“El Mencho”: Ganadores y derrotados

febrero 24, 2026
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Por Álvaro Delgado Gómez

La captura y muerte de “El Mencho”, Nemesio Oceguera Cervantes, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), es una victoria inobjetable de la Presidenta Claudia Sheinbaum y de su Gobierno, pese a la reacción criminal de generar pánico y asesinar a 25 federales, pero este operativo quirúrgico sin “daños colaterales” deja también derrotados: Los que imploran la intervención militar de Estados Unidos en México, los adictos a la mano dura y los que fabrican la narrativa de altas complicidades, que son exactamente los mismos que crearon y difundieron tantas mentiras en paralelo a la acción institucional.

En lo externo, la muerte de “El Mencho” da a Sheinbaum más autoridad política y una mayor margen de maniobra en su relación con el gobierno de Donald Trump, en momentos en que se negocia el T-MEC o un acuerdo binacional, y sobre todo neutraliza las amenazas de violación a la soberanía nacional y la integridad territorial de México, porque queda de manifiesto que la cooperación y coordinación es importante, pero jamás la intervención extranjera.

En lo interno, representa un golpe de autoridad que cambia la lógica política, en perjuicio de la oposición de por sí fragmentada, sin credibilidad ni liderazgos, entregada sólo a la mentira. La derecha, que tendrá tres nuevos partidos en las elecciones de 2027, se repartirá el mismo mercado electoral, entre 25 y 30 por ciento, con una misma propuesta que difícilmente pondrá en peligro la mayoría del bloque oficialista en la Cámara de Diputados.

La operación del Ejército contra “El Mencho” exhibe también a los adictos a Felipe Calderón, porque por más que quieren asociarla a la guerra, se trató de una planeación y ejecución quirúrgica, sin la muerte de civiles inocentes antes y después de la misma. Aunque hubo daños materiales en la estrategia criminal de infundir pánico, y bajas en las fuerzas federales, los calderones hubieran querido un reguero de sangre que no existió.

La manera en que fue abatido el líder del CJNG contrasta claramente con los operativos castrenses de Calderón, como la ejecución de Arturo Beltrán Leyva, alias “El Barbas”, cuyo cadáver fue cubierto con billetes llenos de sangre. Otro clara diferencia con la estrategia del panista es que Genaro García Luna, su mano derecha, está preso por ser narcotraficante. Nada menos.

Además del triunfo que representa para la Presidenta Sheinbaum y su Gobierno la caída de “El Mencho”, también representa una victoria para las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano, 10 de cuyos integrantes perdieron la vida, el 1 de mayo de 2015, cuando el helicóptero en que viajaban como parte del operativo para capturar al criminal fue derribado por un misil lanzado por sus hombres.

Ahora sigue la parte más compleja: El desmantelamiento de la estructura criminal del CJNG, cuyo poderoso arsenal bélico sigue intacto, y sobre todo la identificación y castigo a su red de complicidades políticas en todos los partidos, en Jalisco y en otros estados, en los tres poderes y niveles de Gobierno, con énfasis en los exgobernadores Emilio González Márquez, el panista que atestiguó el nacimiento del cártel y hasta liberó a “El Mencho”, en complicidad con Calderón, hasta Enrique Alfaro y Pablo Lemus, ambos del partido político Movimiento Ciudadano, cuando el grupo criminal y su líder hacían lo que les daba la gana.

Alfaro, en particular, ha sido amigo del CJNG: Primero como Alcalde de Tlajomulco, uno de los santuarios del cártel, y de Guadalajara, y luego como Gobernador de Jalisco mantuvo una relación al menos pasiva, pese a la influencia de políticos ligados a “El Mencho” en el partido Movimiento Ciudadano, que él hasta ahora controla.

Diego Rivera, el Alcalde de Tequila, es sólo uno de los presidentes municipales de Jalisco vinculados al CJNG, que destaca por ser de Morena y por haber concitado el recamo del oligarca taquillero Juan Francisco Beckman directamente a la Presidenta de México. Pero la narcopolítica alcanza a todos los partidos y a todos los estados donde este cártel tiene presencia. La muerte de “El Mencho” debe implicar, por ello, la erradicación de estas complicidades o todo será una simulación.

Como ninguna organización criminal, ni siquiera los Zetas, el CJNG ha lastimado a los miles de mexicanos de muchas maneras, entre ellas el cruel reclutamiento y adiestramiento forzado de personas, la desaparición y el asesinato, con fosas clandestinas por doquier.

Jalisco, la entraña del CJNG, es el estado número uno en desaparecidos y en fosas clandestinas, una pesadilla que debe terminar.

En este sentido, la captura y posterior muerte del jefe criminal nacido en Aguililla, Michoacán, implica también un mensaje a Morena, al Partido del Trabajo (PT) y al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) de no impunidad a quienes buscan protección en esos partidos, cuya militancia debe levantar la voz si saben de esas intenciones. Si las dirigencias son omisas y/o cómplices, los militantes deben actuar para evitar la infiltración delincuencial.

La muerte de “El Mencho” es una victoria indiscutible para el Gobierno, pero si no se desmonta toda la estructura de la narcopoliítica del CJNG, con todas sus consecuencias, puede convertirse en derrota del Estado mexicano.

SinEmbargo

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