Arturo Rodríguez García
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María vive en Santiago Zapotitlán, en la alcaldía Tláhuac. Como miles de familias trabajadoras, depende del sistema público de salud para recibir atención oportuna, medicinas y diagnósticos que no podría cubrir por sí misma. Para ella, y para tantos otros derechohabientes, hay un espacio que se ha convertido en símbolo de trato digno y calidad clínica: el Hospital General Tláhuac del ISSSTE, comandado por Martí Batres. Hablamos de una unidad que hoy sostiene estándares propios de infraestructura de primer mundo.
Con más de 35 mil metros cuadrados, aisladores sísmicos de primera generación y 17 servicios de especialidad en operación continua, este nosocomio es un ejemplo a nivel Latinoamérica. Sus ocho quirófanos equipados, el servicio de hemodiálisis, los equipos de imagenología, laboratorio, banco de sangre y una operación 24/7 sin interrupciones prueban que la combinación de diseño, tecnología y organización sí produce resultados en salud pública.
Desde el gobierno de Claudia Sheinbaum se ha establecido que la salud debe asumirse como un derecho y no como un privilegio. Con esa visión, su administración destinó una bolsa de 6,300 millones de pesos para modernizar 565 centros de salud del ISSSTE mediante el programa La Clínica es Nuestra, además de continuar el fortalecimiento del IMSS Bienestar.
Paralelo a este horizonte, el secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, ha insistido en que el país debe avanzar hacia un sistema nacional homogéneo, con calidad equiparable en todos los niveles. El caso Tláhuac encaja en esa ruta y se mantiene como la joya operativa del ISSSTE.
La robustez de Tláhuac responde a una infraestructura clínica que pocas unidades públicas en el país pueden igualar. Cuenta con seis ambulancias de terapia intensiva, un angiógrafo de alta resolución, tomógrafo, fluoroscopio, mastógrafos, equipos de Rayos X, ultrasonidos de última generación y tecnología de telemedicina que permite diagnósticos inmediatos.
Opera además con 56 máquinas de hemodiálisis y una unidad completa de diálisis peritoneal, lo que garantiza continuidad a pacientes que dependen de tratamientos sin margen de interrupción.
Por si fuera poco, más de 500 trabajadores especializados sostienen una productividad quirúrgica superior a la media nacional, un desempeño que confirma por qué este hospital es considerado un caso de éxito dentro del propio ISSSTE.
En un momento en que el Plan México apuesta por modelos mixtos para expandir capacidad y modernizar la infraestructura sanitaria, la experiencia de Tláhuac confirma que esta visión ya está dando frutos.
Dudas por el regreso del Atlante
Si algo han querido evitar los dueños de los equipos de fútbol es que empresarios de dudosa reputación ingresen al gremio. Le comento esto porque es un secreto a voces que Emilio Escalante comprará la franquicia del Mazatlán FC a fin de regresar al Atlante a la Liga Premier, en un trato que rondaría los 70 mdd sin incluir estadio ni plantilla.
Escalante, a través de Grupo Dequivamed, ha sido uno de los mayores proveedores de vacunas antirrábicas para gobiernos estatales, un historial que ha recibido críticas por adjudicaciones directas y contratos sin competencia.
La FMF de Mikel Arriola, no puede ignorar lo que ya provoca ruido dentro y fuera del sector y debe revisar exhaustivamente la inversión, porque permitir el ingreso de capital bajo sospecha dañaría, aún más, la credibilidad de la Liga MX.
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