“No regresarán los oligarcas”

marzo 21, 2023
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FOTO: SINEMBARGO

Por Álvaro Delgado 

Exactamente a un año de las campañas para elegir a su sucesor, en una elección que también renovará el Congreso y nueve gubernaturas, el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha definido, desde el Zócalo y en un día emblemático para la izquierda, las prioridades de su movimiento y ha hecho un abierto reto a la oposición de derecha: “Hagan lo que hagan, no regresarán al poder los oligarcas”.

El discurso de López Obrador marca políticamente el inicio del proceso sucesorio de 2024 y, sobre todo, emplaza a definir los intereses que defiende cada uno de los proyectos que deben exponerse abiertamente a los mexicanos en las campañas y que también deben transparentar si son los intereses de la mayoría de los mexicanos, sólo de las élites o de todos.

La derecha ha preferido la estrategia del insulto a los seguidores de López Obrador, llamándolos “acarreados”, ignorantes y “nacos”, entre tantos epítetos clasistas, y los asocia a la violencia al difundir el monigote ardiendo de la Ministra Norma Piña como tantas veces lo han hecho con el del Presidente de México-, en vez de entrar a la deliberación de lo que será la elección de 2024: La definición de los proyectos de nación en disputa.

No está mal que a partir de la defensa que la derecha hace de la presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), por cierto propuesta por Enrique Peña Nieto, sometamos a escrutinio al Poder Judicial, caracterizado por décadas por la opacidad y la corrupción. Habrá tiempo para eso.

¿Pero qué defiende Claudio X. González Guajardo, el jefe de la oposición partidaria, hijo de quien ha sido desde Carlos Salinas el ideólogo del sector privado y propietario del grupo Kimberly Clark de México, empresa depredadora y tramposa?

¿Qué defienden PRI, PAN y PRD después de haber ostentado el poder por casi un siglo y qué ofrecen como alternativa al proyecto de López Obrador más allá de insultos?

Recientemente la oposición de derecha se ha unido en la defensa del Instituto Nacional Electoral, un organismo administrativo al que se le paga para organizar de manera escrupulosa los procesos electorales, pero ha sido una defensa no de su labor organizativa, que es su deber, sino del protagonismo político de su presidente, Lorenzo Córdova, que el 3 de abril por fin se va multimillonario a una nueva aventura en la UNAM. ¿Pero qué une a los opositores, además de su líder Claudio X. González? ¿Dónde está su programa, que además este mismo magnate aseguró que él mismo está redactando? ¿Qué propone la oposición de derecha en materia de desarrollo social? ¿Qué plantea en política energética? ¿Qué nuevo arreglo fiscal ofrece? ¿Qué expone para contrarrestar la corrupción y la delincuencia organizada y de cuello blanco? Nadie sabe, ni ellos, porque no sólo no está en sus prioridades, sino porque lo único que pueden ofrecer es lo que hicieron cuando fueron gobierno.

López Obrador está retando a la oposición para que defina cuáles son sus intereses y quiénes se agrupan para defenderlos. De eso se trata la elección de 2024. El elenco de presidenciables son sólo neoliberales.

Llámenle populista o encarnación de Donald Trump, Nicolás Maduro, Chávez o Evo Morales, pero López Obrador toma el ejemplo de Lázaro Cárdenas para establecer contrastes y consolidar a su movimiento ante el polo opositor.

La obra y el ejemplo de Cárdenas son para López Obrador la principal enseñanza para el movimiento que ha creado y que lo llevó a la Presidencia de la República: “Sólo con el pueblo, sólo con el apoyo de las mayorías, se puede llevar a cabo una transformación popular para hacer valer la justicia y enfrentar a los reaccionarios que se oponen a perder privilegios”.

Y como lo había proclamado el 1 de diciembre de 2021, justo a la mitad de su mandato, reiteró el mensaje a sus seguidores y a quienes aspiran a sucederlo: “Nada de zigzaguear, sigamos anclados en nuestros principios, reafirmemos la decisión y el rumbo que hemos tomado desde que inició el gobierno. No a las medias tintas, no aceptaremos nunca que en México se imponga una minoría a costa de la humillación y el empobrecimiento de las mayorías”.

La oposición del PRIAN avanza con lentitud para ofrecerse como opción: Al menos ya acordó, el 11 de febrero, que definirá un solo candidato o candidata, pero su éxito dependerá no sólo de quien resulte seleccionado, sino cómo se procesa esa misma selección y, sobre todo, qué ofrecerá a los mexicanos.

La obra y el ejemplo de Cárdenas son para López Obrador la principal enseñanza para el movimiento que ha creado y que lo llevó a la Presidencia de la República: “Sólo con el pueblo, sólo con el apoyo de las mayorías, se puede llevar a cabo una transformación popular para hacer valer la justicia y enfrentar a los reaccionarios que se oponen a perder privilegios”.

Y como lo había proclamado el 1 de diciembre de 2021, justo a la mitad de su mandato, reiteró el mensaje a sus seguidores y a quienes aspiran a sucederlo: “Nada de zigzaguear, sigamos anclados en nuestros principios, reafirmemos la decisión y el rumbo que hemos tomado desde que inició el gobierno. No a las medias tintas, no aceptaremos nunca que en México se imponga una minoría a costa de la humillación y el empobrecimiento de las mayorías”.

La oposición del PRIAN avanza con lentitud para ofrecerse como opción: Al menos ya acordó, el 11 de febrero, que definirá un solo candidato o candidata, pero su éxito dependerá no sólo de quien resulte seleccionado, sino cómo se procesa esa misma selección y, sobre todo, qué ofrecerá a los mexicanos.

SinEmbargo

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