Por Hiroshi Takahashi
Otrora destino paradisiaco, al que por lo menos 3.5 millones de turistas llegaban cada año, el municipio quintanarroense de Tulum atraviesa una crisis por los altos costos de sus servicios, el incremento de la incidencia delictiva y los bandazos en la administración del morenista Diego Castañón Trejo.
Los pequeños comerciantes locales han señalado, por todas las vías posibles, la urgencia de un plan para reactivar la llegada de turistas nacionales e internacionales; la respuesta de la administración estatal, de Mara Lezama, fue el Plan “Tulum Renace”, compuesto por casi 130 acciones de regulación, mejoramiento de infraestructura, promoción y sustentabilidad.
Pero respecto a la administración municipal crecen los reclamos de la ciudadanía, pues varios actores locales señalan la llegada de perfiles que desconocen completamente el municipio, casi todos provenientes del estado de Nuevo León; comenzando por el regiomontano Luis Humberto Torres Iruegas, asesor particular del alcalde, a quien se le atribuye una influencia decisiva en la operación del municipio y en el manejo financiero, en coordinación con el tesorero Vicente Francisco Aldape Moncada.





