Por Hiroshi Takahashi
La criminalidad en la zona del Bajío estaba desatada y resultaba, según decían en corto los gobernadores de la región, prácticamente incontenible. El poder de fuego de los cárteles que ahí operan iba en aumento, mientras que las herramientas con las que contaban las autoridades resultaban insuficientes para confrontar a una decena de organizaciones criminales que han echado raíz en aquel territorio de la República Mexicana.
La opción de los gobernadores actuales para enfrentar la inseguridad ha sido apostar por la integración de complejos tecnológicos que permitan monitorear el territorio y coordinarse con las autoridades federales, así como con los cuerpos de emergencia y las organizaciones de la sociedad civil. Vayamos, por ejemplo, al caso de Guanajuato, donde recientemente se hizo viral la llamada “ruta del terror”, un tramo carretero donde se han registrado múltiples asaltos y hasta secuestros.
Hasta hace algunos años, Guanajuato era la entidad con mayor número de homicidios dolosos, derivado de la presencia de diferentes células delincuenciales; no hubo más remedio que echar a andar un sistema estatal de Coordinación, Comando, Control, Comunicaciones, Cómputo e Inteligencia al que están conectadas más de cuatro mil cámaras, cientos de botones de pánico e incluso drones de vigilancia en áreas con alta incidencia delictiva.
Al interior del complejo de seguridad se coordinan simultáneamente elementos de la policía estatal comandados por el secretario del ramo Juan Mauro González Martínez, la Cruz Roja de México, la Guardia Nacional, la Semar, la Defensa, el Heroico Cuerpo de Bomberos y el Sistema de Urgencias del Estado de Guanajuato, así como expertos en idiomas para comunidades extranjeras.
Ha sido importante la coordinación entre la administración estatal de Libia Dennise García Muñoz Ledo y el segundo piso de la transformación que encabeza Claudia Sheinbaum Pardo. Según diversas fuentes, ambas funcionarias han sostenido varios encuentros en los que decidieron dejar de lado las diferencias políticas para trabajar en la disminución de la incidencia delictiva. El acuerdo ha tenido como resultado una reducción del 60 por ciento en los homicidios.
Los trabajos se han enfocado en municipios como León, Celaya, Salamanca y el corredor del Bajío en donde se incluyen Irapuato, Salamanca, Guanajuato, San Miguel de Allende, Apaseo el Grande y Apaseo el Alto. En esas plazas se registraba la operación de grupos criminales como el Cártel Jalisco, el Cártel Nueva Plaza, el Cártel de Santa Rosa, La Unión de León y Los Durango, por mencionar algunos.
Se prevé entonces que para el próximo año la tecnología con la que se enfrentará a los delincuentes aumente de manera considerable, al menos en el caso de las cámaras de vigilancia, el número llegará a 10 mil en toda la entidad.





