Triple Equis: Fragmentos para sobrevivir al vacío

octubre 21, 2025
minutos de lectura

Por ArriagaXxximena

Va un intercambio de fragmentos pesimistas. A fin de cuentas, todos estamos rotos.

Por cada fragmento del escritor y filósofo rumano Emil Cioran (marcado con *) aparecerá uno de su servidora (marcado con -): @ArriagaXxximena, tuitera y neófita de la vida.

*Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde podemos hundirnos.

– Nacemos sabiendo quién nos ama, y con los años lo vamos olvidando.

*Fuera de la música, todo, incluso la soledad y el éxtasis, es mentira. Ella es justamente ambos, pero mejorados.

– Qué promesa etérea es el destino, que nunca puede descubrirse antes de poseerlo.

*Un silencio abrupto en medio de una conversación nos hace volver de repente a lo esencial: nos revela el precio que debemos pagar por la invención de la palabra.

– Me deshice de todas las canciones que me recordaban a ti…. pero faltó vaciar este maldito sentimiento de extrañarte tanto.

*Algunos tienen desgracias; otros, obsesiones. ¿Quiénes son más dignos de lástima?

– El amor se sigue equivocando.… o sólo soy yo, eligiendo mal otra vez.

*Me sorprende que un hombre tan extraordinario haya podido morir, escribí a la viuda de un filósofo. Sólo me di cuenta de la estupidez de mi carta tras haberla enviado. Mandarle otra hubiera sido arriesgarme a una segunda sandez. Tratándose de pésames, todo lo que no es cliché raya en la inconveniencia o la aberración.

– Tu adiós me hizo entender que no porque lo des todo, te eligen.

*Las últimas hojas caen danzando. Se necesita una gran dosis de insensibilidad para no sucumbir al otoño.

– Sólo como recordatorio: la vida no hace pausa ni cuando estás enojado con ella.

*En cuanto salgo a la calle, pienso: ¡Qué perfección en la parodia del Infierno!

– Cuando te acostumbras al aire tóxico… también aprendes a quedarte más tiempo sin respirar.

*Todo el mundo me exaspera. Pero me gusta reír. Y no puedo reír solo.

– Leer nos permite vivir las vidas para las que ya no tenemos tiempo.

*Retirado en el campo tras la muerte de su hija Tulia, Cicerón, invadido por la tristeza, se escribía a sí mismo cartas de consuelo. Lástima que se hayan perdido y, más aún, que esa terapéutica no se haya convertido en algo corriente. Cierto es que si hubiera sido adoptada, las religiones habrían fracasado desde hace tiempo.

– A veces las personas que te hacen crecer en la vida se tardan en llegar.

*La duda como calamidad: semejante opinión yo nunca hubiera podido sostenerla, pero la comprendo como si la hubiera concebido – en otra vida.

– Si quieres tener vida privada, tú mismo deja de hacerla pública.

*“Si se me pidiera que clasificara las miserias humanas -escribe el joven Tocqueville-, lo haría por este orden: la enfermedad, la muerte, la duda”.

– Los buenos modales a veces no te permiten disfrutar del esplendor de la vida.

*En algunos, todo, absolutamente todo, tiene que ver con la fisiología: su cuerpo es su pensamiento, su pensamiento es su cuerpo.

– No me arrepiento de haber dado segundas y hasta terceras oportunidades a personas que valían la pena. A veces funcionó, y otras salió jodidamente mal.

*Después de ciertas experiencias deberíamos cambiar de nombre, puesto que ya no somos el mismo.

– Ya no me aferro a los libros. Por amor entendí que debo dejar que alguien más conozca el universo que traen dentro.

Si los hojean, los leen o sólo los coleccionan, depende del lector.

Yo atesoro en quien me convirtió su historia y no me aferro, ni siquiera, a un libro viejo…

*El hombre despide un olor particular: de entre todos los animales, sólo él apesta a cadáver.

– Morimos con el tiempo.

Morimos con los desengaños,

con cada pedazo de fe que nos arrancan.

Morimos porque es inevitable.

Morimos porque nos aferramos a postergar,

a llegar a un lugar que quizá no sea el nuestro.

Morimos porque no sabemos que el aquí y el ahora

no sólo es muerte, sino un poquito de vida.

*Un libro es un suicidio aplazado.

– Con cada pérdida nos rompemos en pedazos llenos de dolor.

Volteamos a ver el cielo.

Seguimos.

MÁS DE LA AUTOR@:

Edición Impresa

Lo último de

Don't Miss