Círculo Rojo: Ausencia y presencia

julio 3, 2026
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De los cuatro dictados del sevillano dicho de supervivencia política y social, el último es el que nos ocupa: presencia o ausencia, con sabida conveniencia. Y, si bien es cierto que no todos tienen por conocido el antiguo refrán, también lo es que cualquier iniciado en política sabe si estar o no estar en un acto porque lo uno o lo otro lleva mensaje.

Por ejemplo, la toma de protesta de Miguel Ángel Riquelme Solís como alcalde de Torreón, solemnidad satisfecha ayer en sesión solemne del Cabildo, fue uno de esos momentos en los que no sólo cuenta estar o no estar, porque tendríamos que añadir en el primer caso el cómo estar presente y, en el segundo, por qué no estar, en especial para la clase política de Torreón.

Sin lugar a dudas la ausencia más destacada fue la del presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, Miguel Felipe Mery Ayup. Político experimentado, con más de tres décadas en la vida pública, nadie podría dejar de creer que en su ausencia hay un mensaje.

La siguiente ausencia fue la del alcalde de Saltillo, Javier Díaz, habida cuenta de la amistad que entre él y el hoy alcalde de Torreón existe. Al parecer, la agenda empataba con la visita a la capital coahuilense del astro en retiro, Roberto Carlos y alguna otra actividad. Y claro está que, más allá de la amistad y la cortesía política, Javier Díaz no es lagunero.

Un tercer caso, con mensaje implícito, es el de Felipe González, diputado local reelecto y quizás el más proyectado por el grupo de relevo generacional que quiso construir el extinto alcalde Román Alberto Cepeda. Esa condición, le hace representante político del grupo y su decisión de no acudir a la sesión legislativa del martes, ni al cabildo del jueves, son un mensaje aun con la precaución de haber ido el domingo a avisar que su ausencia era por vacaciones.

Cerramos aquí este apartado, con dos ausencias injustificables y una por agenda empatada.

Acompañamientos “de Saltillo”

El acompañamiento del gobernador Manolo Jiménez Salinas representa la más importante de las presencias políticas de la jornada. No sólo eso, fue también el mensaje de respaldo, camaradería y equipo.

Si un llamado a la unidad sería hecho, como en efecto ocurrió en el mensaje de Riquelme, nadie podría perder de vista el período de confrontación entre grupos priístas que ahora llegaron al encuentro en el piso 7 de la Torre Mayor.

Ahí estaban el subsecretario Diego Rodríguez Canales; el senador Gabriel Elizondo; y el presidente del PRI, Carlos Robles Loustaunau. Las diputadas Luz Elena Morales y Beatriz Fraustro. Si de explicitar apoyo “de Saltillo” se trataba, los priístas actores centrales del estado ahí se congregaron.

Y si la seguridad es el eje, no podía pasar desapercibida la presencia del fiscal Federico Fernández Montañez; del subsecretario de Seguridad, Héctor Flores y del mando regional, Raymundo Muñoz.

Estaban ahí la mayoría de los riquelmistas históricos, algunos de los cuales no pisaban el edificio como no fuera para hacer algún trámite, desde que Jorge Luis Morán fue alcalde sustituto.

Cosas de la civilidad

Quizás la presencia más controversial entre los cercanos que fueron a Román, fue la de Antonio Attolini Murra, el morenista que muy republicano asistió, se enlazó en un abrazo con Carlos Román Cepeda y conversó amenamente con Verónica Martínez, la diputada local electa que le ganó la elección el pasado 7 de junio.

Algún socarrón asistente (ya sabemos cómo es el sentido del humor lagunero) llevó su mano a cambiar personificadores, de manera que Attolini y Verónica quedaron lado a lado y parecían llevarse bastante bien, terciando en el encuentro el diputado del Verde, Jorge Arturo Valdés.

Cuando el gobernador los vio, no pudo evitar sonreír y hasta levantar sus manos simulando un encuadre fotográfico con sus dedos formando un corazón.

Incidentales de un recambio

Aunque buena parte del gabinete municipal se dio cita en la séptima fila del sillerío, no puede dejar de advertirse que sólo había dos personalidades especialmente sonrientes y afables: el tesorero municipal Javier Lechuga y el comisario de seguridad, Alfredo Flores Originales.

Cosas de la logística, Fernando Ariel Martínez Mendoza, no estuvo contemplado con asiento en el acto. No se vio por ninguna parte a quien, salvo informe en contrario, es el coordinador de Comunicación Social, Yohan Uribe. Además, el staff no sólo limpió oficinas el miércoles, tampoco estuvo en el acto.

Las cosas fueron tan adversas que Héctor Estrada, sin el acceso a las áreas en las que tuvo derecho de picaporte, sólo pudo publicar en sus redes sociales una fotografía con Riquelme del cajón de los recuerdos.

Y, naturalmente, el otro gran ausente fue José Elías Ganem.

Presencia o ausencia con sabida conveniencia… o ¿hubo quienes no fueron invitados al acto y tampoco a la unidad? y si fue así ¿por qué? En el círculo rojo seguramente pronto se sabrá.

¿Problemas conceptuales?

El senador Gabriel Elizondo, quien asumió apenas el miércoles, dio su primera declaración como legislador en Torreón y medio despejó las dudas que ayer se planteaban en este espacio sobre su desempeño futuro.

En sus expresiones aseguró que, lo más importante, será seguir fortaleciendo la política social de Coahuila desde el Senado. En concreto, dijo, dándole continuidad a la estrategia de Mejora.

Quizás el problema es conceptual y tendría que revisar las funciones de un miembro del Senado que ni siquiera se encarga de lo presupuestal; tampoco hay funciones sobre seguridad pública, sólo de seguridad nacional y si una parte de lo energético se ve ahí quizás sea donde pueda tener alguna participación por lo que envíe la titular del Ejecutivo.

Lo otro es que no puede tener otro cargo por mandato constitucional, a menos que sea académico, científico o de beneficencia. 

Aunque siempre pueden darse participaciones metaconstitucionales, sería desaconsejable iniciar así.

El post

Rosa del Tepeyac Flores publicó un post en su cuenta de Facebook la tarde del miércoles y, como pocas veces la habíamos visto, la hija de don Óscar Flores Tapia, expresó su preocupación por lo que viene sucediendo con el Teatro de la Ciudad “Fernando Soler”, en Saltillo.

Retirada de la vida política, quien fue hace 20 años titular del ya desaparecido Instituto Coahuilense de Cultura, hija del gobernador que construyó el teatro, hizo una relación de emotivas memorias personales para luego exponer los aspectos de política pública que han deteriorado el recinto así como de la esquina de Juárez e Hidalgo. 

La desaparición de librería, conversión de un espacio artístico en oficinas, cerrazón a la cultura local y, en síntesis, otros derivados de la asignación del espacio a la Academia Interamericana de Derechos Humanos.

Se siguen sumando voces al despropósito que fue la creación del Patronato Arte y Cultura de Coahuila que preside Rodolfo “Popo” Arizpe, al despojo de espacios culturales y a la errática política de la Secretaría de Cultura de este sexenio.

Otra de Güereca

Si ya bastante era no querer dejar que una regidora con licencia regresara al cabildo, como se expuso ayer en este espacio, la alcaldesa de San Pedro , Brenda Güereca, acaba de ser exhibida por otra situación.

Esta vez se trata del incremento de lo erogado en nómina que, de un mes a otro subió un millón de pesos.

El caso fue expuesto por el regidor independiente Julio César de la Cruz Corpus quien además de lo anterior, evidenció el gasto operativo así como la asignación de personal a varios regidores.

Las cuentas no le cuadraron a la alcaldesa y, sin embargo, de manera por demás extraña, el cuerpo edilicio las aprobó.

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