Por Andres Flores // CEDIL
La inteligencia artificial se ha integrado rápidamente en la vida cotidiana de miles de estudiantes. Desde la elaboración de tareas hasta la búsqueda de información y la redacción de textos, herramientas como ChatGPT y otros asistentes digitales han transformado la manera en que se aprende, se estudia y se accede al conocimiento. Sin embargo, junto con estas nuevas posibilidades también surgen preguntas sobre sus efectos en la atención, el pensamiento crítico y el bienestar de quienes las utilizan.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2024, Coahuila se encuentra entre las entidades con mayor acceso a internet del país, con un 88.2% de personas usuarias. A nivel nacional, el grupo de 18 a 24 años es el más conectado, con una cobertura cercana al 97% y un promedio de 5.7 horas diarias en línea. Esto significa que gran parte de las actividades académicas, sociales y de entretenimiento de los jóvenes ocurren a través de una pantalla.
La presencia de la inteligencia artificial en las aulas ya es una realidad. Una investigación desarrollada en la Facultad de Medicina Unidad Saltillo de la Universidad Autónoma de Coahuila encontró que ChatGPT es una de las herramientas más utilizadas por estudiantes universitarios para actividades como la búsqueda bibliográfica, la traducción de textos y el apoyo en procesos de investigación. Para muchos, estas plataformas representan una forma de optimizar tiempo y facilitar tareas complejas.
No obstante, especialistas advierten que el debate no debe centrarse únicamente en la productividad. Recientemente, la psicóloga y académica de la UAdeC, Karla Patricia Valdés García, señaló los riesgos asociados a la exposición temprana y constante a tecnologías digitales e inteligencia artificial, particularmente en el desarrollo de procesos relacionados con la atención, la regulación emocional y la tolerancia a la frustración. La preocupación no es la herramienta en sí, sino la posibilidad de que ciertas habilidades dejen de ejercitarse cuando las respuestas están disponibles de manera inmediata.
Durante años, la discusión giró en torno al acceso a la tecnología. Hoy, en una entidad cada vez más conectada, el desafío se redirecciona: aprender a utilizar estas herramientas sin sustituir procesos fundamentales como la lectura crítica, la reflexión y la construcción propia del conocimiento. La inteligencia artificial llegó para quedarse, el reto será que su uso fortalezca, y no reemplace, las capacidades humanas que hacen posible el aprendizaje.
TE RECOMENDAMOS LEER:





