Círculo Rojo: Será Riquelme

junio 24, 2026
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La decisión, le expusimos ayer en este espacio, estaba tomada. Miguel Ángel Riquelme Solís asumirá la alcaldía de Torreón en unos días. Esta misma semana deberá concretarse el proceso legislativo en el Senado de la República para la licencia y, el próximo martes, el Congreso del Estado habrá de formalizar la designación.

Es una decisión –se venía manejando desde hace tiempo– que aparece audaz: un político experimentado, que ya fue alcalde y ya fue gobernador, cuyas cuentas públicas están aprobadas y no tiene pendientes; conoce la política de seguridad y es respetado por los mandos; cuenta con relación con los diferentes grupos de poder de la Laguna y, sabe moverse en la base.

Luego, está lo que en principio es tema sensible: el peso de Riquelme no sólo implica asumir el liderazgo en Torreón sino que, en automático, se convierte en un líder importante en la Laguna. Eso en otro gobernador podría resultar delicado, en especial porque a partir de diciembre las cosas se orientarán a la solución de salida, es decir, a la sucesión de 2029.

Pero entre ambos prevalece la confianza bastante como para que Riquelme hubiera apostado todo por Manolo Jiménez al relevo de 2023 y, que ahora, como gobernador Manolo haga lo mismo respecto a Riquelme. Una definición, despojada de recelos; que privilegia la experiencia del designado pero también del trabajo conjunto del pasado. 

De manera pragmática, es una decisión que tiende a la unificación de grupos políticos priístas en la Laguna, algo muy conveniente para su proyecto político y de gobierno, de cara a las elecciones de 2027. 

Y aquí cabe observar que, los grupos políticos de Torreón hoy, son precisamente las estructuras de poder y territoriales creadas por el dúo formado por Riquelme con Eduardo Olmos, quien se proyecta para continuar en la Secretaría del Ayuntamiento.

Realineación política

El lamentable fallecimiento de Román Alberto Cepeda puso en marcha un discreto refuego entre los diferentes actores políticos con interés en la alcaldía de Torreón. Resuelto el trance (y exhibidos algunos ímpetus desbordados), la disciplina priísta se impone para el cierre de filas y la superación de los encontronazos precedentes.

Lo que pocos tenían en mente era que el momento político, por una parte de duelo y, por otra de festín por el resultado electoral, tendría efectos en las alineaciones que se vienen generando para el futuro.

El primer efecto, claro está, es el envío de Gabriel Elizondo a ocupar el escaño en el Senado de la República, en tanto suplente de Riquelme. Hasta ahora, Elizondo se desempeña como titular del programa Mejora, un esquema transversal y con poder de supersecretaría, que aterriza la política social del gobierno del estado. 

Ese papel, quizás sobra decirlo, lo ha convertido en uno de los perfiles mencionados para la sucesión de 2029. Las críticas al joven funcionario partían de las carencias de su trayectoria, lo que podría quedar subsanado en parte con el Senado, que tiene fama de pulir personalidades políticas.

Finalmente está la incógnita sobre quién ocupará Mejora y aunque todas las miradas voltean hacia una sola parte, habrá que esperar a ver si la “Supersecretaría” sigue siendo el eje de la política social o, finalmente, se le da peso a las dependencias y entidades gubernamentales. 

Y, naturalmente, quien llegue a Mejora dejará otro espacio que implicará un movimiento más que quizás, y sólo quizás, tenga efecto en el Legislativo o algún área de la administración pública, consumando una realineación inesperada.

El momento de Manolo

En la vieja cultura política priísta (y tal vez así sea en general) el mejor momento de un gobernante se considera que es el cuarto año. Con unos meses de anticipación, pero para cerrar pronto el tercer año de gobierno, Manolo Jiménez parece estar en su mejor momento.

Logró una victoria electoral aplastante; no tiene escándalo de corrupción; no ha tenido episodios alarmantes en materia de seguridad y, acaba de resolver la situación de Torreón.

En ese contexto, resulta interesante un acto político de primera importancia  como lo es el Pacto Coahuila que mañana se signará por sindicatos, sociedad civil, empresarios y, convocados que están, los 38 alcaldes.

La observación del dicho Pacto Coahuila tiene, como objetivo primario, la estabilidad económica en momentos convulsos en el escenario internacional, principalmente por la administración Trump. La segunda es porque significa un consenso y una apuesta por la política para superar las diferencias que surgen en un proceso electoral.

Por cierto, vale la pena advertir el papel que la secretaría del Trabajo, Nazira Zogbi ha jugado en la construcción del dicho acuerdo.

Mientras tanto en el Congreso…

Una vez más, apenas si se completó el quórum con el mínimo de 13 legisladores presentes en el Palacio del Congreso.  Y, aunque quizás eso no sea novedad, es relevante porque hay una sobreatención a la inasistencia, retardos y salidas tempraneras de los trabajos.

Lo interesante fue la consabida correspondencia sobre Torreón y, la reaparición del panista Gerardo Aguado, “El Quillo”, quien ya no quiso esperar para recuperar su lugar.

A carcajada limpia entre curules, Aguado convivió alegremente con el morenista Antonio Attolini, ambos procedentes de sus respectivas derrotas en la elección del pasado 7 de junio pero con el mejor de los ánimos en el escenario parlamentario.

En tanto, cara larga se le vio a Aguado en sus conversaciones con Blanca Lamas, la lagunera también que estaba intentando arrebatarle la coordinación parlamentaria a su compañero. Nada más que no pudo porque esa posición la designa el comité estatal y, en sentido figurado, podría decirse que el Quillo llegó con su nombramiento bajo el brazo y prácticamente le dijo “sáquese”.

Patrullas de juguete

No pasó desapercibido que, para el jefe de Gabinete del Ayuntamiento de Saltillo, César Ivan Moreno, resultara divertido colgarse de una patrulla del Grupo de Reacción Saltillo, mientras el munícipe hacía un recorrido apuntalando la política de seguridad en la ciudad.

Tal vez sea el mareo del puesto, la frivolidad o la ausencia de respeto por los elementos que a diario patrullan enfrentando situaciones hostiles, e inclusive arriesgan la vida, pero el caso es que tan divertido le resultó que hasta lo subió a sus historias.

Hay veces que la ausencia de criterio y la nula comprensión de la vida pública, lleva a personalidades así a excederse. Pero la ignorancia no tiene excusa cuando se detenta una función gubernamental. Por cierto, el neófito no iba solo en el uso de una patrulla como su juguete para el Instagram ¿cuál era el mensaje comunicacional de semejante despropósito?

Líderes a la distancia

Dos dirigentes estatales de partidos políticos han estado muy activos pero fuera del estado. En medio del desastre electoral que les reportó el 7 de junio, Diego del Bosque y Alfonso Danao, respectivamente, se han aventado a luchas y procesos que les son ajenos al estado.

Antier, Alfonso Danao, quien preside Movimiento Ciudadano, anduvo en la porra de quienes llevaron a la Suprema Corte un recurso constitucional articulado por su partido con el propósito de erradicar un candado que afecta la posibilidad de competencia de Grecia Quiroz, la alcaldesa de Uruapan, cuyo marido, el alcalde Carlos Manzo, fue asesinado el año pasado.

Ayer, Diego del Bosque, dirigente de Morena, anduvo en la concentración morenista en el World Trade Center de la Ciudad de México, donde se realiza el registro de quienes aspiran a una candidatura a gobernar algún estado de la República.

Afortunados ellos que, a diferencia de la militancia, pueden andar acariciando las lides nacionales para lamerse las heridas.

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