Qué diablos celebran el PRI y Fox

junio 9, 2026
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Por Álvaro Delgado Gómez

Vicente Fox tiene razón cuando celebra que la victoria del PRI en Coahuila es “como en los viejos tiempos” y literalmente rinde homenaje a los mapaches electorales, porque el actual presidente priista en ese estado, Carlos Robles Loustaunau, alias “El Calolo”, es el mismo que hizo fraude al PAN en Sonora, el 6 de julio de 1988, mediante la “Operación Manitas”, exactamente en la misma fecha en la que él ganó como panista una diputación federal en Guanajuato.

“El Calolo” era el candidato del PRI a presidente municipal de Hermosillo, Luis Donaldo Colosio lo era para Senador y Carlos Salinas de Gortari para Presidente de México cuando, ese día, brigadas de cadetes del Instituto de Policía de Sonora se desplegaron en colonias para robarse las urnas donde iba perdiendo ese partido y para agredir con violencia a los panistas, lo que dio lugar a un histórico conflicto poselectoral como consecuencia del fraude de ese día.

Ante tantas protestas de panistas como Adalberto “El Pelón” Rosas y Ramón Corral Ávila, Robles Loustaunau solicitó licencia como Alcalde y se esfumó del estado, pero no dejó la política. Se fue a Saltillo, Coahuila, y ahora como presidente del PRI, logró el tan afamado “carro completo” que celebra Fox, el impostor que engañó a millones de mexicanos en el 2000.

Sólo que Coahuila no es México, ni por mucho. Sólo los ilusos están desilusionados por los resultados en ese estado, porque estaba previsto que el PRI ganaría todo en una elección a billetazos diseñada por los mapaches del Gobierno estatal y el clan Moreira, incluidos sus partidos paleros locales. Se sabía también que Morena quedaría como la segunda fuerza, aunque con más votos de los que obtuvo. Y también que el PAN mantendría su derrumbe hasta perder el registro. Pero, cuidado, estos resultados son un espejismo, y los ilusionados de hoy serán los desilusionados en 2027.

Sí: Está bien que el PRI y los priistas de todos los ámbitos festejen —les hacía mucha falta después de tantos años de derrotas—, y qué bueno que Vicente Fox celebre la victoria priista “como en los viejos tiempos”, porque una vez más queda evidenciado como el impostor que engañó a millones, pero sobre todo es muy positivo para el país que se desmienta con hechos la narrativa embustera de que México es una dictadura que todo lo controla, hasta los resultados electorales.

También es muy positivo que Fox y Felipe Calderón, como en otros momento Ernesto Zedillo y Carlos Salinas, participen en la vida pública de México criticando al Gobierno de Claudia Sheinbaum y defendiendo a Estados Unidos y a los agentes de la CIA, porque son la prueba de que los derechos de expresión, manifestación, reunión, asociación y todos los que consagra la Constitución están plenamente vigentes, pese a todas las tensiones por los intereses que entran en conflicto.

Es verdad que en Coahuila el Gobernador Manolo Jiménez tendrá una mayoría calificada en el Congreso que le permitirá gobernar sin ningún problema la segunda parte de su sexenio y manejar su sucesión, para que el PRI celebre, en 2029, un siglo ininterrumpido en el Gobierno estatal. Sí hay mal que dura cien años.

El Gobierno estatal utilizó abundantes recursos para comprar votos, sin duda, y también recurrió a los cuerpos policiacos para intimidar e inhibir el voto, pero también algo ha hecho bien, la seguridad, por ejemplo. Morena, en contraste, no fue capaz de neutralizar estos mecanismos ni de animar a más coahuilenses a votar en su favor, por incapacidad, por comodidad o porque le pegó la asociación con el narco que le imputan sus opositores. Me temo que no prosperarán sus quejas ante las autoridades.

Y el PAN pagó las consecuencias de la ineptitud y corrupción en sus gobiernos, pero además porque ató su destino al PRI. Se vendió muy barato. Paso de disputar la gubernatura, en 2017, a convertirse en rémora de este partido y de recibir mendrugos hace tres años, en 2023, pasó a perder el registro. Los partidos Verde y Movimiento Ciudadano tampoco conservarán registro.

Ahora, en lo nacional, la realidad es muy diferente para el PRI: Es el partido más repudiado de todos, igual que su propio dirigente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas, quien jamás fue invitado a los mítines de su partido en Coahuila. Si en las elecciones de 2027, logra mantener el nueve por ciento de los votos que logró en 2024, será un éxito, pero su nivel está al del partido Movimiento Ciudadano. Por eso, Coahuila es un espejismo. En cuanto al PAN, si logra superar el 16 por ciento de 2024, será también una hazaña.

Si de por sí el PAN tomó la decisión de ir solo a la elección de 2027, se ve complicado que reconsidere después de que, en Coahuila, el PRI lo aplastó hasta dejarlo sin registro. Al ir separados, pierden también la posibilidad de ganar gubernaturas y alcaldías ante la coalición de Morena.

Y otra mala noticia también para el PRIAN es que el nuevo partido de Claudio X. González, Somos México, les disputará el mismo mercado electoral, con el reto de lograr al menos el tres por ciento de votos para obtener su registro. Lo dicho: Coahuila es un espejismo.

En cuanto a Morena, cuya votación en Coahuila cayó de 27 a 22.5 por ciento en tres años, tiene el reto de mantener la votación nacional de 45 por ciento que obtuvo en 2024, con una alianza con los partidos Verde y del Trabajo que mantengan la mayoría calificada en la Cámara de Diputados.

Por todo lo anterior, lo único que celebran el PRI de “Alito”, sus voceros y Fox son a los mapaches electorales, porque del panorama hacia el 2027 les es muy hostil. En Coahuila, la elección estaba cantada que así sería. En la federal del 6 de junio de 2027, las perspectivas son radicalmente distintas. Lo veremos en un año.

SinEmbargo

Álvaro Delgado

Álvaro Delgado Gómez es periodista. Empezó en 1986 como reportero y ha pasado por las redacciones de El Financiero, El Nacional y El Universal. En 1994 ingresó como reportero al semanario Proceso, en el que fue jefe de Información Política y especializado en la cobertura de asuntos políticos.

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