CDMX.- Contrario al discurso del presidente Donald Trump de deportar a “los peores de los peores”, solo 1.2 por ciento de los mexicanos que han sido devueltos desde Estados Unidos tienen antecedentes penales, de acuerdo con datos de las agencias de seguridad e inmigración de ese país entregados al Centro de Intercambio de Acceso a Registros Transaccionales (TRAC, por sus siglas en inglés).
El TRAC es una organización civil cuyo trabajo es recopilar información de fuentes oficiales del gobierno de Estados Unidos de varios temas, entre ellos la migración. Con dicha información elabora estudios públicos y que entrega a instancias con el Congreso de su país.
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”Hemos colaborado con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados para proporcionar datos y conocimientos especializados sobre asilo”, dice su sitio web.
Según la información, basada en las notificaciones que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) envía para las comparecencias ante un Tribunal de Inmigración, así como de datos del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), de los 203 mil 685 connacionales que fueron deportados entre el 20 de enero del 2025, cuando Trump inició su segundo mandato, al 16 de abril pasado, solo dos mil 445, es decir 1.2 por ciento, contaba con un documento de acusación formal por parte de autoridades de seguridad, la mayoría de ellos, por delitos menores como violencia doméstica, conducir en estado de ebriedad o haber “entrado sin inspección”, es decir, sin documentos.
Deportaciones con antecedentes y perfil del detenido
El embajador Ronald Johnson informó el viernes, a través de su cuenta oficial de X, que la administración de Trump ha detenido a 450 prófugos buscados por México, de los cuales, más de 300 ya han sido entregados para enfrentar la justicia de este lado de la frontera por delitos graves como homicidio, abuso sexual y trata de personas.
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A Mauricio Guzmán lo deportaron en marzo pasado y el único delito que cometió fue haber ingresado a Estados Unidos en dos ocasiones sin documentos. Desde Tijuana cuenta que tras su detención por elementos de ICE en una calle de Chicago mientras regresaba del trabajo, fue llevado al centro de detención de Broadview, en Illinois, donde checaron que ya había sido deportado una vez por ingresar al país sin documentos, lo que agravó su situación.
Delito y proceso legal
De acuerdo con las leyes estadounidenses, cruzar de forma irregular o evadir la inspección de los agentes de aduanas es un delito menor la primera vez, pero si la persona reincide tras una deportación previa, se convierte en un delito grave con penas hasta de cárcel.
A Mauricio no le dieron tiempo de nada ya que ni siquiera tuvo la oportunidad de presentarse ante un juez migratorio; a la semana de su detención ya estaba en Tijuana.
“El trato fue como si fuera un criminal peligroso, incluso, me llevaron esposado hasta la garita donde me entregaron a oficiales del Instituto Nacional de Migración. Conmigo regresaron a seis más en la misma condición; uno de ellos me platicó que ya había cruzado seis veces y las seis lo pescaron, pero nadie había hecho nada realmente grave, ninguno somos criminales peligrosos”, dijo.
Cambios y efectos de la política migratoria
Desde que regresó a la Casa Blanca, el año pasado, el presidente Trump ha utilizado la consigna de deportar a “los peores de los peores”, refiriéndose a criminales peligrosos, pandilleros y narcotraficantes, como el lema principal para justificar su programa de deportación masiva.
“Al inicio de la administración del republicano, el Servicio de Inmigración y Protección de Aduanas (ICE), centraba sus esfuerzos en detener a migrantes con antecedentes penales o con cargos pendientes, pero a medida que ha avanzado su gobierno, la cacería es pareja”, señala Héctor Quiroga, quien es abogado de inmigración.
En entrevista con El Sol de México, el abogado explicó que es evidente que las deportaciones por delitos son minoritarias y que la respuesta institucional por parte de las autoridades estadounidenses no distingue con la misma claridad, lo que tiene efectos directos en cómo se procesa a las personas para deportarlas a sus lugares de origen o a un tercer país.
Impacto regional y órdenes de deportación
“Pero además, esto tiene un impacto regional porque obliga a países como México a implementar planes de recepción y contención para hacer frente a la llegada de miles de migrantes”, agregó.
Los mexicanos, de acuerdo con TRAC, lideran las órdenes de deportación dictadas por los jueces migratorios de Estados Unidos.
En años anteriores, muchos más extranjeros se enfrentaron a procesos de deportación ante un Tribunal de Inmigración por antecedentes penales. Según TRAC, hace 25 años, las notificaciones de comparecencia presentadas alegando actividad delictiva como fundamento de la solicitud de deportación llegaron a alcanzar las tres mil y representaron 20 por ciento del total de notificaciones presentadas durante el mes de febrero de 1996.
Posteriormente, a pesar de la considerable variación mensual, el número de notificaciones de comparecencia presentadas para solicitar la deportación por motivos penales aumentó y alcanzó un máximo de más de cuatro mil en marzo de 2010, durante la administración de Barack Obama. Tras ese pico, tanto el número como la proporción de notificaciones presentadas contra no estadounidenses con presunta conducta delictiva disminuyeron durante los años de la primera administración Trump (2017-2021), hasta llegar a dos por ciento del total de las solicitudes que se presentaron en febrero pasado.





