Coahuila.- Las presas binacionales del Río Bravo operan por debajo del 25% de su capacidad. México inició en 2026 un trasvase gradual para saldar el déficit del Tratado de 1944, sin embargo el agua que se entrega viene de cuencas donde Ciudad Acuña, Piedras Negras y agricultores de Coahuila ya enfrentan escasez crítica. La presa Falcón llegó al 3% de capacidad
La deuda hídrica de México con Estados Unidos bajo el Tratado de Aguas de 1944 tiene nombre y ubicación en Coahuila: las presas La Amistad y Falcón, infraestructura binacional del Río Bravo operada por la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), atraviesan en 2026 uno de sus períodos de almacenamiento más bajos en décadas.
Los reportes semanales de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y del Servicio Meteorológico Nacional confirman niveles por debajo del 25 por ciento de capacidad en ambas presas, con la Falcón registrando en el período reciente un punto mínimo histórico cercano al 3 por ciento, esto es apenas 40 millones de metros cúbicos de almacenamiento.
El contexto del tratado es el siguiente: México se comprometió en 1944 a entregar un promedio anual de 431.7 millones de metros cúbicos a Estados Unidos en ciclos quinquenales. Durante el ciclo 2020-2025, el déficit acumulado fue de aproximadamente 865,000 acres-pies, prácticamente la mitad del volumen total comprometido.
La administración Trump presionó durante 2025 el cumplimiento inmediato, vinculando incluso la amenaza de aranceles a la entrega del agua. El resultado fue un nuevo acuerdo técnico bilateral firmado en febrero de 2026 que establece un trasvase gradual a partir de este año para saldar la deuda dentro del ciclo 2025-2030.
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El problema es que ese trasvase se realiza en el peor momento hidrológico posible para la región. Los estados del norte identificados por la Conagua como directamente afectados por la crisis de la cuenca del Río Bravo incluyen explícitamente a Coahuila junto con Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora. Para Coahuila, el impacto tiene dos dimensiones simultáneas: la primera es urbana. Ciudad Acuña y Piedras Negras dependen del sistema La Amistad-Falcón para una parte de su suministro de agua potable, y cualquier extracción adicional para cumplir el tratado compromete directamente la disponibilidad para consumo humano en esas ciudades fronterizas. La segunda es agrícola. Los distritos de riego de la región norte de Coahuila operan bajo restricciones crecientes en un contexto donde la sequía ya redujo los escurrimientos a mínimos históricos.
La nueva Ley General de Aguas, publicada en diciembre de 2025, otorga al Estado federal facultades ampliadas para extraer agua de presas, pozos y distritos de riego sin que los usuarios puedan impugnar mediante amparos.
El instrumento fue diseñado, entre otras razones, para que México tenga margen de maniobra legal para cumplir el tratado sin bloqueos judiciales de agricultores afectados. Para el norte de Coahuila esto implica que los productores de la región fronteriza que dependen del agua de La Amistad y Falcón son los primeros en la cadena de afectación cuando el nivel de las presas cae y el Gobierno federal necesita trasvasar.
El acuerdo técnico de febrero de 2026 incluye reuniones mensuales de seguimiento y contempla mecanismos de compensación para los ciclos de mayor escurrimiento. Pero los especialistas de Conagua advierten que la única garantía real de que México pueda cumplir el tratado sin afectar severamente a las comunidades norteñas es un fenómeno hidrometeorológico de alto impacto, como un huracán o lluvias extraordinarias, que llene las presas antes de que el nuevo ciclo de entregas se vuelva insostenible.
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