Por Laura Puente
@LauraPuenteEn
En cuestión de días, el mundo entero volverá a poner los ojos sobre Norteamérica. El Mundial FIFA 2026 arranca oficialmente y México tendrá nuevamente el privilegio —y también la enorme responsabilidad— de convertirse en escaparate internacional junto a Estados Unidos y Canadá. Pero detrás de la fiesta, del turismo, de los estadios llenos y de la derrama económica, existe una prioridad absoluta que definirá el éxito del torneo: la seguridad. Y en ese terreno, las autoridades mexicanas llevan meses trabajando.
Desde el Gobierno Federal hasta las instancias locales, las instituciones de seguridad han construido una coordinación inédita para garantizar que la Ciudad de México reciba a millones de visitantes bajo condiciones de orden, vigilancia y estabilidad. El primer gran anuncio fue el denominado “Plan Kukulcán”, la estrategia nacional encabezada por la Secretaría de la Defensa Nacional para blindar las tres sedes mexicanas del Mundial: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. El operativo contempla el despliegue de casi 100 mil elementos entre Ejército, Guardia Nacional, policías y seguridad privada, además de una estrategia tecnológica y operativa de gran escala.
Pero particularmente en la capital del país, la Secretaría de Seguridad Ciudadana encabezada por Pablo Vázquez Camacho llega lista para enfrentar uno de los desafíos logísticos y operativos más grandes de los últimos años.
Más de 56 mil 320 elementos entre SSC, policías auxiliares, Ejército, Guardia Nacional, Fuerza Aérea Mexicana y diversas corporaciones federales participarán en el resguardo de la capital durante las próximas semanas. Habrá despliegues especiales en zonas estratégicas y de alta concentración turística como Polanco, Chapultepec, Lomas, Roma-Condesa, Xochimilco y Tepito, puntos emblemáticos donde convergerán miles de visitantes nacionales y extranjeros.
La estrategia no termina ahí. Existe además una coordinación constante con las autoridades del Estado de México, principalmente en materia aeroportuaria y de movilidad metropolitana, entendiendo que el flujo de visitantes no distingue fronteras administrativas. La operación será regional y permanente.
Habrá también células especiales de monitoreo afuera de los estadios y zonas de convivencia, conectadas directamente con el C5 de la Ciudad de México para supervisar en tiempo real cualquier incidente. A esto se sumarán sobrevuelos de drones y helicópteros Cóndores, así como operativos de alcoholímetro durante los días de partido para mantener el orden público sin afectar el ambiente festivo que naturalmente acompaña un evento de esta magnitud. Y quizá uno de los datos más relevantes —y menos mencionados— es que todo este despliegue se logró sin un presupuesto extraordinario en materia de seguridad. Lo que existe hoy es producto de planeación, coordinación interinstitucional y capacidad operativa.Porque sí: el Mundial será una fiesta. Pero también será una prueba para las instituciones mexicanas.
Y hasta ahora, la Ciudad de México parece decidida a demostrarle al mundo que está preparada no solamente para celebrar, sino para garantizar orden, estabilidad y seguridad en el evento internacional más importante del planeta.
MADRUGUETES
Consolidación en alimentos
Al ser la soberanía alimentaria y el fortalecimiento de las cadenas productivas temas de agenda nacional, Medios de Alimentación MAFAN, bajo la dirección de Darwin Hernández Velázquez, busca fortalecer su presencia en el sector público y consolidarse como proveedor líder para entidades gubernamentales en Hidalgo y Tabasco. Además de su papel dentro de la cadena de suministro, MAFAN también participa en la preparación de alimentos con el propósito de impulsar una mayor demanda de producción entre sus proveedores y, en consecuencia, la generación de empleos. Uno de los elementos que distingue a esta empresa surgida en 2024 es la relación que mantiene con sus proveedores de producción primaria, misma que, más allá de las transacciones comerciales se sustenta en la confianza, transparencia y compromiso compartido con la calidad y la sostenibilidad. Así, para este año busca consolidarse como proveedor líder.
Productividad y capital humano
El rendimiento operativo de las delegaciones médicas se evalúa bajo la lógica del costo-beneficio y la optimización de sus plazas. En este terreno, el IMSS Veracruz Norte, que lleva Edith Jiménez, ejecutó una reconfiguración técnica al absorber 258 nuevos médicos y consolidar la graduación de 32 especialistas adicionales. De acuerdo con los tableros de control que supervisa Zoé Robledo a nivel central, este dinamismo laboral permitió desahogar 220 mil 393 consultas de especialidad y superar la barrera de 1.15 millones de atenciones en medicina familiar. La estrategia contuvo la demanda quirúrgica con el registro de 13 mil 755 cirugías en las primeras veinte semanas del ciclo. La rentabilidad institucional sumó valor con el equipamiento del servicio de hemodiálisis en el Hospital General 71 y en Poza Rica. En la auditoría de procesos, el control de calidad obtuvo el Premio IMSS a la Competitividad en las subdelegaciones de Lerdo de Tejada, Poza Rica y Martínez de la Torre.
San Luis Potosí, desarrollo
En el debate sobre el desarrollo regional, los indicadores económicos concentran la atención pública, pero existen factores sociales que también determinan la capacidad de crecimiento de un territorio. En ese contexto, el empresario Gerardo Sánchez Zumaya identifica la tenacidad de los potosinos como uno de los principales activos del estado frente a desafíos estructurales como la inseguridad, la migración y la escasez de agua. El planteamiento adquiere relevancia pues en San Luis Potosí se busca fortalecer su competitividad mientras la crisis hídrica emerge como el reto más urgente. La visión de Sánchez Zumaya vincula crecimiento económico con política social. El fortalecimiento de programas para adultos mayores y el impulso al emprendimiento juvenil aparecen como instrumentos complementarios para ampliar la inclusión productiva. En ese sentido, la combinación de infraestructura, capital humano y cohesión social representa una ruta de largo plazo para elevar la resiliencia económica del estado y enfrentar con mayor capacidad los desafíos futuros.





