Transcurrida la etapa de informes de gobierno, un balance de lo realizado en los tres municipios más poblados del estado permite saber qué municipio tuvo los mejores proyectos y destinó mayores recursos a la infraestructura.
El contraste de cifras, tipo de proyectos y cobertura urbana muestra que Torreón, cuyo alcalde es Román Alberto Cepeda, encabeza los resultados, no sólo por el volumen de obra realizada, sino por la naturaleza estructural de sus intervenciones.
Durante su primer año de gobierno el ayuntamiento de Torreón reportó la ejecución de más de 130 obras de infraestructura estratégica y social, con una inversión superior a 330 millones de pesos ejercidos en 2025, además de la programación de mil 580 millones de pesos para 2026, destinados principalmente a infraestructura vial, agua potable, drenaje, espacios públicos y proyectos urbanos.
Otro aspecto central del modelo de Torreón es la inversión paralela en seguridad pública, que durante el periodo analizado superó los 700 millones de pesos, destinados a equipamiento, unidades, videovigilancia, profesionalización policial y fortalecimiento operativo.
Así que, en obra y seguridad, Román Alberto Cepeda se llevó la medalla de oro, frente a los ayuntamientos que encabezan, Javier Díaz en Saltillo, y Carlos Villarreal en Monclova, cuyos datos desagregados pueden encontrarse en la edición impresa de El Coahuilense Noticias que actualmente se encuentra en circulación.
Antonio sin corto
El segundo año de gobierno de Manolo Jiménez Salinas terminó con un largo período de problemas financieros cada fin de año: por primera vez, el gobierno estatal no se vio en la necesidad de pedir un corto, es decir, un préstamo a corto plazo, para cumplir obligaciones de distinto tipo.
Hacía más de una década que el cambio de año quedaba marcado por el crédito a corto plazo, lo que significaba una carga a los ingresos estatales pues debía pagar a los bancos tomando del presupuesto del año siguiente.
Como esta vez no ocurrirá así, hay un alivio en las finanzas públicas que, desde ayer, el gobierno del estado comunicó identificando al responsable del acierto: el secretario de Finanzas, Jose Antonio Gutiérrez, quien no suele ser muy proclive a los reflectores pero es, sin lugar a dudas, una de las figuras clave del entorno del gobernador.
El problema de Morena
Hay problemas en el partido guinda. Tal parece que la alianza con el PT no ha quedado del todo firme y existe –en el comité nacional de Luisa María Alcalde– la idea de regresar al PVEM al redil.
Se espera que en unas semanas se genere un encuentro entre las dirigencias nacionales de los tres partidos con la presidente Claudia Sheinbaum y, al salir de ahí, se anuncie la renovación de la alianza desde ahora y hasta las elecciones de 2027.
Pero las cosas no marchan del todo bien en la dinámica nacional. Las escasas posiciones obtenidas por PT y PVEM en la administración pública, e inclusive, la cancelación de fondos para el primero de esos dos partidos, han radicalizado las negociaciones por las candidaturas y, destacadamente, el caso de San Luis Potosí, empieza a hacer ruido por la obstrucción a la eventual candidatura de Ruth González Silva, aspirante a suceder a su marido Ricardo Gallardo en la gubernatura.
Como el pleito está en las cúpulas, la elección de Coahuila es lo de menos, pero también el escenario para la buena voluntad, en tanto será la única elección de 2026. Luego, la fecha del encuentro con Sheinbaum es fatídica para la coalición que se pretende en la local coahuilense lo que tiene nerviosos a los liderazgos locales, piezas de un juego en el que no deciden.
De ahí el error
Es por lo anterior que Morena litigó y consiguió ampliar el período de registro de coaliciones en el estado conforme a lo aprobado por el IEC de Óscar Daniel Rodríguez, en acatamiento a lo ordenado por el Tribunal Electoral del Estado de Karla Félix, que instruyó la recalendarización del registro de coaliciones.
Morena demandaba la ampliación del plazo y lo consiguió pero con un error: invocó la legislación electoral pero no el reglamento del INE que era el que le interesaba, para poder llevar el registro de coaliciones hasta el último de febrero y no hasta el de enero como quedó.
La razón es que tanto la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación como la legislación electoral establecen plazos que llevan al 30 de enero. Como sea consiguieron tiempo pero no el necesario para las negociaciones que en el nacional se proponen.
Resbalones por Venezuela
Entre las muchas reacciones que políticos locales han tenido sobre lo ocurrido en Venezuela y la captura, por la vía de una breve invasión militar, del hoy expresidente Nicolás Maduro, hubo un cruce de mensajes que se llevó la escena.
Se trata de las expresiones del morenista Antono Attolini Murra, quien condenó el agravio al derecho internacional frente al panista Guillermo Anaya Llamas, quien condenó la dictadura y sus atrocidades.
Aunque las dos condenas parecen pertinentes, el zipizape se dio cuando Anaya Llamas retomó una nota sobre la acusación a Nicolás Maduro por operaciones que beneficiaron al Cártel de Sinaloa y a Los Zetas, añadiendo: “por algo los morenarcos defienden a este dictador y narcotraficante”.
Attolini brincó, para observar “lo básico” que considera a los panistas locales, pues los hechos que se le imputan a Maduro, ocurrieron en México durante el gobierno de Felipe Calderón. Anaya ni se dio por enterado y siguió emitiendo mensajes sobre la dictadura venezolana y sus consecuencias, mismas que aseguraba, Morena defendía llamándolas democracia.
Muy activos los dos en su internacionalismo, no sin algún resbalón.
Aquella vieja lucha
Hace un par de décadas, cuando la cadena HEB decidió invertir al sur de Saltillo, un movimiento ciudadano, cuya figura más visible era la historiadora María Elena Santoscoy, se movilizó para proteger el arbolado de la antigua finca localizada en el cruce de Luis Echeverría y Urdiñola.
Todo terminó con una solución a medias: integrar los árboles al diseño del proyecto al complejo comercial que llevaría por nombre La Nogalera.
No era lo ideal, ni la solución ambiental más adecuada (de hecho, ni hubo estudio ambiental para esa decisión). En aquel tiempo, algunas expresiones periodísticas se le fueron encima a la familia política de la historiadora que llevaban rebanadas varias tajadas de la sierra de Zapalinamé como parte de su negocio pedrero.
Total que se impusieron los intereses de la cadena de supermercados y, a la vuelta de los años, pasó lo que Santoscoy previó: los nogales han muerto. La última semana del año fueron talados un montón de árboles secos, descuidados, en mal estado.
Se supone que esta semana iniciará la plantación de encinos para sustituirlos, bajo supervisión del Ayuntamiento de Saltillo. Una vez más queda la sensación de que HEB sale al paso aunque luego deje morir árboles por falta de mantenimiento.
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