Por Kristel Reyes
El hallazgo de un zoológico clandestino en el municipio de Francisco I. Madero, donde diversas especies permanecían en condiciones de abandono y maltrato, expuso una problemática que va más allá de un solo caso.
La presencia de fauna silvestre y exótica fuera de cualquier regulación oficial evidencia fallas en una sociedad que ha llegado a normalizar el abuso y la crueldad animal.
Aunque los episodios más visibles suelen involucrar animales domésticos, como perros o gatos, la presencia de especies exóticas en domicilios particulares, espacios clandestinos o incluso en la vía pública ha encendido las alertas sobre la falta de control efectivo y de la actuación inmediata de las autoridades.
En Coahuila, pese a que existe desde 2017 la Ley de Protección y Trato Digno para los Seres Sintientes del Estado de Coahuila, casos como el del zoológico clandestino demuestran que el maltrato animal no siempre es evidente, pues muchas veces se esconde en patios traseros, encierros o supuestos rescates que terminan siendo una reclusión permanente para los animales.
Esta realidad en el estado se complica aún más cuando se trata de especies exóticas, ejemplares que no pertenecen al entorno doméstico y que fueron convertidos en mascotas, atracciones o un símbolo de estatus.
La figura “maltrato animal” está contemplada en la Ley de Protección y Trato Digno para los Animales del Estado de Coahuila, la cual indica que está prohibida la posesión de fauna silvestre o exótica sin los permisos correspondientes, mientras que el Código Penal a escala federal sanciona con prisión y multas a quien posea, transporte o comercialice especies sin autorización oficial.
Historial de maltrato
El 6 de mayo de 2025 elementos de la Fiscalía General del Estado y la Defensoría Animalista de La Laguna rescataron a un caballo de aproximadamente ocho años, con signos evidentes de maltrato, desnutrición y abandono en el ejido El Tajito, en Torreón.
Tras la denuncia, se realizó un operativo para el resguardo del ejemplar. Sin embargo, al llegar encontraron otro caballo distinto al que fue reportado inicialmente. El animal fue puesto bajo resguardo de un santuario especializado, mientras colectivos ambientalistas exigieron sanciones más efectivas ante la falta de aplicación real de la normativa.
El 15 de mayo de 2025, en Múzquiz, se encendieron las alertas sobre la posesión ilegal de fauna silvestre después de que unos trabajadores de un negocio en el centro de la ciudad localizaran una cría de cocodrilo de aproximadamente 85 centímetros al interior del sistema de drenaje del establecimiento.
De acuerdo con las autoridades, el reptil era mantenido como mascota exótica. Después de haberlo encontrado, el ejemplar fue asegurado para su valoración y traslado a Saltillo. No se identificó a ninguna persona como propietaria, por lo que el hecho evidenció los riesgos y vacíos en el control de especies exóticas en la entidad.
En septiembre de ese mismo año, en Saltillo, en videos que circulaban en redes sociales, se dio a conocer el caso de un caballo que fue ingresado al bar Oklahoma, mientras jóvenes que se encontraban a su alrededor le daban bebidas alcohólicas. Esto generó una indignación pública y denuncias ante la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente (PROPAEC).
Luego de algunos meses, la institución impuso una multa que alcanzó el tope máximo permitido por la ley, superando el millón 39 mil pesos, calculados en Unidades de Medida y Actualización.
El 2 de octubre de 2025, en otro operativo realizado en Saltillo, autoridades aseguraron diversas especies animales durante la revisión de un inmueble, con apoyo de la Policía Ambiental.
Ahí fueron localizadas varias aves, entre ellas dos agapornis, dos ninfas, un loro tamaulipeco y dos canarios, además de un perro pitbull. Este acontecimiento evidenció una vez más la posesión irregular de fauna y la falta de condiciones adecuadas para su resguardo.
El 13 de enero pasado, en Matamoros, Coahuila, se reportó a un gato montés que permanecía encadenado a la puerta de una vivienda ubicada en la colonia Las Carolinas, en la calle de Las Gardenias.
Ahí el animal permanecía en el patio como si fuera doméstico. Ante esta denuncia, Argentina Carrillo, defensora de los derechos de los animales, recordó que la denuncia de este caso se tenía desde el año pasado, sin obtener una respuesta oficial.
Posteriormente, la Sociedad Animalista de La Laguna denunció la existencia de un zoológico clandestino llamado “Finisterre Ranch”, ubicado en el ejido Finisterre, en Francisco I. Madero, Coahuila.
Según las autoridades, se tenía en cautiverio a una variedad de animales exóticos sin la regulación o supervisión adecuada. Se explicó que el sitio, ubicado en la zona rural del semidesierto, operaba de manera irregular, según las quejas recibidas por el despacho jurídico de la organización.
Usuarios en redes sociales comenzaron a compartir fotografías del lugar, en donde se puede observar la presencia de un dromedario, águilas, un mono araña y un jaguar. Adicionalmente, a la organización le llegaron fotografías de los animales consumiendo comida chatarra y bebidas carbonatadas.
Tiempo después, la Secretaría del Medio Ambiente de Coahuila (SMA) negó el trámite alegado por el establecimiento para convertirlo en Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA).
Según la declaración de la secretaria de Medio Ambiente en Coahuila, Susana Estens de la Garza, los dueños del zoológico solicitaron su regulación ante la SMA, pero la solicitud fue denegada ya que no podían comprobar la procedencia legal de algunos animales.
El 21 de enero último autoridades de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Seguridad Pública federal acudieron al zoológico para realizar una inspección del lugar. Sin embargo, hasta la fecha no se puede confirmar si el decomiso de animales se trató de una medida ejecutada por las autoridades federales.
Uno de los casos más recientes fue el reportado el 19 de enero, ocurrido en la colonia FOVISSSTE, al oriente de Torreón, donde fue visto un caimán entre edificios habitacionales.
Ese hecho movilizó a los cuerpos de emergencia, que confirmaron que se trataba de un ejemplar joven de entre 50 y 60 centímetros. El animal fue asegurado y trasladado a una clínica veterinaria, donde se determinó que se encontraba en buenas condiciones. Hasta ahora, se sabe que el caso está bajo investigación para determinar su procedencia legal.
Posición legislativa
Para Jorge Arturo Valdés Flores, diputado local del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), la existencia de estos casos resulta “inadmisible” en un contexto donde el maltrato animal ya está tipificado en distintas leyes. En entrevista, recordó que prácticas como la explotación de animales exóticos ya han sido prohibidas.
“Es un tema muy delicado, además de vergonzoso, porque a estas alturas, en estos tiempos, no debería de estar ocurriendo. Hace cuánto que se prohibieron los circos por exactamente el maltrato de animales en peligro de extinción. Desde mi punto de vista es 100% reprobable”, comentó.
El diputado explicó que en Coahuila el maltrato animal está prohibido de manera expresa, ya que la legislación estatal sanciona “las molestias, el maltrato o el hostigamiento hacia los seres sintientes”, principalmente mediante multas económicas. Pese a ello, reconoció que la normativa local no distingue con claridad entre animales domésticos y especies exóticas, lo que limita la capacidad de actuación inmediata de las autoridades.
Uno de los principales obstáculos para atender el maltrato de especies exóticas es que la mayor parte de la regulación le corresponde al ámbito federal, de acuerdo con la titular de la PROPAEC, Claudia Elvira Rodríguez Márquez.
Explicó que en lo que va del año no se han recibido denuncias formales por maltrato de animales exóticos y que los pocos casos detectados fueron atendidos en coordinación con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Asesora jurídica de la PROPAEC, Brenda Soto explicó que la posesión de especies exóticas está regulada principalmente por la Ley General de Vida Silvestre, la cual detalla bajo qué condiciones tienen que estar los animales en cautiverio y qué permisos se requiere, así como por la norma oficial específica NOM-059, que clasifica a las especies protegidas o en peligro de extinción.
En el ámbito estatal, el maltrato animal puede derivar en sanciones administrativas conforme a la Ley de Protección y Trato Digno a los Seres Sintientes, mientras que los delitos penales se encuentran tipificados en el Código Penal de Coahuila, en específico en el título relativo a los delitos contra los seres sintientes.
Sin embargo, Soto reconoció que acreditar un delito penal resulta complejo, ya que la ley exige demostrar elementos subjetivos como odio, venganza o diversión.
A esa complejidad se suma la diferencia jurídica entre una falta administrativa y un delito penal en los casos de maltrato animal. La asesora jurídica mencionó que las faltas administrativas se rigen por marcos normativos como la Ley de Procedimiento Administrativo, la Ley del Equilibrio Ecológico y la Ley de Protección y Trato Digno a los Seres Sintientes en el ámbito estatal.
Estas disposiciones permiten imponer sanciones administrativas. Sin embargo, cuando la conducta alcanza un carácter punitivo, es decir, cuando se configura como delito, la competencia recae directamente en el Código Penal del Estado.
En ese contexto, las autoridades estatales reconocen que ya se trabaja en propuestas de reforma legislativa para modificar el tipo penal y facilitar la acreditación del delito, eliminando la necesidad de comprobar intenciones subjetivas que hoy obstaculizan el acceso a la justicia.
Miedo y apatía social
En medio de los vacíos legales, la intervención de asociaciones ambientalistas, la denuncia ciudadana en redes sociales y la difusión de los medios de comunicación se han convertido en uno de los principales mecanismos para visibilizar los casos de maltrato animal en Coahuila. Tanto la PROPAEC como el diputado Valdés Flores coincidieron en que una parte importante de las investigaciones se inicia a partir de reportes difundidos públicamente.
Desde la perspectiva de la procuradora, los casos de maltrato hacia animales exóticos siguen siendo poco visibles en comparación con aquellos que involucran a perros y gatos. De acuerdo con la dependencia, son pocos los reportes formales que llegan a las autoridades, no necesariamente porque el problema sea menor, sino porque persiste el miedo o la apatía social para denunciar.
Rodríguez explicó que las denuncias también pueden realizarse de manera anónima; sin embargo, advirtió que uno de los principales obstáculos para darles seguimiento es la falta de información precisa.
“He solicitado también el apoyo de la sociedad, pues cuando ellos vean un tipo de maltrato que tengan la confianza de denunciar, incluso las denuncias pueden ser anónimas. Mucha gente ya no denuncia por miedo. Me queda claro de que hay más maltrato de lo que se puede difundir. Muchas veces es difícil para nosotros poder entrar porque simplemente no estamos informados”, dijo Claudia Elvira.
“Son seres sintientes, sienten dolor, angustia y sufrimiento. Entonces, creo que ser un poquito más empáticos y tratar de ser la voz de los que no pueden hablar, de cuidarlos y protegerlos. Quiero decirle a la ciudadanía –agregó– que sean empáticos y que si ven un caso, denúncienlo con toda la tranquilidad de que sus datos, su información va a ser resguardada y protegida”.
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