Arturo Rodríguez García
Twitter: @Arturo_Rdgz
La salida de Heladio Ramírez Pineda como jurídico de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), llamó la atención por la forma, las filtraciones y el deslizamiento de alguna información extraoficial que, sin ser cosa juzgada, manchó la imagen del abogado oaxaqueño.
En los últimos años, por su cargo, jugó un papel de primera importancia en el armado de expedientes que se judicializaron por casos de corrupción. Aunque su renuncia oficialmente atendió a instrucciones del auditor superior, David Colmenares Páramo. Un legislador del Verde, Javier Herrera Borunda, dijo que fue “por temas de acoso”, así, en general.
El señalamiento del legislador es cuando menos irresponsable pues ni siquiera se refirió a un expediente concluido, por el contrario, dijo que no tenía conocimiento oficial del caso. Entonces, lanzó un alud de descalificación sobre un joven abogado de perfil técnico, formado en universidades de prestigio, ávido lector, desenvuelto con la pluma, voluntario en el apoyo a comunidades indígenas y, quienes lo conocen, le atribuyen especial gentileza.
La exposición noticiosa del caso, con expresiones que no aseguran pero sugieren, hacen aún más sospechosa la situación, habida cuenta de que el mismo día de la renuncia de Heladio Ramírez, ocurrió también la de su hermano, Luis Antonio, quien se venía desempeñado como titular de Nacional Financiera desde el sexenio pasado.
Luis Antonio aseguró que no había relación entre una renuncia y otra, que era una coincidencia. Los hermanos, formados políticamente con su padre, el exgobernador de Oaxaca, Heladio Ramírez López, atendieron al silencio que en política suele aplicarse en la adversidad.
Pero, aun admitiendo la coincidencia a la que se refirió Luis Antonio, hay que recordar que durante los años que Heladio estuvo en la Dirección General Jurídica de la ASF, gozó de buena reputación y que a él se la atribuye participación en asuntos de gran calado, entre los que bien podrían destacarse el de Rosario Robles y el de Emilio Lozoya, además de otros tantos miles de expedientes que por lo penal o lo administrativo, incomodaron en los tres órdenes de gobierno.
Luego, no sería extraño que una vendetta le hubiera pasado factura y eso es especialmente grave, pues reflejaría que una guadaña política se cierne sobre aquellos que realizan o encausan la función de auditar.
De zar anticontaminación a operador de la extorsión administrativa
Cuando Félix Arratia fue nombrado secretario de Medio Ambiente de Nuevo León, a todos les cayó de sorpresa. No porque se tratara de un perfil de reconocida trayectoria ambiental (todo lo contrario), sino porque, a decir de organismos empresariales y voces de la sociedad civil, el puesto parecía más bien una estrategia de blindaje político que una designación técnica.
Detrás de su arribo a la Secretaría hay un historial que no puede ignorarse. Arratia no llegó desde la academia ni desde organizaciones ambientalistas. Su carrera se forjó en el ámbito fiscal, y no precisamente por logros reconocidos, sino por las múltiples denuncias que se acumularon en su contra por abuso de autoridad y acoso fiscal durante su paso por el SAT de Nuevo León.
De unos meses para acá, organismos de la iniciativa privada lo han señalado como el principal operador de un mecanismo que ellos mismos bautizaron como “extorsión administrativa”: un esquema perverso en el que se presiona a las empresas con la amenaza constante de auditorías, y cuya “solución” pasa por el pago de cuotas mensuales para evitar que la maquinaria del Estado se les viniera encima. En otras palabras, un cobro disfrazado de fiscalización.
Hoy, en su nueva trinchera, la sospecha es que esa misma lógica de presión y chantaje se ha trasladado al ámbito ambiental. De ahí la furia que generó entre activistas, legisladores y expertos su actuación en episodios como el desmonte del Río Santa Catarina, un ecocidio que aún no ha sido aclarado y que sigue oliendo más a negocio que a un error técnico.
Arratia encarna, pues, lo que los empresarios han advertido como un funcionario que, en lugar de velar por la legalidad y el bien común, convierte a las dependencias en instrumentos de presión para extraer beneficios económicos y políticos. La extorsión administrativa es el sello de su carrera, y hoy amenaza con extenderse al medio ambiente.
El gran problema es que Nuevo León no puede darse el lujo de tener un secretario ambiental cuya principal experiencia es cobrar por no molestar. Los bosques, el aire y los ríos del estado requieren liderazgo real, no operadores de esquemas de recaudación clandestina.
Quizá lo único verde que Arratia entiende es el color del dinero. Y mientras los árboles caen, el aire se vuelve irrespirable y los ríos se secan, el secretario sigue operando como si la Secretaría fuera su propio SAT ambiental.
Productos confiables
Consolidada con los máximos reconocimientos internacionales la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA), presidida por Raúl Tornel y Cruz, registra más de 8 mil 500 acreditaciones otorgadas en México en sectores de la construcción, ambiental, agroalimentario y de la salud, entre otros, mismas que cruzan fronteras en 16 países. El proceso de la acreditación abona a la competitividad de México, al ofertar productos y servicios confiables dirigidos a los consumidores.
Para que éstos puedan ser comercializados deben cumplir normas en materia de seguridad, de cuidado al ambiente, de calidad, y de etiquetado, entre otras. Precisamente aquí entra la EMA que evalúa y acredita a laboratorios, organismos de certificación y unidades de inspección que validan el cumplimiento de estos estándares, tanto a nivel nacional como internacional. Cabe resaltar que este organismo encabeza una gira nacional, para impulsar el cumplimiento de normas incluidas las ambientales, en todos los sectores productivos, apoyado por la PROFEPA, CANACINTRA y la CMIC.
Academia técnica en Toluca
Esta semana se puso en marcha una Academia Técnica en Toluca, esto con base al modelo de formación para el personal de Coca-Cola FEMSA en la entidad. Así, más allá de la capacitación tradicional, el programa fusiona la formación técnica de alto nivel con desarrollo de capacidades para resolución de problemas, al formar técnicos más calificados para la industria del envasado.
Además de su alianza con el Conalep, se diseñaron simuladores avanzados y certificaciones internacionales para mejorar las habilidades de su fuerza laboral, y sus egresados ya ocupan roles clave en la compañía. Este esfuerzo posiciona a la empresa como líder en rubros como la innovación y desarrollo de personal, al formar talento y contribuir a mejoras comunitarias, lo que permite al grupo no solo elevar su competitividad, sino redefinir la sostenibilidad empresarial en México.
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