definitiva, Rubio Zepeda fue detenida en Miami, Florida, por su estatus migratorio. 

La detención ocurre mientras en México tiene abierta una investigación por secuestro. La acusación, presentada en diciembre de 2020, tres meses después de la muerte del empresario, se basa en la hipótesis de que, durante años, Aguirre Gómez habría estado privado de su libertad dentro de su propio entorno familiar.

El problema de esa narrativa es que enfrenta un conjunto de elementos documentados que no encajan con la idea de un cautiverio prolongado. Registros financieros que muestran transferencias y gastos autorizados por el propio empresario, fotografías de convivencias familiares y testimonios que lo ubican interactuando con su entorno hasta poco antes de su fallecimiento, el 13 de septiembre de 2020.

Imágenes tomadas en centros médicos como Cleveland Clinic y Shirley Ryan Rehabilitation Lab documentan la presencia de sus hijos en el entorno hospitalario, así como convivencias familiares. Incluso una de las denunciantes declaró haber visto a su padre sano y bien de salud un día antes de su fallecimiento.

Resulta inevitable preguntarse por qué una acusación de secuestro habría surgido únicamente después de su muerte y en paralelo al litigio por la herencia. Cuando los conflictos sucesorios dejan de resolverse en los tribunales civiles y se trasladan al terreno penal, el sistema de justicia corre el riesgo de convertirse en un instrumento de presión dentro de disputas patrimoniales.

Y esa es una frontera que la Fiscalía de la Ciudad de México, hoy encabezada por Bertha María Alcalde Luján, debería manejar con extrema cautela.

EL SOL DE MÉXICO

Hiroshi Takahashi

Hiroshi Takahashi se ha especializado en el campo del periodismo de investigación, científico y tecnológico en la UNAM, la Universidad Iberoamericana, el ITESM, The Florida International University (FIU), entre otras universidades.

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