Hay dos elementos graves en las operaciones realizadas por la Sección 38 del SNTE, así como en el Seguro del Maestro y el Ayuntamiento de Torreón y que, en sentido estricto, son evasión fiscal.
La primera tiene que ver con la recategorización catastral del predio de Torreón aledaño al recreativo magisterial torreonense, según el titular del Seguro del Maestro, Eduardo Botello, para ayudar a los maestros aunque el predio se vendió a un particular.
Como informó El Coahuilense Noticias el 30 de abril, y Botello confirmó en la conferencia de prensa del pasado 20 de mayo, se hizo una recategorización que implicó una reducción en 90% del monto que originalmente se tenía que pagar por concepto de predial.
La otra es que, en la misma conferencia de prensa, Botello confirmó lo que El Coahuilense Noticias publicó el 15 de mayo: que el Seguro del Maestro, coordinado con las dirigencias de la Sección 38, evitó cumplir con obligaciones fiscales y protocolizar la venta del predio por parte del Dipetre al Seguro del Maestro durante 25 años.
Si operaciones como esas las hiciera un ciudadano común, una empresa, e inclusive, cualquier otra dependencia o entidad gubernamental, el asunto sería denunciado, objeto de proceso judicial y, muy probablemente, prisión para los responsables.
La ventaja: con la confesión de parte, cualquiera puede denunciar.
La marcha de Base 38
El colectivo Base 38, identificado con el profesor Juan Manuel Ríos, se propone marchar mañana en Saltillo para exigir a la dirigencia de la Sección 38, que encabeza Isela Licerio Luévano, salud digna, vivienda accesible, pensiones justas, transparencia y respeto a derechos laborales.
El profesor Ríos ha sido relacionado injustificadamente con los reportajes publicados por esta casa editorial y la manera de descalificarlo entre el magisterio es mencionando supuestas acciones del pasado, de los tiempos en que formó parte del grupo político sindical de Carlos Ariel Moreira, de quien finalmente se escindió o lo escindieron.
En la grilla magisterial se recuerda que el cargo que ocupó al salir fue heredado a Isela Licerio porque, precisamente, ella era parte del grupo del mencionado Carlos Ariel.
La cuestión es que ahora Licerio acusa corrupción de un pasado del que ella misma formó parte y no denunció.
Los operadores notorios
No pasaron desapercibidas las caravanas de Suburban y vehículos grandes con placas del Estado de México para los grupos de ciudadanos vigilantes que, de inmediato, reportaron lo extraño de los movimientos al oriente de Saltillo.
Resulta que en el hotel de la Sección 38, donde se hospeda la diputada federal chiapaneca, Sonia Rincón Chanona, se habilitaron los viejos cuartos para dar hospedaje a dos figuras clave de la operación mapachil del magisterio nacional, procedentes precisamente del Estado de México.
Se trata de Aquiles Cortés López y de un profesor de apellido San Martín, ambos operadores electorales que ya trabajan en territorio para las candidaturas de Morena-PT. Desde el aula un profe que los viera pasar, vería qué jugarle al mapache electoral, sÍ deja, el aula qué.
Federico en territorio
Aunque hay sorprendidos, no hay sorpresa con la presencia territorial que de repente se le quiere observar al fiscal Federico Fernández Montañez.
Hace justo una semana, el fiscal arrancó un esquema operativo en sectores urbanos, para empezar en Torreón y luego en Saltillo, que luego siguió en otras ciudades, con la Policía Estatal, la Marina, el Ejército, la Guardia Nacional y las policías municipales.
El objetivo es mantener el orden y la seguridad en colonias y barrios, con presencia y acciones de lo que hoy han dado en llamar proximidad. Esa política incluye, por ejemplo, los grupos ciudadanos de seguridad que funcionan como “Vecino vigilante” y que tiene resultados probados.
Lo anterior no ha pasado desapercibido para algunos candidatos de oposición a la actual administración, que están tratando de aprovechar el malestar entre las personas que han sido objeto de detenciones por faltas administrativas entre las que encajan pandillerismo, toxicidad y otras conductas que, sin llegar a cometer delitos (aún) perturban la tranquilidad de las familias que viven en paz y que son mayoría.
Apunte para la desmemoria
Hace ya casi tres años que Fernández Montañez dejó la Comisaría de Seguridad de Saltillo, donde implementó un modelo similar y, por entonces, llevó a la capital coahuilense a ser la más segura del país.
Como se sabe, las violencias que aquejan a otros estados a consecuencia de una presencia de grupos de crimen organizado, en Coahuila no se presenta, pero los indicadores reflejan altos indicadores de violencia familiar, amenazas, lesiones y narcomenudeo, en orden variable, conforme a los datos que se actualizan mes a mes en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Así que las problemáticas que el estado tiene tratan sobre problemas, muchas veces vecinales, familiares y de venta de drogas que, contra lo que parece pensarse, no refleja que haya más droga sino que hay más detenidos por vender droga que en otros estados.
Las situaciones se presentan precisamente en colonias y barrios, por lo que los operativos tienen un propósito preventivo que nada tiene que ver con la dinámica electoral.
Se la cargan a Román
A veces, los funcionarios menores hablan a nombre del jefe y, lejos de hacerse respetar, por todos lados quedan mal. Y es que, en el Club San Isidro de Torreón, aseguran que la directora de Panteones del Ayuntamiento, Verónica Martínez (homónima de la candidata, no confundir) vociferó que no expulsaran a uno de los socios, conocido como Yayo, “por órdenes de Román”.
Cargarle al asunto al munícipe (quien difícilmente tendría tiempo, interés ni ganas de andarse metiendo en los conflictos de un club deportivo y social) es un tanto increíble. La cosa es que las amenazas luego se materializan en inspecciones y cobros groseros de personal municipal.
Así que en el mencionado club parece haber más agarraderas municipales haciéndose sentir.
Homenaje a Gerardo Carrera
Ayer, en la Facultad de Educación de la Universidad Autónoma de Coahuila, ahí en Camporredondo, se realizó la Feria Universitaria del Libro “Gerardo Carrera”.
El homenaje reunió a maestros históricos de la Facultad que, como se sabe, alberga la licenciatura en Letras. Entre ellos, estuvo uno de los ensayistas más preclaros de esta tierra, Javier Treviño, maestro jubilado ahí quien sostuvo un diálogo con Carrera.
Dedicarle a Gerardo Carrera la mencionada feria es un acto de justicia por los años consagrados a la escuela, a la gestión cultural y a la obra literaria que ha producido. Baste recordar que desempeñó un papel clave en la creación de la Feria del Libro de Coahuila, en los tiempos en que la proyectó el ya extinto, Armando Sánchez Quintanilla.
Hubo poca o nula presencia de funcionarios, pero lo importante es que el acto concentró a la comunidad universitaria con interés en la lectura.
Ojalá que la propia universidad retome el ejercicio para fomentar la lectura y el acceso a los libros de maestros y alumnos, así como a reconocer a quienes han hecho de la casa de estudios un lugar mejor.
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