Triple Equis: Hasta el último jadeo

octubre 7, 2025
1 min de lectura

Por @Arriagaxxximena 

Esta vez no puedo decir nada a mi favor…

Sólo sé que hay conexiones inevitables…

Así que…

Dejemos los titubeos, los sueños recurrentes, las ansias, las culpas. Cumplamos los antojos. Quiero aclarar esto de una vez: saca tu hermosa verga y empecemos a acercarnos la piel.

Nuestros cuerpos se conocen. Han anticipado el placer de estar juntos desde kilómetros de distancia. Han conseguido satisfacerse incluso sin compartir el mismo lugar, con sólo la idea de compartirse. Son profecía de una química perfecta, conscientes de cada fibra despertando con sólo pensarse, convencidos de que el éxtasis es sencillo si se rozan. 

Enséñame tu enorme tamaño. Empieza a darme las órdenes para estar a tus pies, pero en el cielo: con mi boca probándote casi hasta ahogarme o arriba de ti, ardiendo sin redención en el infierno.

Porque nos gusta el incendio que provocamos, las historias que quemamos, la humedad entre nosotros, las bocas encontrándose…

Porque nuestros secretos sobrepasan las vidas.

Porque esta jodida conexión no puede limitarse.

Porque no lo decides ni tú ni yo.

Nuestros sexos se reclaman, se buscan, se encuentran… y cuando se tienen, lo hacen hasta ya no poder más. Hasta el último jadeo. El último grito.

Hasta el gesto final de placer intenso y el temblor de mis piernas al terminar.

Porque volvemos cama, estrellas, humo, paraíso, mundo… cualquier momento.

Porque sin pretenderlo siquiera, encontramos sincronía en nuestras diferencias y transformamos las ganas, tu nombre y mi carne en paroxismos simultáneos.

Esos que duran eternidades de minutos o ráfagas de horas.

Esos épicos y anecdóticos que quisiéramos contar a todos.

Y esos, con cierta reserva, que nos guardamos para nosotros.

Los que han terminado con risas, pequeñas muertes o con lágrimas: de tristeza, de coraje, de placer.

Porque nacimos para encontrarnos, para tocarnos, para sentirnos. 

Y cuando estamos cerquita, nos volvemos satisfacción, locura, arrebato carnal y vida misma.

Así que deja las palabras.

Quítate la ropa.

Libera los deseos irreverentes.

Saltémonos los preámbulos innecesarios.

Y deja que nuestras almas, envueltas en piel, se correspondan.

MÁS DEL AUTOR:

Edición Impresa

Lo último de

Don't Miss