Por Hiroshi Takahashi
A menos de un año del silbatazo inicial de la Copa Mundial de Futbol 2026, en la que México será anfitrión junto con Estados Unidos y Canadá, el mayor riesgo que existe para los viajeros al momento de contratar espacios como cuartos, departamentos o casas es el fraude, con riesgos en materia de seguridad en el que se pueden incurrir al utilizar los denominados marketplaces en páginas como Facebook o Mercado Libre.
A pesar de ser una capital que recibe a más de 15 millones de turistas al año gracias a su riqueza histórica y gastronómica, así como por sus eventos deportivos y culturales, los alojamientos de la Ciudad de México disponibles para connacionales y extranjeros han sido insuficientes, pero no se nota debido en parte al mercado informal de alojamientos temporales: espacios que se promueven sin cumplir con las obligaciones fiscales tales como el pago del 5 por ciento de Impuesto Sobre el Hospedaje (ISH).
Este “mercado negro” ha resultado en la falta de controles de verificación, evadiendo obligaciones fiscales y la pérdida de competitividad en el sector turístico, que representa para la capital un 10 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB). De las más de 20 plataformas de hospedaje transnacionales que operan en la ciudad, solamente dos cumplen con sus obligaciones fiscales al retener y enterar correctamente el ISH.
De implementarse límites o restricciones arbitrarias en la capital del país, donde gobierna la morenista Clara Brugada Molina, no sería sorpresa que los dueños de inmuebles y especuladores terminen por migrar a canales de comercialización que promueven la informalidad, tal como ha ocurrido en otras plazas que han optado por políticas restrictivas como Nueva York, Barcelona, Ámsterdam o París; capitales globales que siguen enfrentando problemas de escasez en construcción de vivienda y alza en los precios de renta.
En el caso de Nueva York, por ejemplo, a dos años de aplicarse la regulación que permite sólo un máximo de 30 noches anuales, los precios de renta en este año han aumentado 6.4 por ciento respecto al 2024, de acuerdo con expertos de bienes raíces estadounidenses. Por otro lado, en la capital francesa quienes alquilan sin licencia legal para operar pueden enfrentarse a multas económicas que van desde los 20 mil hasta los 50 mil euros, poco más de un millón de pesos en casos graves.
Ámsterdam no es la excepción, la ciudad de los Países Bajos tiene un límite de 90 noches de hospedaje, con la cual los habitantes han enfrentando la peor crisis de vivienda en el continente europeo: una habitación en un piso compartido puede costar cerca de 950 euros al mes, prácticamente imposible de pagar para personas de la clase trabajadora.
Las restricciones de la Ley de Turismo de la CDMX aún no entran en operación por retrasos en el Padrón de Anfitriones propuesto por las autoridades, además de que hay casi un centenar de amparos promovidos por los anfitriones que les han otorgado la razón sobre la discriminación que supone la medida.
La solución sería equilibrar la regulación escuchando las inquietudes de un sector que aporta ingresos de hasta 600 millones de pesos anuales. Las dificultades que enfrenta Europa no se han detenido y evitar una crisis de informalidad dependerá de la apertura de las autoridades locales.
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