Por Ana Castañuela
El incremento de reportes por maltrato y abandono a personas adultas mayores en Coahuila, que en Saltillo aumentó más de 140% durante 2025, pone en evidencia una problemática de vulnerabilidad que surge en el propio entorno familiar.
Aunque cientos de casos son denunciados ante instituciones como la Unidad de Integración Familiar (UNIF), especialistas advierten sobre la existencia de una cifra negra significativa de agresiones no denunciadas.
El silencio obedece a la dependencia económica y física que las víctimas tienen de sus agresores, así como a la resistencia a proceder legalmente contra su propia familia.
Violencia y abandono
El 1 de noviembre de 2025 Don Benito, un hombre de la tercera edad con discapacidad visual, fue encontrado por sus vecinos en estado crítico en el patio de su casa, ubicada en el sector La Nogalera del municipio de Múzquiz.
El hombre presentaba signos de deshidratación severa, debilidad extrema e infestación de insectos rastreros, que sugerían un abandono de al menos cuatro días. Pese a que fue trasladado de urgencia a un hospital de la región, falleció.
La muerte y abandono de Don Benito se suma a una serie de casos documentados por medios locales durante 2025 que exponen la situación de riesgo en la que se encuentran los adultos mayores de la entidad.
En febrero un hombre de 78 años fue localizado en la Plaza Hidalgo de Múzquiz con lesiones físicas que, según él, sus nietas le habían provocado tras golpearlo con un palo de escoba y abandonarlo.
Meses después, en julio, bomberos del municipio de Parras rescataron a un adulto mayor que estaba tirado en la vía pública. Sin embargo, su familia se negó a recibirlo y argumentaron que tenía problemas de alcoholismo.
La violencia y el descuido alcanzaron desenlaces fatales en la capital del estado. En agosto, un hombre de la tercera edad fue encontrado en avanzado estado de descomposición dentro de su vivienda en Saltillo. Meses después, en octubre, un hombre de 70 años fue asesinado a manos de su nieto, quien previamente lo había amenazado.
La estadística
Las cifras de la Unidad de Integración Familiar (UNIF) en Saltillo confirman que los casos reportados no son hechos aislados y revelan una tendencia estadística al alza.
Según los reportes de la dependencia, durante 2025 se atendieron 227 casos de descuido, abuso o desprotección de adultos mayores, lo que representa un incremento de 146% en comparación con 2024, cuando se atendieron 92 casos.
La tendencia estadística se presenta en un contexto de crecimiento demográfico, pues según proyecciones del Centro de Estudios y Divulgación para la Libertad (CEDIL), para 2026 la población mayor de 60 años en Saltillo alcanzará las 94 mil 586 personas, lo que representa 10.19% del total de habitantes.
La crisis de desprotección no se limita a la capital del Estado. Siomara Sinaí de la Rosa Álvarez, voluntaria del área legal de la Casa Hogar de Ancianos “Lucinda Mijares Valdez” en Torreón, aseguró durante una entrevista con el diario El Sol de la Laguna, que en la Región Laguna 30% de la población adulta sufre de algún tipo de maltrato, principalmente abandono.
Romper el silencio
La doctora en Ciencias Sociales con Acentuación en Grupos Vulnerables y docente de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), Reyna Alicia Arriaga Bueno, atribuye el aumento en las cifras de denuncia de violencia contra los adultos mayores a la ruptura de un silencio histórico.
Explica que la violencia y el abuso contra los adultos mayores siempre ha existido; sin embargo, los casos han aumentado gracias a que las nuevas generaciones de adultos mayores llegan con una visión más amplia de sus derechos y una percepción distinta de la vejez, lo que ha fomentado una cultura de la denuncia.
“Tengo un tiempo estudiando este tema de las personas mayores, y estos rubros de violencia y abandono siempre han existido, pero en la actualidad tenemos personas mayores que alzan la voz y dan a conocer por lo que están pasando, y también las políticas de atención han evolucionado”, dice la doctora Arriaga.
Sin embargo, advierte que muchos casos no son denunciados porque se dan dentro del entorno familiar, lo que lleva a las víctimas a minimizar o normalizar la violencia.
“Difícilmente las personas mayores hablan de que sufren abandono, que sufren violencia, porque en muchas ocasiones es al interior de la misma familia donde se vive en este tipo de situaciones”, señala.
“Lo minimizan porque no quieren hacerle daño al hijo o a la hija, o al nieto o a la nieta, entonces conciben ellos este pues otro tipo de realidad y lo naturalizan”, explica.
El edadismo
De acuerdo con la especialista, existen diversos factores que elevan el riesgo de que el adulto mayor sea víctima de violencia o abuso, entre ellos destaca la dependencia funcional por alguna discapacidad motora, condiciones de salud física o mental, la condición económica, e incluso el estado civil.
Además, subraya que hay otro elemento social que normaliza la violencia contra los adultos mayores: el edadismo.
Según Reyna Alicia Arriaga, la discriminación por edad se manifiesta con burlas y comentarios que descalifican las capacidades del adulto mayor. Estas conductas normalizan el maltrato y lo ocultan bajo el argumento de que se trata de “una broma”.
“El edadismo es una de las principales razones por las cuales se genera el maltrato, porque se empieza a ver como muy natural la burla, el menosprecio, el tener como que muy a la mano normalizar estos comentarios en contra de la vejez”, señala.
“Esa forma de estar en contra de las personas mayores y que están normalizadas por medio de bromas, por medio de comentarios, termina normalizando la violencia. El simple de decir: ‘ay, no le hagas caso, es que ya está viejilla’, estamos ante un ejemplo muy claro de edadismo”, agrega.
Advierte que además de la violencia física existen otro tipo de abusos que no necesariamente son visibles pero que atentan contra el bienestar de los adultos mayores.
Entre ellos señala el abandono, el abuso económico, la omisión intencional de alimentos, higiene o medicamentos, la violencia psicológica, el abuso sexual.
Una protección que llega tarde
Pese a que existe un incremento significativo en los casos de abandono, como los registrados en Múzquiz y Saltillo, la doctora Reyna Alicia Arriaga advierte que las leyes actuales no son suficientes para darle atención al problema.
Explica que, si bien la normativa a nivel estatal obliga a los familiares a atender a las personas mayores y darles una vida digna, no existen infracciones claras o procesos civiles específicos que sancionen el abandono antes de que resulte en alguna tragedia.
“En el caso del abandono, no hay algo claro. La ley nada más habla de que las familias están obligadas, pero no hay algo que especifique que, si la persona mayor sufre ciertas características, se va a multar o se va a llevar a un juicio civil, no lo hay. Entonces, a las políticas y las leyes les falta trabajar esa parte”, explica.
La Ley de las Personas Adultas Mayores para el Estado de Coahuila señala que es obligación de la familia de estas personas velar por ellas y otorgarles alimentos, fomentar la convivencia familiar cotidiana, evitar que alguno de sus integrantes realice cualquier acto de discriminación, abuso, explotación, aislamiento, violencia, abandono, hacinamiento o desalojo de la persona adulta mayor.
De acuerdo con el artículo 211 del Código Penal de Coahuila, se impondrán hasta dos años de prisión y multa a quien, teniendo la obligación de cuidarla, abandone, discrimine, explote, asile, violente o desaloje a una persona incapaz de valerse por sí misma, incluyendo a personas adultas mayores.
Si como consecuencia del abandono se producen lesiones a la víctima que tarden en sanar más de quince días, al sujeto se le aplicará las reglas del concurso de delitos, respecto al abandono cometido y las lesiones producidas. Y si el abandono pone a la víctima en peligro concreto de morir, se impondrán penas por tentativa de homicidio.
Ante el cambio inminente de la pirámide poblacional en el que cada vez hay un porcentaje más elevado de personas de más de 60 años en el estado, Reyna Alicia Arriaga señala la urgencia de que los adultos mayores conozcan sus derechos y de generar reformas legales y comunitarias que no normalicen la violencia y que aseguren que las denuncias se traduzcan en protección real.
“Tenemos que darles a conocer sus derechos, pero junto con los derechos también tenemos que darles esa llave de donde ellos se pueden afianzar si se dan cuenta que están siendo violentados”, dice.
“De qué sirve que yo le dé a conocer su derecho, si la persona mayor va a andar peregrinando de una institución a otra y va a terminar desgastado, emocional y económicamente”, finaliza.
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